Primeras Jornadas sobre Globalización
José María Laso «
Guerra Mundial y Globalización»
4-4-2001
Presidente de la Fundación Isidoro Acevedo.Presidente de
la Fundación Horacio
Fernández Inguanzo. Miembro del consejo directivo de
la Fundación de Investigaciones
Marxistas y de los consejos de redacción de las revistas
Utopía-Nuestra
Bandera y de El
Basilisco. Fue presidente del Congreso de Filósofos Jóvenes
de Barcelona en 1977, es cronista de los congresos de Filósofos
Jóvenes y en la XL edición de este congreso será
nombrado Presidente de honor. Autor de «Introducción
al pensamiento de Gramsci» (1974), y coautor de «Los
retos europeos» (1990), «La Perestroika y la perspectiva
del socialismo» (1991), «El Marxismo en el debate teórico
cultural actual» (1991), «Tercer Mundo y NOEI»
(1991) y «Gramsci y la Izquierda Europea» (1992). Archivo
digital de las obras de José María Laso aquí
Esta
conferencia, de título "Guerra Mundial y Globalización",
surge cuando el profesor Pablo Huerga, (que aquí leyó
su tesis doctoral, titulada La ciencia en la encrucijada), organizó
un curso sobre globalización en el Instituto Rosario Acuña,
al cuál me invitó. Y para darle una cierta singularidad
a mi intervención, él me propuso que interconexionase
el tema de la Guerra Mundial con el de la globalización,
dado que las dos guerras mundiales, incluso la guerra en general,
han sido factores importantes en el desarrollo del proceso de globalización.
La semana pasada desarrollé este mismo tema en el Instituto
Rosario Acuña, y ahora haré lo propio aquí
tras la amable invitación de la Asociación Wenceslao
Roces, la cual agradezco; asimismo, me ha surgido el compromiso
de volver a abordar este tema en el Club de Prensa Asturiana en
fechas próximas.
Antes de entrar en profundidad en la materia, vamos a definir los
dos términos del título. "Globalización",
un término que está actualmente de moda, y al que
algunos filólogos le hacen la objeción de que constituye
un anglicismo porque para reflejar más o menos el mismo fenómeno
bastaría con utilizar el término "mundialización",
es claramente de origen anglosajón, no tanto desde el punto
de vista filológico (que también lo es), como desde
una perspectiva sociológica, ya que este término se
puso de moda en E.E.U.U. y Gran Bretaña para reflejar una
serie de procesos que se dan en la actualidad en el ámbito
mundial tanto desde el punto de vista económico como social.
Realmente, aunque después se puedan deducir de ello diversas
facetas, por globalización se entiende una interpenetración
de todas las economías de nuestro planeta que llegan a constituir
una especie de todo orgánico único. Sin embargo, este
proceso tiene unos matices distintos de lo que anteriormente se
denominaba mundialización.
La mundialización es un proceso que se da como consecuencia
de la internacionalización de las fuerzas productivas. Desde
una perspectiva marxista, se entiende por fuerzas productivas los
instrumentos o medios de producción y el hombre que los maneja;
y los instrumentos de producción componen una vastísima
gama de materiales que va desde, por ejemplo, el hacha de piedra,
el arado romano, el arco, etc., hasta las formas más sofisticadas
de maquinaria actual respecto de la cual el papel del hombre es
mínimo. De una u otra manera, los medios de producción
son todo aquello que contribuye al proceso de producción,
bien sea de mercancías, bien de otros productos necesarios
para la actividad humana. Mundialización, en consecuencia,
se deriva del desarrollo de las fuerzas productivas, pero ha alcanzado
un nivel especial en estas últimas décadas, produciéndose
un salto cualitativo que da lugar al fenómeno que conocemos
como globalización.
