José María Laso
Prieto
«La revolución soviética
en su perspectiva histórica»
Texto preparado para su edición digital por
Gretel Sánchez García.
Ante los acontecimientos actuales, conviene situar ahora la Revolución soviética históricamente. Las revoluciones sociales adquieren su plena dimensión cuando se sitúan en su real perspectiva histórica. Así, las revoluciones burguesas holandesa y británica, son ahora consideradas como factores decisivos en el potente desarrollo ulterior de ambas naciones y en el alto nivel de libertad que sus pueblos consiguieron. Incluso cuando los procesos revolucionarios refluyen, y se producen restauraciones de los anteriores regímenes político-sociales, la aportación revolucionaria al progreso social no por ello resulta neutralizada. Ese es el caso de la Gran Revolución Francesa (1789-1794). A pesar de la reacción termidoriana, de la deformación napoleónica y de la restauración borbónica, no se pudo retrotraer la historia. Casi todas las tierras expropiadas a la aristocracia quedaron en manos de los campesinos y los ideales de libertad, igualdad y fraternidad se mantuvieron a todo lo largo del siglo XIX y hasta el relevo revolucionario que se produce en Octubre de 1917. Al producirse el proceso de creciente derechización de la burguesía —temerosa de la nueva clase emergente que constituía el proletariado— la clase obrera releva también en su protagonismo revolucionario a la anterior clase ascendente.
El proceso de deformación burocrática que la URSS sufre, como consecuencia del fracaso de las revoluciones socialistas en Occidente y el intento de construir el socialismo en un sólo país, unido a la constante presión imperialista en forma de bloqueo y cordón sanitario, invasión nazi, “guerra fría”, carrera armamentista, regresiones autoritarias, y represiones generalizadas e injustificadas, supresión de libertades necesarias, etc. condujeron a lo largo de un amplio proceso histórico a la crisis y desintegración de la URSS. Con ello los apologistas del capitalismo han pretendido no sólo dar por liquidado el marxismo sino también al significado histórico progresivo de la Revolución Socialista de Octubre de 1917. Y no sólo por razones teóricas; o propagandísticas, sino para llegar a la conclusión política práctica de que con la desaparición del principal producto de tal revolución —la URSS— todo está permitido contra los pueblos y los trabajadores.
Ahora bien, por su trascendencia histórica y múltiples consecuencias en los campos político, social, económico, cultural, científico, ideológico, etc., la revolución rusa de octubre de 1917 tiene un extraordinario significado para la Humanidad. Se trata de uno de esos acontecimientos que, por su excepcionalidad cualitativa, se denominan “acontecimientos histórico-universales”. Es decir, acontecimientos que cambian el destino del mundo, al constituir un viraje decisivo no sólo para los pueblos que inicialmente los protagonizaron sino también para el resto de la Humanidad. Algunas de sus consecuencias para la Humanidad —que proporcionan a la revolución soviética un significado imperecedero— se podrían sintetizar así:
Con la Revolución de Octubre llega por primera vez al poder en un gran país la clase obrera —si se exceptúa el breve período que duró la Comuna de París— y ésta demuestra que es capaz de afrontar la tarea de construcción de una nueva sociedad.
Como previo, Lenin, una de las consecuencias histórico-universales de la revolución soviética es que sirvió de dinamizador de los pueblos de Oriente. Gracias a su impulso millones de orientales se pusieron en marcha no sólo por la independencia política de sus países sino también para lograr su emancipación social.
Gracias al poder soviético creado por la Revolución de Octubre, y al desarrollo industrial de la URSS ,que fue su consecuencia, fue posible derrotar al nazismo e impedir así que la Humanidad cayese bajo la férula no sólo de un bárbaro racismo sino de una moderna forma de esclavismo mucho más opresiva que las precedentes. La contribución de la lucha heroica del pueblo soviético fue decisiva para derrotar al III Reich. El grueso del Ejército alemán —unos 2/3 del mismo— luchó en el frente oriental contra los soviéticos y sufrió las decisivas derrotas de Stalingrado, Kursk y Berlín.
Gracias a la existencia de la URSS, ha sido posible el proceso de descolonización de los pueblos de África, Asia, América Latina y Oceanía. Sin el contrapeso del poder soviético en el equilibrio mundial, el imperialismo no habría transigido con ese proceso de descolonización.
Gracias a la ayuda de la URSS —económica, política, cultural, científica, técnica, de armamentos, etc., y a su escudo nuclear— han podido consolidarse revoluciones sociales como las que tuvieron lugar en China, Vietnam, Cuba, Nicaragua, etc. que de lo contrario habrían sido aplastadas por el imperialismo.
Gracias a la Revolución de Octubre, el pueblo soviético superó su amplio analfabetismo y se convirtió en uno de los pueblos más cultos del mundo y con el mayor número mundial de licenciados en estudios superiores. También a ello se deben sus grandes conquistas en el campo de la salud y el deporte así como que fuese pionero en la conquista del cosmos y en técnicas coma el láser y la cirugía ocular.
Gracias a la Revolución de Octubre —y a la lucha de clases que el proletariado de cada país realizó bajo el estímulo de tal acontecimiento— los trabajadores de los países capitalistas consiguieron una serie de conquistas sociales. Numerosos sociólogos coinciden en que sin el temor que suscitó la revolución soviética, y la lucha de masas estimulada por ella, la burguesía de los países desarrollados no habría efectuado las concesiones que condujeron al denominado “Estado del bienestar.”
