Asociación Cultural Wenceslao Roces

 

Primeras Jornadas sobre Globalización

 

José María Laso « Guerra Mundial y Globalización»

4-4-2001

Presidente de la Fundación Isidoro Acevedo.Presidente de la Fundación Horacio Fernández Inguanzo. Miembro del consejo directivo de la Fundación de Investigaciones Marxistas y de los consejos de redacción de las revistas Utopía-Nuestra Bandera y de El Basilisco. Fue presidente del Congreso de Filósofos Jóvenes de Barcelona en 1977, es cronista de los congresos de Filósofos Jóvenes y en la XL edición de este congreso será nombrado Presidente de honor. Autor de «Introducción al pensamiento de Gramsci» (1974), y coautor de «Los retos europeos» (1990), «La Perestroika y la perspectiva del socialismo» (1991), «El Marxismo en el debate teórico cultural actual» (1991), «Tercer Mundo y NOEI» (1991) y «Gramsci y la Izquierda Europea» (1992). Archivo digital de las obras de José María Laso aquí


José María Laso y  Carlos Glz. PenalvaEsta conferencia, de título "Guerra Mundial y Globalización", surge cuando el profesor Pablo Huerga, (que aquí leyó su tesis doctoral, titulada La ciencia en la encrucijada), organizó un curso sobre globalización en el Instituto Rosario Acuña, al cuál me invitó. Y para darle una cierta singularidad a mi intervención, él me propuso que interconexionase el tema de la Guerra Mundial con el de la globalización, dado que las dos guerras mundiales, incluso la guerra en general, han sido factores importantes en el desarrollo del proceso de globalización. La semana pasada desarrollé este mismo tema en el Instituto Rosario Acuña, y ahora haré lo propio aquí tras la amable invitación de la Asociación Wenceslao Roces, la cual agradezco; asimismo, me ha surgido el compromiso de volver a abordar este tema en el Club de Prensa Asturiana en fechas próximas.

Antes de entrar en profundidad en la materia, vamos a definir los dos términos del título. "Globalización", un término que está actualmente de moda, y al que algunos filólogos le hacen la objeción de que constituye un anglicismo porque para reflejar más o menos el mismo fenómeno bastaría con utilizar el término "mundialización", es claramente de origen anglosajón, no tanto desde el punto de vista filológico (que también lo es), como desde una perspectiva sociológica, ya que este término se puso de moda en E.E.U.U. y Gran Bretaña para reflejar una serie de procesos que se dan en la actualidad en el ámbito mundial tanto desde el punto de vista económico como social. Realmente, aunque después se puedan deducir de ello diversas facetas, por globalización se entiende una interpenetración de todas las economías de nuestro planeta que llegan a constituir una especie de todo orgánico único. Sin embargo, este proceso tiene unos matices distintos de lo que anteriormente se denominaba mundialización.

La mundialización es un proceso que se da como consecuencia de la internacionalización de las fuerzas productivas. Desde una perspectiva marxista, se entiende por fuerzas productivas los instrumentos o medios de producción y el hombre que los maneja; y los instrumentos de producción componen una vastísima gama de materiales que va desde, por ejemplo, el hacha de piedra, el arado romano, el arco, etc., hasta las formas más sofisticadas de maquinaria actual respecto de la cual el papel del hombre es mínimo. De una u otra manera, los medios de producción son todo aquello que contribuye al proceso de producción, bien sea de mercancías, bien de otros productos necesarios para la actividad humana. Mundialización, en consecuencia, se deriva del desarrollo de las fuerzas productivas, pero ha alcanzado un nivel especial en estas últimas décadas, produciéndose un salto cualitativo que da lugar al fenómeno que conocemos como globalización.