El proceso de internacionalización de las fuerzas productivas
que da lugar a la mundialización no es nuevo. Hace 153 años
Marx y Engels, en su célebre Manifiesto Comunista, ya lo
mencionaban al exponer cómo se había creado el mercado
mundial que data, al menos, de entonces, de lo que Lenin, de otra
manera, en su célebre trabajo El imperialismo, fase superior
del capitalismo, había calificado de imperialismo. En esta
obra, Lenin explica cómo el capital bancario y el capital
industrial, cuando alcanzan un cierto grado de desarrollo, se fusionan
dando lugar al fenómeno del capital financiero, que luego
tiene mucha importancia en la expansión internacional del
capitalismo. Pero sin llegar a esto, y teniendo en cuenta, por ejemplo,
el caso de Gran bretaña, que fue el primer país en
el que surgió la industrialización, el capitalismo,
y la clase obrera propiamente dicha, se llega a la conclusión
de que cuando el capitalismo alcanza un cierto grado de desarrollo
en un país determinado, llega un momento en que satura su
propio país en lo que respecta a las inversiones necesarias
para llevar a cabo la producción. Esa saturación puede
producir incluso la caída de la tasa de ganancia (fenómeno
que muy bien describía Marx). Pero no se trata sólo
de la saturación del mercado que impulsa a ésos países
que generalmente se han convertido en metrópolis de imperios
coloniales al desbordar sus fronteras, sino también de que,
para solucionar este problema, son necesarios nuevos mercados donde
invertir, y nuevos territorios a dominar que constituyan fuentes
de materias primas o de recursos energéticos para suplir
el agotamiento de los propios. Marx y Engels, en El Manifiesto Comunista,
ya describían en 1848 cómo a consecuencia de estos
fenómenos, primero Gran Bretaña y después otros
países como Francia, Alemania, Italia, etc., se vieron obligados
a desbordar sus fronteras con la finalidad de obtener materias primas,
fuentes de energía, nuevos lugares donde llevar a cabo sus
inversiones, y nuevos mercados donde vender sus productos.
Todo este fenómeno constituyó un factor importante
en el proceso de internacionalización de las fuerzas productivas,
que ya tuvo su importancia después de la Primera guerra Mundial,
pero que sobre todo después de la Segunda, con el proceso
de reconstrucción de los países que habían
sido devastados, exigió una intervención exterior
de los países en un grado tal que fue una contribución
a lo que hoy en día podemos considerar como globalización.
En el momento en el que se produce la internacionalización
de las fuerzas productivas ya se puede hablar de mundialización.
El proceso de mundialización es un proceso objetivo, esto
es, que se produce como consecuencia del desarrollo del capitalismo
independientemente de la voluntad de los individuos. En ese proceso
de mundialización que después se convierte en globalización,
hay un elemento objetivo fundamental que es el automatismo de los
procesos económicos que dan lugar a la internacionalización
de las fuerzas productivas. Otro elemento objetivo importante de
este proceso es el desarrollo científico-técnico que
se produce en dos ramas importantísimas en la globalización,
a saber, las comunicaciones y la informática, que acortan
las distancias entre lugares muy distantes y, en consecuencia, hacen
el mundo más pequeño. Este fenómeno ha sido
estudiado desde el punto de vista sociológico por algunos
autores como McLuhan, con su concepto de la aldea global, según
el cual, en cierto modo, el mundo actual constituye, por la incidencia
de los medios de comunicación, una aldea única mundial
en la que cada individuo puede observar todo lo que ocurre en el
resto del mundo. Pero esto aún tiene mayor repercusión
en lo que se refiere al plano financiero, ya que, gracias al desarrollo
de estos medios, existe una actividad financiera y bursátil
las 24 horas del día, pues a distintas horas van abriendo
las distintas bolsas mundiales. Además, hay un trasiego constante
de capitales (y, en este sentido, el capital se ha internacionalizado
mucho más), llegando a circular por las bolsas y demás
centros financieros internacionales una cantidad diaria de tres
billones de dólares, lo cual constituye un capital especulativo,
no productivo, que da lugar a crisis importantes en algunos países
(como la que se produjo en México, o más recientemente
en el sudeste asiático), y que puede arruinar o enriquecer
súbitamente a las personas que intervienen en esas transacciones.
