José María Laso
Prieto
«La novela negra»
En «La hoja del
lunes», 16/8/1987.
También en Homenaje a José María Laso:Desde
mi atalaya; Tribuna Ciudadana, Oviedo; 1998 (págs.
13-14).
Texto preparado para su edición digital por
Iván Martínez y Uriel Bonilla.
La
sección de Cineclub de TV-2 ha iniciado el 10 de agosto –con
La cena de los acusados, dirigida por el hábil W.S.
van Dyke– un amplio ciclo cinematográfico dedicado al célebre
novelista norteamericano Dashiell Hammett. Es decir, al escritor considerado
como el padre de un género novelístico muy en boga actualmente:
el de la novela negra. Lamentablemente, el origen y la función
social de este género literario –como variante del género
policiaco tradicional– no es suficientemente conocido en España.
Por ello, vamos a dedicarle hoy nuestra atención. En su obra
Crimen delicioso: Historia social del relato policiaco,
el célebre economista Ernest Mandel analiza sistemáticamente
la relevante función social –y el destacado papel ideológico–
que desempeña el relato policíaco. Tal función
social y contenido ideológico han evolucionado con el tiempo.
De la novela policíaca tradicional, de Edgar Allan Poe, Gaboriau,
Conan Doyle, Agatha Christie, etc., se deduce un rasgo común
fundamental: se trata de relatos en los que la capacidad deductiva
de sus héroes acaba desvelando el misterio objeto de la narración.
El misterio radica en la identificación del culpable de un
crimen, a la que el detective, lo mismo que el autor del relato, irán
a dar por medio de un análisis sistemático de las pistas.
Según Mandel, la naturaleza de este relato policíaco
se relaciona lo mismo con las funciones sociales de la literatura
popular que con las fuerzas más profundas que operan
bajo la superficie de la sociedad burguesa. La reducción del
crimen, aunque no de los problemas humanos en sí, a «misterios»
que pueden solucionarse es simbólica de una tendencia conductista
e ideológica propia del capitalismo. Son relatos que, generalmente,
se desarrollan en el salón de una casa de campo británica.
Con la ley Seca,
el desarrollo de las actividades mafiosas, la organización
en los EE.UU. del Sindicato del Crimen, el crimen organizado sale
a la calle y acapara la escena haciendo que los asesinos de salón
resulten cada vez más atípicos. Como reflejo que es
de la historia del crimen, se produce una evolución de la propia
literatura policíaca. Se pasa gradualmente de la novela policíaca
de misterio a la novela negra. La expresión de «roman noire»
fue aplicada inicialmente por escritores de la talla de Sartre, Gide,
etc., a la literatura de postguerra que comenzó con la
serie de «thrillers» criminales de Marcel Duhamel. Sin embargo, para
Mandel, la novela negra nació en la década del 30 y
emergió con la tradición de las revistas sensacionalistas
de los EE.UU. tipo Black Mask. Fue entonces cuando se produjo
la primera gran revolución de la novela policíaca. Las
dos figuras prominentes de dicha revolución fueron Dashiell
Hammett y Raymond Chandler. Por los menesteres de su oficio
de detective, Hammett entró en contacto con todos los ambientes
y clases, y fue testigo directo de sus pugnas y lacras. De ello se
sirvió para sus narraciones, a partir de la publicación
de El halcón maltés (1929), una de sus obras
más famosas, llevada al cine por John Huston y protagonizada
por Humphrey Bogart, en 1941.
España
se ha incorporado tardíamente al auge de la novela negra. Las
razones de este retraso las expuso muy bien Juan Madrid, en una conferencia
que desarrolló en el foro ovetense de «Tribuna Ciudadana».
Su título reflejó adecuadamente el carácter de
este nuevo género literario: «Novela negra: Una antiepopeya
de la sociedad urbana». Es decir, una novela caracterizada no sólo
por su forma policíaca, sino también por un contenido
reflejo de las corrupciones generales propias del capitalismo maduro
o tardío. Con ello, este género novelístico se
inserta plenamente en la literatura de realismo social. Es de destacar
la función relevante que en la difusión de esta literatura
está desempeñando el editor asturiano Silverio Cañada.
Con su serie Etiqueta Negra, de Ediciones Júcar, se coloca
a la vanguardia de la edición española de un género
literario destinado a cubrir el retraso español en este campo
narrativo.