El proceso de internacionalización de las fuerzas productivas que da lugar a la mundialización no es nuevo. Hace 153 años Marx y Engels, en su célebre Manifiesto Comunista, ya lo mencionaban al exponer cómo se había creado el mercado mundial que data, al menos, de entonces, de lo que Lenin, de otra manera, en su célebre trabajo El imperialismo, fase superior del capitalismo, había calificado de imperialismo. En esta obra, Lenin explica cómo el capital bancario y el capital industrial, cuando alcanzan un cierto grado de desarrollo, se fusionan dando lugar al fenómeno del capital financiero, que luego tiene mucha importancia en la expansión internacional del capitalismo. Pero sin llegar a esto, y teniendo en cuenta, por ejemplo, el caso de Gran bretaña, que fue el primer país en el que surgió la industrialización, el capitalismo, y la clase obrera propiamente dicha, se llega a la conclusión de que cuando el capitalismo alcanza un cierto grado de desarrollo en un país determinado, llega un momento en que satura su propio país en lo que respecta a las inversiones necesarias para llevar a cabo la producción. Esa saturación puede producir incluso la caída de la tasa de ganancia (fenómeno que muy bien describía Marx). Pero no se trata sólo de la saturación del mercado que impulsa a ésos países que generalmente se han convertido en metrópolis de imperios coloniales al desbordar sus fronteras, sino también de que, para solucionar este problema, son necesarios nuevos mercados donde invertir, y nuevos territorios a dominar que constituyan fuentes de materias primas o de recursos energéticos para suplir el agotamiento de los propios. Marx y Engels, en El Manifiesto Comunista, ya describían en 1848 cómo a consecuencia de estos fenómenos, primero Gran Bretaña y después otros países como Francia, Alemania, Italia, etc., se vieron obligados a desbordar sus fronteras con la finalidad de obtener materias primas, fuentes de energía, nuevos lugares donde llevar a cabo sus inversiones, y nuevos mercados donde vender sus productos.

Todo este fenómeno constituyó un factor importante en el proceso de internacionalización de las fuerzas productivas, que ya tuvo su importancia después de la Primera guerra Mundial, pero que sobre todo después de la Segunda, con el proceso de reconstrucción de los países que habían sido devastados, exigió una intervención exterior de los países en un grado tal que fue una contribución a lo que hoy en día podemos considerar como globalización.

En el momento en el que se produce la internacionalización de las fuerzas productivas ya se puede hablar de mundialización. El proceso de mundialización es un proceso objetivo, esto es, que se produce como consecuencia del desarrollo del capitalismo independientemente de la voluntad de los individuos. En ese proceso de mundialización que después se convierte en globalización, hay un elemento objetivo fundamental que es el automatismo de los procesos económicos que dan lugar a la internacionalización de las fuerzas productivas. Otro elemento objetivo importante de este proceso es el desarrollo científico-técnico que se produce en dos ramas importantísimas en la globalización, a saber, las comunicaciones y la informática, que acortan las distancias entre lugares muy distantes y, en consecuencia, hacen el mundo más pequeño. Este fenómeno ha sido estudiado desde el punto de vista sociológico por algunos autores como McLuhan, con su concepto de la aldea global, según el cual, en cierto modo, el mundo actual constituye, por la incidencia de los medios de comunicación, una aldea única mundial en la que cada individuo puede observar todo lo que ocurre en el resto del mundo. Pero esto aún tiene mayor repercusión en lo que se refiere al plano financiero, ya que, gracias al desarrollo de estos medios, existe una actividad financiera y bursátil las 24 horas del día, pues a distintas horas van abriendo las distintas bolsas mundiales. Además, hay un trasiego constante de capitales (y, en este sentido, el capital se ha internacionalizado mucho más), llegando a circular por las bolsas y demás centros financieros internacionales una cantidad diaria de tres billones de dólares, lo cual constituye un capital especulativo, no productivo, que da lugar a crisis importantes en algunos países (como la que se produjo en México, o más recientemente en el sudeste asiático), y que puede arruinar o enriquecer súbitamente a las personas que intervienen en esas transacciones. Como dijimos, este es un segundo factor en la objetividad del proceso de globalización.

Pero, a su vez, hay un elemento subjetivo en este proceso de globalización que es el que ha motivado la utilización de la globalización por parte de las grandes empresas capitalistas y de los organismos internacionales (como el FMI, el Banco Mundial, o incluso el G-7), para reforzar la ofensiva neoliberal del gran capital a escala mundial, argumentando que, si se produce una situación de crisis en algún sector económico o industrial (como efectivamente ha ocurrido en Europa, por ejemplo, con la industria metalúrgica), es debido a un proceso objetivo que ellos no provocan voluntaria o conscientemente, ya que en la medida en que se desarrolla la globalización, se produce asimismo una competencia mundial (tanto del capital como de la mano de obra) que da lugar a estas situaciones. Los teóricos de la globalización, que suelen ser también grandes apologistas del capitalismo, atribuyen siempre las crisis, recesiones en el empleo, etc., al proceso de globalización entendido como un proceso objetivo que no depende de las voluntades individuales y que puede dar lugar a situaciones de esa índole sin que nadie pueda evitarlo. Esta utilización subjetiva de la globalización forma parte de la actual ofensiva neoliberal contra los intereses de los trabajadores a escala mundial, haciéndoles competir entre sí y aprovechando esta circunstancia para incrementar su explotación.