Como dijimos, este es un segundo factor en la objetividad del proceso
de globalización.
Pero, a su vez, hay un elemento subjetivo en este proceso de globalización
que es el que ha motivado la utilización de la globalización
por parte de las grandes empresas capitalistas y de los organismos
internacionales (como el FMI, el Banco Mundial, o incluso el G-7),
para reforzar la ofensiva neoliberal del gran capital a escala mundial,
argumentando que, si se produce una situación de crisis en
algún sector económico o industrial (como efectivamente
ha ocurrido en Europa, por ejemplo, con la industria metalúrgica),
es debido a un proceso objetivo que ellos no provocan voluntaria
o conscientemente, ya que en la medida en que se desarrolla la globalización,
se produce asimismo una competencia mundial (tanto del capital como
de la mano de obra) que da lugar a estas situaciones. Los teóricos
de la globalización, que suelen ser también grandes
apologistas del capitalismo, atribuyen siempre las crisis, recesiones
en el empleo, etc., al proceso de globalización entendido
como un proceso objetivo que no depende de las voluntades individuales
y que puede dar lugar a situaciones de esa índole sin que
nadie pueda evitarlo. Esta utilización subjetiva de la globalización
forma parte de la actual ofensiva neoliberal contra los intereses
de los trabajadores a escala mundial, haciéndoles competir
entre sí y aprovechando esta circunstancia para incrementar
su explotación.
Este proceso tiene muy diversas consecuencias de todo tipo. Una
de ellas es, precisamente, su contribución a que el capital
reconquiste algunas de las concesiones que tuvo que hacer a los
trabajadores durante la lucha de clases que se mantiene desde que
surge el movimiento obrero hasta la actualidad. Los trabajadores,
mediante la unión sindical y la creación de partidos
políticos de clase obrera, fueron conquistando toda una serie
de reivindicaciones, como por ejemplo la de la jornada de ocho horas.
Resulta muy grave que estas conquistas sociales (la reducción
de la jornada de trabajo, la mejora de las condiciones de seguridad
e higiene, las vacaciones pagadas, etc.) obtenidas con gran sacrificio
por parte de muchos trabajadores, comiencen a perderse en la actualidad.
Esta pérdida se simboliza en la destrucción total
o parcial del denominado Estado de Bienestar, un fenómeno
que se da a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y que consiste
en una serie de mejoras sociales y laborales para los trabajadores,
prometidas ya en plena guerra, con el fin de que éstos aportasen
su esfuerzo al incremento de producción que exigió
el conflicto y no se desalentaran pensando que la guerra sólo
favorecería a los grandes capitalistas. Como consecuencia
de la necesidad de reconstrucción de la economía europea
en la posguerra se da lugar al denominado "Plan Marshall",
un plan de ayuda económica que E.E.U.U. desarrolla para colocar
a Europa en una situación dependiente y asegurarse su fidelidad
dentro de la polarización que supone la guerra fría
contra el bloque soviético. En concreto, España no
tuvo un estado de bienestar pleno debido a que, tras la derrota
de los nazis en Alemania y los fascistas en Italia, y el Japón
imperialista, se generó un ambiente antifascista a nivel
mundial que hizo que las democracias liberales no admitieran que
España se beneficiara del Plan Marshall, en tanto que era
un país donde seguía gobernando un régimen
fascista que además había ayudado al Eje Roma-Berlín-Tokio
en la medida de sus posibilidades. Este proceso es el que expande
en el ámbito europeo la idea del estado de bienestar, y en
algunos países se alcanzan efectivamente niveles de satisfacción
de las necesidades de los trabajadores mucho más altos de
lo que hubiera sido previsible de no haber tenido lugar estos fenómenos,
aunque no cabe olvidar el importante papel que para su consecución
tuvo la lucha de clases mantenida por los trabajadores en sus respectivos
países.
C on todo esto, vemos que la globalización no es algo sólo
objetivo, sino también subjetivo, y que no se reduce a la
interrelación de todo el mundo desde el punto de vista económico,
informático o comunicacional, sino que también es
una herramienta muy importante del sector más duro del capitalismo
para lograr denigrar la posición de los trabajadores en la
lucha que estas dos clases mantienen.
