José María Laso Prieto

Un héroe asturiano

En «La Nueva España»,  30/08/1996. También en Homenaje a José María Laso:Desde mi atalaya; Tribuna Ciudadana, Oviedo; 1998 (pp. 68-70).

Texto preparado para su edición electrónica por Uriel Bonilla.


Con el título de «Ferrero rinde homenaje a un héroe de la II Guerra Mundial», el corresponsal de La Nueva España de esta localidad asturiana daba cuenta, el pasado 11 de agosto, del homenaje que sus paisanos iban a rendir ese día a Cristino García Granda, hijo de esa parroquia gozoniega. El homenajeado está considerado por los historiadores corno el más destacado héroe español de la Resistencia contra la ocupación nazi de Francia. Por su decisiva contribución a las batallas que desalojaron de alemanes el sureste de Francia, se le otorgó el título de «Libertador de Tres Departamentos» (los de Gard, Lozére y Ardéche) y recibió las más altas condecoraciones francesas. Numerosas calles de diversas localidades francesas –incluido París– llevan su nombre y la propia Asamblea Nacional Constituyente de Francia le dedicó en 1946 un homenaje especial con motivo de su ejecución en España. Precisamente el 21 de febrero de este año se ha cumplido el cincuentenario de su fusilamiento, en represalia por su actuación en la guerrilla antifranquista en la comarca de Madrid. De lo admirado y querido que era este combatiente asturiano en Francia dará una idea el hecho de que el 22 de febrero de 1946 el Parlamento francés votó por unanimidad una moción presentada por los diputados De Menthon (demócrata-cristiano), Jacques Duclos (comunista), Edouard Derriot (radical) y Maurice Lacroix (socialista) que decía: «La Asamblea Nacional Constituyente recibe, con indignado dolor, la noticia de la ejecución de Cristino García y de sus compañeros de lucha, fusilados por odio a la libertad que poco ha habían defendido en nuestra tierra. La Asamblea traduce la protesta de la conciencia francesa ante esta nueva aplicación de métodos de represión condenados por el mundo civilizado. La Asamblea plantea de nuevo la moción planteada por ella el 17 de enero último, invitando al Gobierno francés a que prepare su ruptura con el Gobierno de Franco». El presidente de la Asamblea se asoció a los términos de tal moción añadiendo que «la libertad nace siempre de la sangre de los mártires».

El Gobierno francés concretó su repulsa por el asesinato de Cristino García en el inmediato cierre de la frontera, que duró casi dos años. Fue éste el momento más crítico en las relaciones franco-españolas de posguerra. Empero no finalizó así el sentimiento francés por la trágica muerte del héroe asturiano, que tanto había contribuido a la liberación de Francia. El 25 de marzo de 1947 se celebró una ceremonia en el Velódromo de Invierno de París presidida por el primer Ministro de la Reconstrucción, M. Charles Tillon –ex jefe de los francotiradores y partisanos de Francia– y el Ministro de la Guerra, M. François Billoux. En presencia de más de 25.000 personas el general Petit hizo entrega de la Cruz de Guerra con estrella de plata sobredorada a los compañeros de armas de Cristino García, como homenaje póstumo a quien, según palabras del historiador Miguel Ángel Sanz, «será siempre un héroe nacional en Francia y en España». Además, varios Consejos municipales –entre ellos el Distrito XX de París– dieron el nombre de Cristino García a diversas calles y plazas. A su vez, en el gran monumento dedicado a los muertos por la liberación de Francia, en Tornac, se puede leer la siguiente inscripción: «Honneur a García, Cristino, Chef de Maquis».