Este proceso tiene muy diversas consecuencias de todo tipo. Una de ellas es, precisamente, su contribución a que el capital reconquiste algunas de las concesiones que tuvo que hacer a los trabajadores durante la lucha de clases que se mantiene desde que surge el movimiento obrero hasta la actualidad. Los trabajadores, mediante la unión sindical y la creación de partidos políticos de clase obrera, fueron conquistando toda una serie de reivindicaciones, como por ejemplo la de la jornada de ocho horas. Resulta muy grave que estas conquistas sociales (la reducción de la jornada de trabajo, la mejora de las condiciones de seguridad e higiene, las vacaciones pagadas, etc.) obtenidas con gran sacrificio por parte de muchos trabajadores, comiencen a perderse en la actualidad. Esta pérdida se simboliza en la destrucción total o parcial del denominado Estado de Bienestar, un fenómeno que se da a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y que consiste en una serie de mejoras sociales y laborales para los trabajadores, prometidas ya en plena guerra, con el fin de que éstos aportasen su esfuerzo al incremento de producción que exigió el conflicto y no se desalentaran pensando que la guerra sólo favorecería a los grandes capitalistas. Como consecuencia de la necesidad de reconstrucción de la economía europea en la posguerra se da lugar al denominado "Plan Marshall", un plan de ayuda económica que E.E.U.U. desarrolla para colocar a Europa en una situación dependiente y asegurarse su fidelidad dentro de la polarización que supone la guerra fría contra el bloque soviético. En concreto, España no tuvo un estado de bienestar pleno debido a que, tras la derrota de los nazis en Alemania y los fascistas en Italia, y el Japón imperialista, se generó un ambiente antifascista a nivel mundial que hizo que las democracias liberales no admitieran que España se beneficiara del Plan Marshall, en tanto que era un país donde seguía gobernando un régimen fascista que además había ayudado al Eje Roma-Berlín-Tokio en la medida de sus posibilidades. Este proceso es el que expande en el ámbito europeo la idea del estado de bienestar, y en algunos países se alcanzan efectivamente niveles de satisfacción de las necesidades de los trabajadores mucho más altos de lo que hubiera sido previsible de no haber tenido lugar estos fenómenos, aunque no cabe olvidar el importante papel que para su consecución tuvo la lucha de clases mantenida por los trabajadores en sus respectivos países.

C on todo esto, vemos que la globalización no es algo sólo objetivo, sino también subjetivo, y que no se reduce a la interrelación de todo el mundo desde el punto de vista económico, informático o comunicacional, sino que también es una herramienta muy importante del sector más duro del capitalismo para lograr denigrar la posición de los trabajadores en la lucha que estas dos clases mantienen.

A este respecto, hay que señalar que, con el desarrollo de la globalización, en lugar de producirse un acercamiento en el nivel de vida de los países desarrollados y los países del Tercer Mundo, se ha producido un distanciamiento cada vez mayor: un proceso de pauperización, de empobrecimiento, de los países tercermundistas, unido a un incremento del nivel de vida en los países más desarrollados; lo cual no es tampoco absoluto, ya que dentro de ese primer mundo que se beneficia de la globalización hay también grandes bolsas de pobreza (por ejemplo, en E.E.U.U. se calcula que hay unos 40 millones de pobres, y más de 2 millones de personas duermen en la calle). El proceso de pauperización ha alcanzado también a los países que estaban en la órbita soviética, sobre todo tras la caída de la U.R.S.S. y los procesos que tuvieron lugar en los países de Europa Oriental.

Otra importante consecuencia de la globalización es que algunos países han dejado de ser interesantes como objeto de explotación. Las grandes multinacionales han dejado de interesarse por varios países africanos y asiáticos porque son países cuyas infraestructuras son débiles y, en consecuencia, resulta mucho más costoso invertir en esos países para lograr compensar esa desventaja que transferir los capitales a otros países donde hay mejores condiciones de explotación de la fuerza de trabajo.