A este respecto, hay que señalar que, con el desarrollo
de la globalización, en lugar de producirse un acercamiento
en el nivel de vida de los países desarrollados y los países
del Tercer Mundo, se ha producido un distanciamiento cada vez mayor:
un proceso de pauperización, de empobrecimiento, de los países
tercermundistas, unido a un incremento del nivel de vida en los
países más desarrollados; lo cual no es tampoco absoluto,
ya que dentro de ese primer mundo que se beneficia de la globalización
hay también grandes bolsas de pobreza (por ejemplo, en E.E.U.U.
se calcula que hay unos 40 millones de pobres, y más de 2
millones de personas duermen en la calle). El proceso de pauperización
ha alcanzado también a los países que estaban en la
órbita soviética, sobre todo tras la caída
de la U.R.S.S. y los procesos que tuvieron lugar en los países
de Europa Oriental.
Otra importante consecuencia de la globalización es que
algunos países han dejado de ser interesantes como objeto
de explotación. Las grandes multinacionales han dejado de
interesarse por varios países africanos y asiáticos
porque son países cuyas infraestructuras son débiles
y, en consecuencia, resulta mucho más costoso invertir en
esos países para lograr compensar esa desventaja que transferir
los capitales a otros países donde hay mejores condiciones
de explotación de la fuerza de trabajo.
Pasaremos ahora a analizar el otro componente del título
de esta conferencia. Para ello, tenemos que determinar en primer
lugar qué es el fenómeno de la guerra. Quizá
la mejor definición que se ha dado de la guerra es la que
realizó el famoso teórico militar prusiano von Klausewitz,
quien sostiene que la guerra es la continuación de la política
por otros medios. Con esto se quiere decir que en las relaciones
internacionales, donde existen diversos estados, éstos se
relacionan entre sí no sólo a través del intercambio
comercial, las relaciones diplomáticas, etc., puesto que
pueden surgir pugnas entre estos países, bien porque haya
estados que pretendan conquistar total o parcialmente el territorio
de otros, o quieran obtener materias primas y fuentes de energía,
etc. Estos conflictos, que suelen ser conflictos económicos
que luego se extienden a la esfera política y diplomática,
llega un punto en el que estallan dando lugar a la guerra. Por lo
cual se puede decir que la guerra es la continuación de la
política por otros medios. No obstante, además de
las guerras internacionales puede haber también guerras civiles,
guerras de liberación, etc.
Asimismo, también se pueden dar situaciones donde no exista
la posibilidad de guerra porque no se ha alcanzado un grado de civilización
suficiente. Esta es una de las conclusiones más sorprendentes
que se producen al exponer este tipo de procesos, porque hay quien
cree que desde que existe el hombre hay guerra, pero de acuerdo
con los estudios que se han realizado en este sentido, en toda una
etapa del proceso de hominización (e incluso en épocas
posteriores a dicho proceso), únicamente se producían
contiendas entre hordas humanas promiscuas que revestían
formas muy primitivas. Es necesario alcanzar un cierto grado de
civilización para que se produzca una guerra propiamente
dicha.
¿Por qué las guerras mundiales han tenido consecuencias
importantes para la globalización?. En primer lugar, examinaremos
la I Guerra Mundial, que entonces no se denominaba así, puesto
que no se sabia que iba a haber una segunda, y por lo tanto no había
un orden de numeración entre las guerras. Había la
concepción de que era una guerra superior a todas las anteriores,
y por eso primero se la denominó la "Gran Guerra".