Cincuenta años después el héroe asturiano ha sido reconocido como tal en su propia tierra mediante la placa de bronce, sobre un pilar de hormigón, que le ha dedicado la Asociación de Vecinos de Ferrero (Gozón). El acto de descubrimiento de la placa, que fue calificado en una reseña de «multitudinario» por la gran afluencia de vecinos, no tuvo carácter partidista, ya que, aunque tardíamente –antes se lo habían propuesto los concejales de Izquierda Unida cuando era todavía alcalde–, el homenaje a tan relevante fue presidido por el ex alcalde socialista de Gozón Ignacio Artime, y en él intervino también la veterana gozoniega comunista Peregrina González, que conoció personalmente a Cristino. Se trataba del homenaje que sus paisanos rendían a quien, habiendo obtenido los más altos honores en Francia, retornó a España para seguir luchando por los ideales democráticos y de progreso social hasta entregar su vida por ellos. Ahora bien: ¿quién era este asturiano tan famoso en Francia como poco conocido en su tierra natal? Había nacido en Viodo (Gozón) en junio de 1913. Formando parte de un destacamento de mineros participó en la insurrección asturiana de Octubre de 1934 contra el intento de implantar en España el fascismo por la vía «legal». La sublevación facciosa contra la República le sorprende de fogonero de un barco en Sevilla. Con ayuda de otros compañeros se apodera de él y vuelve a Asturias, donde se incorpora a una unidad de dinamiteros. Al caer Asturias pasa a Cataluña, donde se reincorpora al Ejército republicano. Combate, como teniente, en el batallón especial de la XI División, mandada por el coronel Líster y pasa después al famoso XIV Cuerpo de Guerrilleros, que realizaba incursiones detrás de las líneas franquistas. Tras la caída de Cataluña se exilió en Francia, donde volvió a trabajar en las minas de carbón. En ellas, tras la ocupación nazi, organizó un grupo de guerrilleros que con el tiempo se convirtió en la famosa III División. El también asturiano Alberto Fernández –colaborador de La Nueva España hasta su fallecimiento–  dice en su libro La España de los maquis: «Gard: zona donde hubo acción guerrillera importante, sobre todo en la región minera y en las comarcas de Nimes y Alés. El recuerdo de las batallas de los guerrilleros en este departamento está ligado al de un héroe convertido en mártir por el régimen de Franco: Cristino García, héroe de la Resistencia francesa llamado “el Libertador de Tres Departamentos”, que había dirigido también el asalto a la cárcel de Nimes y liberado allí a numerosos presos, y jefe del grupo español que combatió a los alemanes en La Madeleine, donde capturó a numerosos presos, y mucho material de guerra. Cristino García fue detenido en España en 1945 en compañía de once antifranquistas más, todos ellos antiguos guerrilleros en Francia (lo que según las franquistas era un agravante)». Su acción más destacada fue la célebre «Batalla de la Madeleine», en que al frente de 36 guerrilleros tendió una emboscada a una columna motorizada nazi en retirada compuesta de 1900 soldados. Tras más de un día de combate, 1300 alemanes se rindieron y el feje de la columna, teniente general Honrad Nietzsche, se suicidó por no aguantar la humillación de haber sido vencido por los «maquis» españoles. Por ello no puede sorprender que el 25 de octubre de 1946 el general Olleris, jefe de la IX Región Militar francesa, dictase este orden del día a título póstumo: Cristino García, teniente coronel, resistente de los primeros, dotado de un alto espíritu de organización y de combate. Ha tenido bajo su mando las Brigadas Españolas de los Departamentos de Lozére, Ardéche y Gard. Por sus ataques repetidos en la zona minera impidió el trabajo durante muchos meses. Organizador del asalto a la prisión de Nimes, liberó a los detenidos políticos. Bajo sus órdenes se libró el combate al enemigo en La Madeleine y el Escrimet, haciendo, pese a la desproporción de fuerzas y material, 1300 prisioneros alemanes y 600 muertos y heridos en estas operaciones dirigidas por un jefe excepcional. Esta citación comporta la atribución de la Cruz de Guerra con estrella de plata. Por su parte, el historiador Daniel Arasa dice: «En el Consejo de Guerra a Cristino García el abogado defensor trató de exculparle diciendo que venía engañado a España. Pero Cristino le interrumpió y dijo que él había venido a España perfectamente convencido a luchar contra el franquismo y que volvería a hacerlo. Si difícilmente se hubiera salvado, con tales palabras su condena a muerte era segura».