Pasaremos ahora a analizar el otro componente del título de esta conferencia. Para ello, tenemos que determinar en primer lugar qué es el fenómeno de la guerra. Quizá la mejor definición que se ha dado de la guerra es la que realizó el famoso teórico militar prusiano von Klausewitz, quien sostiene que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Con esto se quiere decir que en las relaciones internacionales, donde existen diversos estados, éstos se relacionan entre sí no sólo a través del intercambio comercial, las relaciones diplomáticas, etc., puesto que pueden surgir pugnas entre estos países, bien porque haya estados que pretendan conquistar total o parcialmente el territorio de otros, o quieran obtener materias primas y fuentes de energía, etc. Estos conflictos, que suelen ser conflictos económicos que luego se extienden a la esfera política y diplomática, llega un punto en el que estallan dando lugar a la guerra. Por lo cual se puede decir que la guerra es la continuación de la política por otros medios. No obstante, además de las guerras internacionales puede haber también guerras civiles, guerras de liberación, etc.

Asimismo, también se pueden dar situaciones donde no exista la posibilidad de guerra porque no se ha alcanzado un grado de civilización suficiente. Esta es una de las conclusiones más sorprendentes que se producen al exponer este tipo de procesos, porque hay quien cree que desde que existe el hombre hay guerra, pero de acuerdo con los estudios que se han realizado en este sentido, en toda una etapa del proceso de hominización (e incluso en épocas posteriores a dicho proceso), únicamente se producían contiendas entre hordas humanas promiscuas que revestían formas muy primitivas. Es necesario alcanzar un cierto grado de civilización para que se produzca una guerra propiamente dicha.

¿Por qué las guerras mundiales han tenido consecuencias importantes para la globalización?. En primer lugar, examinaremos la I Guerra Mundial, que entonces no se denominaba así, puesto que no se sabia que iba a haber una segunda, y por lo tanto no había un orden de numeración entre las guerras. Había la concepción de que era una guerra superior a todas las anteriores, y por eso primero se la denominó la "Gran Guerra". Después la "Guerra europea", porque prácticamente habiendo comenzado entre una coalición de estados centrales, que eran Alemania, Austro Hungría, e inicialmente Italia, frente a la entente francobritánica aliada a Rusia, se extendió luego prácticamente a toda Europa, incluyendo a Serbia que desempeñó un papel muy importante. Fue el primer país víctima de la I Guerra Mundial. Un nacionalista serbio asesinó en Sarajevo al heredero del Imperio Austrohúngaro, y este fue el pretexto para que Serbia fuera atacada por el Imperio Austrohúngaro, lo cual dio lugar a que interviniendo Alemania, Rusia, Gran Bretaña, y Francia se generalizase la I Guerra Mundial, que produjo millones de muertos.

Pero eso no fue nada en comparación con lo ocurrido en la II Guerra Mundial, que se calcula ahora que ha producido 80 millones de muertos. En principio se hablaba de unos 60 o 70 millones, porque los datos sobre los muertos en la Unión Soviética se cifraban en 20 millones, pero una investigación reciente ha demostrado que fueron 30 millones los soviéticos que perecieron en la II Guerra Mundial, más del doble que en Alemania (que a pesar de que fue el país que la inició, e invadió la mayor parte de países, no supera los 12 millones), y no digamos de otros países que participaron (EE.UU. en concreto no tuvo más que unos 300.000 muertos, es decir, menos muertos en la Guerra que los muertos en accidente de automóvil en EE.UU. durante los años que duró la Guerra).

En consecuencia, estas dos Guerras mundiales además de las destrucciones tremendas que ocasionaron y de las víctimas humanas, tuvieron también consecuencias económicas muy importantes. Por una parte se observa la interconexión cada vez mayor a nivel mundial de los países, por su participación en la guerra y en la reconstrucción de posguerra. Porque incluso la I Guerra Mundial transcendió el ámbito europeo, al participar en ella EE.UU., Japón, y algunos países sudamericanos. Pero ya en la II Guerra Mundial participó prácticamente todo el mundo, exceptuando algunos países de tradición neutralista como Suiza y Suecia (porque incluso parte de los países escandinavos -Dinamarca y Noruega- tuvieron que participar, a causa de la invasión por parte de Alemania de su territorio). Realmente la I Guerra Mundial fue un avance en la dirección de la mundialización, que a su vez da lugar a la globalización. Pero la II Guerra Mundial lo fue mucho más, porque prácticamente se extiende a todo el mundo, las distancias se acortan en todos los planos, desde las operaciones militares a los planes de reconstrucción de posguerra (que son importantísimos) se crean toda una serie de entidades internacionales en la línea de la mundialización y globalización, como por ejemplo las Naciones Unidas (que habían comenzado por ser simplemente la continuidad de la Alianza de las naciones unidas, como se denominó a los países que luchaban contra el Eje), el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (que se crearon en 1943), y luego todas las demás que han surgido de las Naciones Unidas (como por ejemplo la FAO, en lo que se refiere a la alimentación y la agricultura, y muchas otras que seria interminable enumerar).