Después la "Guerra europea", porque prácticamente
habiendo comenzado entre una coalición de estados centrales,
que eran Alemania, Austro Hungría, e inicialmente Italia,
frente a la entente francobritánica aliada a Rusia, se extendió
luego prácticamente a toda Europa, incluyendo a Serbia que
desempeñó un papel muy importante. Fue el primer país
víctima de la I Guerra Mundial. Un nacionalista serbio asesinó
en Sarajevo al heredero del Imperio Austrohúngaro, y este
fue el pretexto para que Serbia fuera atacada por el Imperio Austrohúngaro,
lo cual dio lugar a que interviniendo Alemania, Rusia, Gran Bretaña,
y Francia se generalizase la I Guerra Mundial, que produjo millones
de muertos.
Pero eso no fue nada en comparación con lo ocurrido en la
II Guerra Mundial, que se calcula ahora que ha producido 80 millones
de muertos. En principio se hablaba de unos 60 o 70 millones, porque
los datos sobre los muertos en la Unión Soviética
se cifraban en 20 millones, pero una investigación reciente
ha demostrado que fueron 30 millones los soviéticos que perecieron
en la II Guerra Mundial, más del doble que en Alemania (que
a pesar de que fue el país que la inició, e invadió
la mayor parte de países, no supera los 12 millones), y no
digamos de otros países que participaron (EE.UU. en concreto
no tuvo más que unos 300.000 muertos, es decir, menos muertos
en la Guerra que los muertos en accidente de automóvil en
EE.UU. durante los años que duró la Guerra).
En consecuencia, estas dos Guerras mundiales además de las
destrucciones tremendas que ocasionaron y de las víctimas
humanas, tuvieron también consecuencias económicas
muy importantes. Por una parte se observa la interconexión
cada vez mayor a nivel mundial de los países, por su participación
en la guerra y en la reconstrucción de posguerra. Porque
incluso la I Guerra Mundial transcendió el ámbito
europeo, al participar en ella EE.UU., Japón, y algunos países
sudamericanos. Pero ya en la II Guerra Mundial participó
prácticamente todo el mundo, exceptuando algunos países
de tradición neutralista como Suiza y Suecia (porque incluso
parte de los países escandinavos -Dinamarca y Noruega- tuvieron
que participar, a causa de la invasión por parte de Alemania
de su territorio). Realmente la I Guerra Mundial fue un avance en
la dirección de la mundialización, que a su vez da
lugar a la globalización. Pero la II Guerra Mundial lo fue
mucho más, porque prácticamente se extiende a todo
el mundo, las distancias se acortan en todos los planos, desde las
operaciones militares a los planes de reconstrucción de posguerra
(que son importantísimos) se crean toda una serie de entidades
internacionales en la línea de la mundialización y
globalización, como por ejemplo las Naciones Unidas (que
habían comenzado por ser simplemente la continuidad de la
Alianza de las naciones unidas, como se denominó a los países
que luchaban contra el Eje), el Fondo Monetario Internacional y
el Banco Mundial (que se crearon en 1943), y luego todas las demás
que han surgido de las Naciones Unidas (como por ejemplo la FAO,
en lo que se refiere a la alimentación y la agricultura,
y muchas otras que seria interminable enumerar).
Es realmente este proceso el que crea unas interconexiones económicas,
como alianzas o como adversarios, y después como consecuencia
del desarrollo posterior de los procesos de reconstrucción
de posguerra, las que tienen una contribución importante
a ese proceso de globalización. Porque ya veíamos
que a ese proceso de globalización había contribuido,
en primer lugar, la internacionalización de las fuerzas productivas,
y, en segundo lugar, el desarrollo de la revolución científico-técnica
en el plano del desarrollo comunicacional e informático.
Esta sería la incidencia de las dos guerras mundiales en
los procesos de globalización. Con esto he abordado la definición
de los grandes temas que se derivan del titulo de la conferencia:
"Guerra mundial y globalización".
Quizás sea interesante tener en cuenta también, respecto
a este proceso de globalización, la aportación que
Lenin (uno de los teóricos principales en el análisis
de estos procesos) realiza en su obra El imperialismo, fase superior
del capitalismo, donde enuncia la teoría moderna del imperialismo,
que ha desempeñado un papel muy importante, tanto en la génesis
de esas guerras mundiales como en el de la globalización.
