José María Laso
Prieto
«¿Puede la OTAN imponer la paz en Bosnia?»
Texto preparado para su edición digital por
Gretel Sánchez García.
“Presidir Europa era esto: justificar los bombardeos de la OTAN sobre los serbobosnios; decir que si ponen sus armas cerca de la población civil tendrá ésta que ser alcanzada; dudar de las imágenes del hospital que hemos bombardeado, de sus10 muertos y sus heridos. No creo que Solana tenga esa vocación de sonrisa al lado de su pelotón de ministros europeos. Ni puede compartir responsabilidad ni la delegación del jefe escondido: está en ese engranaje por la política más estúpida que puede dar un: partido que fue la izquierda. Fingen la guerra y la paz, que son sólo cosa de los EE.UU.: es la OTAN de los Estados Unidos quien bombardea, y EE.UU. quien dirige en Ginebra la paz: tarea de fuertes….”
(Eduardo Haro Teglen en la columna titulada “Cipayos” de “El País”)
Es admirable como el veterano escritor, que tanto contribuyó desde la revista “Triunfo” —durante los negros años del franquismo— a orientar democráticamente a la opinión pública, sigue conservando su perspicacia política. Ya el título de “Cípayos” califica bien el papel servil, que como instrumento de la política imperialista de EE.UU. y Alemania, están desempeñando en Bosnia algunos ejércitos europeos, incluyendo el español por su participación en los bombardeos aéreos. Frente al ardor guerrero en que han caído algunos personajes de izquierda, anteriormente pacifistas, Haro Teglen mantiene con firmeza un principio que debería ser irrenunciable para la izquierda genuina: que es inadmisible toda intervención militar internacional dé la OTAN, aunque se camufle formalmente con la pantalla de una ONU instrumentalizada por los EE.UU. Quienes han pasado de pacifistas a belicistas, en el caso de Bosnia, han sido víctimas de la mayor campaña de manipulación e intoxicación informativa desde la guerra del Golfo. La que ha satanizado exclusivamente a los serbios por los genocidios actuales. Sin excluir la evidente responsabilidad de éstos, hay pruebas fehacientes —la diferencia es sólo cuantitativa— de que esa responsabilidad es compartida por croatas y bosnios musulmanes. Empero todavía es mayor la responsabilidad de Alemania, el Vaticano, los EE.UU. y en menor grado, de Austria, que utilizaron todos los medios para lograr la desintegración de Yugoslavia. Todo ello al servicio del expansionismo germánico y de la política imperial yanqui. Aunque también influyeron causas internas: la crisis económica, el efecto mimético de la desintegración de la URSS, el nacionalismo insolidario de croatas y eslovenos —los más beneficiados del sacrificio de los demás pueblos yugoslavos— la causa decisiva del inicio de la guerra en los Balcanes ha sido la intervención exterior y ésta, a medio y largo plazo, no podrá imponer la paz coactivamente. Ésta sólo puede ser producto del libre acuerdo de los pueblos involucrados en los conflictos bélicos en curso.