Es realmente este proceso el que crea unas interconexiones económicas, como alianzas o como adversarios, y después como consecuencia del desarrollo posterior de los procesos de reconstrucción de posguerra, las que tienen una contribución importante a ese proceso de globalización. Porque ya veíamos que a ese proceso de globalización había contribuido, en primer lugar, la internacionalización de las fuerzas productivas, y, en segundo lugar, el desarrollo de la revolución científico-técnica en el plano del desarrollo comunicacional e informático.
Esta sería la incidencia de las dos guerras mundiales en los procesos de globalización. Con esto he abordado la definición de los grandes temas que se derivan del titulo de la conferencia: "Guerra mundial y globalización".

Quizás sea interesante tener en cuenta también, respecto a este proceso de globalización, la aportación que Lenin (uno de los teóricos principales en el análisis de estos procesos) realiza en su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo, donde enuncia la teoría moderna del imperialismo, que ha desempeñado un papel muy importante, tanto en la génesis de esas guerras mundiales como en el de la globalización. Lenin escribió esta obra teniendo en cuenta dos obras importantes que por entonces se habían publicado en la década de los años '10: la titulada El Imperialismo de G. J. Hobson, un politólogo británico; y El capital financiero, donde un austromarxista lleva a cabo un análisis de cómo se ha producido el capital financiero, como ya he explicado, a consecuencia de la fusión del capital bancario con el capital industrial. De ello se deduce, o deduce Lenin, que este fenómeno da lugar a la expansión internacional del capitalismo, y en consecuencia a la creación de diversos imperialismos que se disputan entre sí el dominio mundial. En ese sentido, el concepto de imperialismo en Lenin no es el concepto de imperio tradicional (por ejemplo del Imperio persa o del Imperio romano).

Es un imperialismo donde los factores económicos desempeñan un papel fundamental. Las potencias dominantes del sistema capitalista, al disputarse el dominio del mundo, dan lugar a esta forma de imperialismo. Habíamos visto anteriormente como, en la I Guerra Mundial, países imperialistas como Gran Bretaña, Rusia, Alemania, o el Imperio Austrohúngaro, se disputaron el dominio del mundo. Pero luego vuelve a suceder algo parecido en la II Guerra Mundial, donde el Imperio Británico, lo que de hecho (aunque formalmente sea una república) es el Imperio norteamericano por su actuación exterior, y también Italia (que llega tarde al reparto del mundo, y se convierte en un imperialismo relativamente débil), y el Japón (que también atraviesa una fase imperialista), dan lugar en la II Guerra Mundial a estos fenómenos. Hay una tesis muy importante que Lenin sostienen en su obra: mientras exista el imperialismo las guerras son inevitables. Esta tesis se ha confirmado, no solo en la I y II Guerra Mundial sino con toda una serie de guerras complementarias que han tenido lugar en el intervalo entre 1918 (en que termina la I Guerra Mundial) y 1939 (en que empieza la II Guerra Mundial), y también en una serie de guerras posteriores que se han producido, mas de ochenta, después de la terminación de la II. Estas son guerras locales o regionales, desde el punto de vista internacional, pero se dan de diversas formas: o son guerras de baja intensidad (como por ejemplo se denominó a la lucha que los contras llevaron a cabo contra el régimen revolucionario sandinista de Nicaragua), o guerras de alta intensidad (que pueden ser a escala local o regional tan duras como una guerra mundial, pero no abarcan todo el territorio mundial) Lenin sostenía que, mientras exista el imperialismo, ese afán o voluntad de las grandes potencias imperialistas por hacerse con el control del mundo, el control de las fuentes de materias primas, de las fuentes energéticas, de los mercados, etc. la guerra es inevitable. Después, se ha puesto esta tesis de Lenin en entredicho, como consecuencia del desarrollo de la energía nuclear, sosteniendo algunos teóricos que debido a la existencia de armas de destrucción masiva (no solo de las bombas atómicas, sino de las mucho más potentes bombas termonucleares) ya no es posible una nueva guerra mundial porque significaría la destrucción mutua. Esto es discutible, porque no se sabe nunca hasta donde puede llegar la locura de los hombres. Ya en 1962 hubo un incidente, la crisis del Caribe entre EE.UU. y la Unión Soviética, por el tema de Cuba derivado de las amenazas constantes sobre este país, que ya en parte se habían realizado por la invasión de los mercenarios en Bahía Cochinos (también conocida como Ciénaga de Zapata o Playa Girón), organizada por EE.UU. que entrenó tropas mercenarias, muchas de ellas procedentes de emigrados cubanos en Guatemala, y llegó a desembarcar una parte de estas fuerzas mercenarias en la zona de Playa Girón o Bahía Cochinos.