Lenin escribió esta obra teniendo en cuenta dos obras importantes
que por entonces se habían publicado en la década
de los años '10: la titulada El Imperialismo de G. J. Hobson,
un politólogo británico; y El capital financiero,
donde un austromarxista lleva a cabo un análisis de cómo
se ha producido el capital financiero, como ya he explicado, a consecuencia
de la fusión del capital bancario con el capital industrial.
De ello se deduce, o deduce Lenin, que este fenómeno da lugar
a la expansión internacional del capitalismo, y en consecuencia
a la creación de diversos imperialismos que se disputan entre
sí el dominio mundial. En ese sentido, el concepto de imperialismo
en Lenin no es el concepto de imperio tradicional (por ejemplo del
Imperio persa o del Imperio romano).
Es un imperialismo donde los factores económicos desempeñan
un papel fundamental. Las potencias dominantes del sistema capitalista,
al disputarse el dominio del mundo, dan lugar a esta forma de imperialismo.
Habíamos visto anteriormente como, en la I Guerra Mundial,
países imperialistas como Gran Bretaña, Rusia, Alemania,
o el Imperio Austrohúngaro, se disputaron el dominio del
mundo. Pero luego vuelve a suceder algo parecido en la II Guerra
Mundial, donde el Imperio Británico, lo que de hecho (aunque
formalmente sea una república) es el Imperio norteamericano
por su actuación exterior, y también Italia (que llega
tarde al reparto del mundo, y se convierte en un imperialismo relativamente
débil), y el Japón (que también atraviesa una
fase imperialista), dan lugar en la II Guerra Mundial a estos fenómenos.
Hay una tesis muy importante que Lenin sostienen en su obra: mientras
exista el imperialismo las guerras son inevitables. Esta tesis se
ha confirmado, no solo en la I y II Guerra Mundial sino con toda
una serie de guerras complementarias que han tenido lugar en el
intervalo entre 1918 (en que termina la I Guerra Mundial) y 1939
(en que empieza la II Guerra Mundial), y también en una serie
de guerras posteriores que se han producido, mas de ochenta, después
de la terminación de la II. Estas son guerras locales o regionales,
desde el punto de vista internacional, pero se dan de diversas formas:
o son guerras de baja intensidad (como por ejemplo se denominó
a la lucha que los contras llevaron a cabo contra el régimen
revolucionario sandinista de Nicaragua), o guerras de alta intensidad
(que pueden ser a escala local o regional tan duras como una guerra
mundial, pero no abarcan todo el territorio mundial) Lenin sostenía
que, mientras exista el imperialismo, ese afán o voluntad
de las grandes potencias imperialistas por hacerse con el control
del mundo, el control de las fuentes de materias primas, de las
fuentes energéticas, de los mercados, etc. la guerra es inevitable.
Después, se ha puesto esta tesis de Lenin en entredicho,
como consecuencia del desarrollo de la energía nuclear, sosteniendo
algunos teóricos que debido a la existencia de armas de destrucción
masiva (no solo de las bombas atómicas, sino de las mucho
más potentes bombas termonucleares) ya no es posible una
nueva guerra mundial porque significaría la destrucción
mutua. Esto es discutible, porque no se sabe nunca hasta donde puede
llegar la locura de los hombres. Ya en 1962 hubo un incidente, la
crisis del Caribe entre EE.UU. y la Unión Soviética,
por el tema de Cuba derivado de las amenazas constantes sobre este
país, que ya en parte se habían realizado por la invasión
de los mercenarios en Bahía Cochinos (también conocida
como Ciénaga de Zapata o Playa Girón), organizada
por EE.UU. que entrenó tropas mercenarias, muchas de ellas
procedentes de emigrados cubanos en Guatemala, y llegó a
desembarcar una parte de estas fuerzas mercenarias en la zona de
Playa Girón o Bahía Cochinos.
Para evitar ese tipo de ataques a la soberanía cubana,
que eran constantes, Cuba y la Unión Soviética se
habían convertido en aliados. Cuba fue obligada por el intervencionismo
de EE.UU., ya que no era inicialmente el ideal de la revolución
cubana, a pasar de una fase donde sus ideales eran más bien
pequeño burgueses, a convertirse en ideales socialistas como
una reacción contra este intervencionismo norteamericano,
por haber nacionalizado las empresas norteamericanas en Cuba. Esto
dio lugar a que la Unión Soviética, de acuerdo con
Cuba, comience a instalar bases de lanzamiento de misiles de alcance
medio en territorio cubano. Esto es detectado por los aviones espías
norteamericanos, y se produce entonces la confrontación política
y diplomática mundial que estuvo al borde de la III Guerra
Mundial, que consistió en la declaración de un bloqueo
de Cuba por parte de la escuadra norteamericana, tratando de impedir
que pasaran los cargueros soviéticos que podían llevar
esos misiles (todavía en piezas, para montar luego en Cuba).
Y eso da lugar a la denominada Crisis del Caribe que se calcula,
después de varios incidentes que hubo en la posguerra de
la II Guerra Mundial, que existió la posibilidad de una guerra
nuclear que hubiese podido poner fin a la humanidad, porque los
medios para ello existían. Se calcula que entre EE.UU. y
la Unión Soviética tenían una potencia nuclear
suficiente para destruir cuarenta veces toda posibilidad de vida
en la Tierra.
Este fue un caso, aunque hubo otro, menos grave pero también
importante. Nos referimos al momento en que las tropas británicas
y francesas invadieron Egipto, como consecuencia de la nacionalización
del Canal de Suez, hubo una advertencia de Kruschev, que era entonces
el dirigente soviético, a Francia y Gran Bretaña de
que si no cesaban en esa intervención, cohetes soviéticos
caerían sobre Londres y París (con las consecuencia
desastrosas que de ello se podían derivar). Entonces EE.UU.,
que era presidido entonces por el general Eisenhower, interviene
reforzando la presión soviética con la suya, para
obligar a la retirada de esas fuerzas británicas y francesas,
y se solventa así ese riesgo de guerra mundial.
Pero ese riesgo de guerra mundial se considera que todavía
subsiste, y que incluso puede producirse por parte de terceros países.
Por ejemplo, actualmente, por la disputa que tienen acerca del territorio
de Cachemira la Unión India y Pakistán, que de las
tres guerras que han librado desde que han obtenido su independencia,
dos han sido por Cachemira. Ambos países tienen un arsenal
nuclear relativamente respetable, que hace posible el inicio de
una guerra nuclear entre ambos estados de la Península Indostánica,
que podría luego generalizarse como guerra mundial. En definitiva,
que aunque ha disminuido, efectivamente subsiste todavía
un riesgo de guerra mundial, inferior al de la guerra fría,
pero también respetable. Ahora hay un fuerte conflicto internacional
entre dos superpotencias, como son EE.UU. y China, como consecuencia
de esa mala costumbre de los americanos de espiar por aire a otros
países, que es lo que dio lugar en 1960 al celebre incidente
del U2. Los soviéticos derribaron un avión espía
norteamericano, que volaba a treinta mil metros de altura, y ellos
creían que no había potencia suficiente en la base
antiaérea de misiles soviéticos, pero si la hubo,
y los soviéticos derribaron ese avión. Kruschev presionó
a EE.UU. para que presentasen excusas, como ahora lo esta haciendo
China. El general Eisenhower se negó a hacerlo, y como consecuencia
se interrumpió la conferencia internacional tendente a aumentar
la coexistencia, que iba a tener lugar en Paris entre Kruschev,
de Gaulle, y McMillan, para tratar de mejorar las relaciones internacionales.
Lenin, sostiene que mientras subsista el imperialismo las guerras
son inevitables. Él lleva a cabo, en ese sentido, un análisis
de las relaciones internacionales en lo que se refiere precisamente
al reparto del mundo, que luego en parte daría lugar (porque
esto esta escrito antes de la I Guerra Mundial) a la Primera y después
a la II Guerra mundial. Es decir, al reparto de la tierra.