Para evitar ese tipo de ataques a la soberanía cubana, que eran constantes, Cuba y la Unión Soviética se habían convertido en aliados. Cuba fue obligada por el intervencionismo de EE.UU., ya que no era inicialmente el ideal de la revolución cubana, a pasar de una fase donde sus ideales eran más bien pequeño burgueses, a convertirse en ideales socialistas como una reacción contra este intervencionismo norteamericano, por haber nacionalizado las empresas norteamericanas en Cuba. Esto dio lugar a que la Unión Soviética, de acuerdo con Cuba, comience a instalar bases de lanzamiento de misiles de alcance medio en territorio cubano. Esto es detectado por los aviones espías norteamericanos, y se produce entonces la confrontación política y diplomática mundial que estuvo al borde de la III Guerra Mundial, que consistió en la declaración de un bloqueo de Cuba por parte de la escuadra norteamericana, tratando de impedir que pasaran los cargueros soviéticos que podían llevar esos misiles (todavía en piezas, para montar luego en Cuba). Y eso da lugar a la denominada Crisis del Caribe que se calcula, después de varios incidentes que hubo en la posguerra de la II Guerra Mundial, que existió la posibilidad de una guerra nuclear que hubiese podido poner fin a la humanidad, porque los medios para ello existían. Se calcula que entre EE.UU. y la Unión Soviética tenían una potencia nuclear suficiente para destruir cuarenta veces toda posibilidad de vida en la Tierra.

Este fue un caso, aunque hubo otro, menos grave pero también importante. Nos referimos al momento en que las tropas británicas y francesas invadieron Egipto, como consecuencia de la nacionalización del Canal de Suez, hubo una advertencia de Kruschev, que era entonces el dirigente soviético, a Francia y Gran Bretaña de que si no cesaban en esa intervención, cohetes soviéticos caerían sobre Londres y París (con las consecuencia desastrosas que de ello se podían derivar). Entonces EE.UU., que era presidido entonces por el general Eisenhower, interviene reforzando la presión soviética con la suya, para obligar a la retirada de esas fuerzas británicas y francesas, y se solventa así ese riesgo de guerra mundial.

Pero ese riesgo de guerra mundial se considera que todavía subsiste, y que incluso puede producirse por parte de terceros países. Por ejemplo, actualmente, por la disputa que tienen acerca del territorio de Cachemira la Unión India y Pakistán, que de las tres guerras que han librado desde que han obtenido su independencia, dos han sido por Cachemira. Ambos países tienen un arsenal nuclear relativamente respetable, que hace posible el inicio de una guerra nuclear entre ambos estados de la Península Indostánica, que podría luego generalizarse como guerra mundial. En definitiva, que aunque ha disminuido, efectivamente subsiste todavía un riesgo de guerra mundial, inferior al de la guerra fría, pero también respetable. Ahora hay un fuerte conflicto internacional entre dos superpotencias, como son EE.UU. y China, como consecuencia de esa mala costumbre de los americanos de espiar por aire a otros países, que es lo que dio lugar en 1960 al celebre incidente del U2. Los soviéticos derribaron un avión espía norteamericano, que volaba a treinta mil metros de altura, y ellos creían que no había potencia suficiente en la base antiaérea de misiles soviéticos, pero si la hubo, y los soviéticos derribaron ese avión. Kruschev presionó a EE.UU. para que presentasen excusas, como ahora lo esta haciendo China. El general Eisenhower se negó a hacerlo, y como consecuencia se interrumpió la conferencia internacional tendente a aumentar la coexistencia, que iba a tener lugar en Paris entre Kruschev, de Gaulle, y McMillan, para tratar de mejorar las relaciones internacionales.

Lenin, sostiene que mientras subsista el imperialismo las guerras son inevitables. Él lleva a cabo, en ese sentido, un análisis de las relaciones internacionales en lo que se refiere precisamente al reparto del mundo, que luego en parte daría lugar (porque esto esta escrito antes de la I Guerra Mundial) a la Primera y después a la II Guerra mundial. Es decir, al reparto de la tierra.

En 1885 se celebro en Berlín una conferencia internacional, donde participaron las principales potencias, para repartir lo que quedaba por repartir de África. Ya buena parte de África era colonia británica o francesa. Había solo dos estados independientes, uno era Abisinia o Etiopía, y el otro era Liberia, que había sido constituida por esclavos norteamericanos liberados después de la Guerra de Secesión (por eso su capital se llama Monrovia, en honor al presidente norteamericano Monroe). Pero el resto de África, o era ya colonia de algún país, o eran territorios no constituidos todavía en estado, sino más bien en forma tribal. Las distintas potencias trataban de hacerse con ellos. En ese sentido, por ejemplo, Italia, que ya se había apoderado de Libia, trató de apoderarse de Abisinia en el último cuarto del siglo XIX, pero fue derrotada por los abisinios, y tuvo que retirarse. Lo intentó de nuevo en 1936, y logró conquistar Abisinia, pero al comenzar la II Guerra Mundial fue reconquistada por Inglaterra. En el caso concreto de la Conferencia de Berlín, hubo una pugna importante entre Alemania, Italia y Japón (que habían llegado tarde al reparto de los territorios mundiales), por una parte, y Gran Bretaña y Francia (que se habían hecho con la mayor parte de los territorios), por otra. A los países que reclamaban posesiones coloniales sólo se les hicieron pequeñas concesiones: A Italia, además de Libia, Somalia y la posibilidad de hacerse con Abisinia si lograban vencer la resistencia etíope; a Japón, fundamentalmente, los territorios de Manchuria, que ya se estaba apoderando de ellos tras haber derrotado en 1905 al imperio zarista; y a Alemania se le concedió lo que hoy es Namibia (es decir, el África Oriental Alemana), y lo que es actualmente Tanzania (antes el territorio de Tanganica). Éstos son territorios relativamente secundarios si se comparan con el conjunto de los que constituían los imperios coloniales de Francia y Gran Bretaña. También estas dos potencias estuvieron a punto de entrar en guerra cuando chocaron, los franceses bajando de Egipto hacia Sudán, y los ingleses ascendiendo de Sudán hacia el Norte. No obstante, ése incidente se zanjó, y luego se constituyó la entente francobritánica, porque a Francia le convenía tener el apoyo británico si llegaba a chocar con Alemania como consecuencia de los enfrentamientos derivados de la guerra franco-prusiana (donde Bismarck había anexionado dos provincias francesas, aunque en buena parte de habla alemana, pero ligadas a Francia históricamente, que eran Alsacia y Lorena). Estos problemas se trataron de resolver en la Conferencia de Berlín, y, aunque con dificultad, se logró el acuerdo para el reparto de África Ésta situación se replanteó cuando Alemania quiso intervenir en Marruecos, enviando uno de sus destructores a Tánger, para tener participación en el reparto antes de que se creasen los protectorados francés y español. Pero Gran Bretaña, que temía que se crease una base alemana frente a Gibraltar, y que por lo tanto se pusieran en riesgo las comunicaciones del imperio británico, puso todo su empeño en impedir a Alemania el dominio de Marruecos. Precisamente, esto demuestra que este reparto del mundo (fundamentalmente de África) entre las potencias imperialistas, no resolvió el problema más que temporalmente. Son luego las contradicciones entre esas potencias imperialistas las que originan la I Guerra Mundial, como enfrentamiento entre los imperios centrales, hegemonizados por Alemania y Austria, y la entente francobritánica apoyada por Rusia y los países que luego se sumaron a esta alianza (Serbia, Rumanía, etc.).

Esta tesis del imperialismo demuestra que hay toda una serie de contradicciones en el capitalismo, en función del desarrollo de los distintos estados capitalistas, que, como ya hemos visto, han dado lugar a la I y la II Guerra Mundial, con la incidencia que éstas tuvieron en los procesos de globalización.

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