En 1885 se celebro en Berlín una conferencia internacional,
donde participaron las principales potencias, para repartir lo que
quedaba por repartir de África. Ya buena parte de África
era colonia británica o francesa. Había solo dos estados
independientes, uno era Abisinia o Etiopía, y el otro era
Liberia, que había sido constituida por esclavos norteamericanos
liberados después de la Guerra de Secesión (por eso
su capital se llama Monrovia, en honor al presidente norteamericano
Monroe). Pero el resto de África, o era ya colonia de algún
país, o eran territorios no constituidos todavía en
estado, sino más bien en forma tribal. Las distintas potencias
trataban de hacerse con ellos. En ese sentido, por ejemplo, Italia,
que ya se había apoderado de Libia, trató de apoderarse
de Abisinia en el último cuarto del siglo XIX, pero fue derrotada
por los abisinios, y tuvo que retirarse. Lo intentó de nuevo
en 1936, y logró conquistar Abisinia, pero al comenzar la
II Guerra Mundial fue reconquistada por Inglaterra. En el caso concreto
de la Conferencia de Berlín, hubo una pugna importante entre
Alemania, Italia y Japón (que habían llegado tarde
al reparto de los territorios mundiales), por una parte, y Gran
Bretaña y Francia (que se habían hecho con la mayor
parte de los territorios), por otra. A los países que reclamaban
posesiones coloniales sólo se les hicieron pequeñas
concesiones: A Italia, además de Libia, Somalia y la posibilidad
de hacerse con Abisinia si lograban vencer la resistencia etíope;
a Japón, fundamentalmente, los territorios de Manchuria,
que ya se estaba apoderando de ellos tras haber derrotado en 1905
al imperio zarista; y a Alemania se le concedió lo que hoy
es Namibia (es decir, el África Oriental Alemana), y lo que
es actualmente Tanzania (antes el territorio de Tanganica). Éstos
son territorios relativamente secundarios si se comparan con el
conjunto de los que constituían los imperios coloniales de
Francia y Gran Bretaña. También estas dos potencias
estuvieron a punto de entrar en guerra cuando chocaron, los franceses
bajando de Egipto hacia Sudán, y los ingleses ascendiendo
de Sudán hacia el Norte. No obstante, ése incidente
se zanjó, y luego se constituyó la entente francobritánica,
porque a Francia le convenía tener el apoyo británico
si llegaba a chocar con Alemania como consecuencia de los enfrentamientos
derivados de la guerra franco-prusiana (donde Bismarck había
anexionado dos provincias francesas, aunque en buena parte de habla
alemana, pero ligadas a Francia históricamente, que eran
Alsacia y Lorena). Estos problemas se trataron de resolver en la
Conferencia de Berlín, y, aunque con dificultad, se logró
el acuerdo para el reparto de África Ésta situación
se replanteó cuando Alemania quiso intervenir en Marruecos,
enviando uno de sus destructores a Tánger, para tener participación
en el reparto antes de que se creasen los protectorados francés
y español. Pero Gran Bretaña, que temía que
se crease una base alemana frente a Gibraltar, y que por lo tanto
se pusieran en riesgo las comunicaciones del imperio británico,
puso todo su empeño en impedir a Alemania el dominio de Marruecos.
Precisamente, esto demuestra que este reparto del mundo (fundamentalmente
de África) entre las potencias imperialistas, no resolvió
el problema más que temporalmente. Son luego las contradicciones
entre esas potencias imperialistas las que originan la I Guerra
Mundial, como enfrentamiento entre los imperios centrales, hegemonizados
por Alemania y Austria, y la entente francobritánica apoyada
por Rusia y los países que luego se sumaron a esta alianza
(Serbia, Rumanía, etc.).
Esta tesis del imperialismo demuestra que hay toda una serie de
contradicciones en el capitalismo, en función del desarrollo
de los distintos estados capitalistas, que, como ya hemos visto,
han dado lugar a la I y la II Guerra Mundial, con la incidencia
que éstas tuvieron en los procesos de globalización.
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