José María Laso
Prieto
Estudio de las fuerzas
políticas que actúan en Euzkadi y su respectiva potencialidad
Informe realizado para el
Partido Comunista de España
Publicado en la.revista El Basilisco
nº27. Segunda Época .Oviedo.
Texto cedido por la Fundación
Gustavo Bueno.
En
un prólogo, que en su día elaboramos para el libro La
lucha por la Democracia en Oviedo, del ex-concejal Juan Fernández
Ania, abordamos el tema de la necesidad de recuperar la memoria histórica
colectiva de lo que había sido la lucha por el restablecimiento
de la democracia en España. Es evidente que tal necesidad es
muy acuciante por las consecuencias negativas que tiene esa pérdida
para la conciencia cívica y política de los españoles.
Nos referimos, claro está, a un aspecto parcial de esa memoria
histórica colectiva. El que trata de la lucha clandestina por
la recuperación de la democracia en España. Por las
condiciones en que se realizó en España la transición
hacia la democracia, se ha producido un raro fenómeno respecto
a tal lucha. España es el único país de Europa
Occidental donde no hubo una ruptura política democrática
al eliminar el fascismo. Se dio, en cambio, el híbrido denominado
«ruptura pactada» que fue un compromiso entre las fuerzas democráticas
y el sector evolucionista que procedía del régimen franquista.
Se consiguió así la amnistía para los presos
políticos y exiliados y, en contrapartida, la no exigencia
de responsabilidades penales para quienes habían asesinado
y torturado al servicio del régimen franquista. En principio,
ello resultaba positivo y coincidía, en, lo concreto, con la
política de reconciliación nacional que preconizaba
el PCE. Empero, tal compromiso supuso también importantes consecuencias
negativas para los españoles. Una de ellas, que no se democratizó
a fondo el aparato represivo estatal. Del sector de jueces militares
y civiles, así como en el de policías, apenas si hubo
cambios entre quienes habían actuado represivamente contra
los demócratas. Con consecuencias no menos negativas que la
anterior, actuó una especie de manto oscuro tras el cual se
trató de ocultar la lucha clandestina de los demócratas
españoles contra la dictadura franquista. En ese sentido, se
trató de completar la manipulación y tergiversación
que la dictadura franquista realizó de la lucha contra su régimen.
Sin embargo, la manipulación continuó todavía
una vez restablecida la democracia en España. Sobre todo, mediante
un consenso que suscitaba la oscuridad y el silencio sobre los verdaderos
protagonistas de esa lucha. Así, aprovechándose de tal
coyuntura, proliferaron relatos y memorias de quienes no habían
sufrido más que días escasos de detención, destierros
y confinamientos menores. Por el contrario, se trató de ocultar
la lucha de quienes habían sufrido largos años de prisión,
fueron fusilados o estuvieron a punto de serlo. Incluso hubo quienes
pretendieron que el mayor mérito y protagonismo, en el restablecimiento
de la democracia en España, la correspondía a don Juan
de Borbón.
Al plantear este
tema, no se trata meramente de reivindicar el protagonismo a unos
y rasgárselo a otros. El problema es más profundo. Se
trata de las consecuencias que ha tenido ese borrado, o neutralizado,
de una faceta importante de la memoria histórica colectiva
de los españoles. Actualmente, la gran mayoría de los
ciudadanos o desconoce, o apenas conoce, la importancia que tuvo la
lucha por el restablecimiento de la democracia en España. Y
ello constituye una grave limitación para el desarrollo de
la conciencia colectiva de los demócratas españoles.
Este fenómeno afecta, sobre todo, a las nuevas generaciones
que no vivieron aquella etapa histórica y, como consecuencia,
fomenta su «pasotismo» y descompromiso político y social.
Además
de las razones expuestas, para publicar el denominado «Informe de
Laso», se da otra no menos relevante. Tal Informe, cuarenta y dos
años después de su elaboración, constituye un
auténtico documento histórico, ya que refleja muy bien
uno los aspectos más relevantes de la lucha contra el franquismo.
recuperación actual se la debo a la Directora del Archivo Histórico
del PCE, Victoria Ramos, que muy amablemente me facilitó una
copia del original allí archivado. Fue una buena iniciativa
suya, ya que, en realidad, los documentos que yo le había solicitado
eran fotocopias de números del periódico clandestino
La Libertad que yo editaba entre 1943 y 1947. Es decir, antes
de ingresar en el PCE.
El origen
del «Informe de Laso» es un viaje que realicé clandestinamente
a París en Diciembre de 1957. Tuve que utilizar un pasaporte
francés falsificado por el equipo técnico-que dirigía
Domingo Malagón, que tan bien queda descrito en el libro MALAGÓN,
biografía de un falsificador cuya coordinación realizaron
Mariano Asenjo y Victoria Ramos. La finalidad de tal viaje clandestino
era doble. De una parte, que me conociese, personalmente, la dirección
del PCE. De otra, que informase sobre las fuerzas políticas
que actuaban en Euzkadi, y del resultado de las elecciones sindicales
que se habían realizado en el País Vasco en Septiembre
de 1957. Una vez que llegué a París, dispuse de unos
días para elaborar ese doble informe. Poco después lo
leí en una reunión conjunta del Secretariado del Partido
Comunista de Euzkadi y del Buró Político del Partido
Comunista de España. Como el Informe fue muy amplio28 páginas
a máquina de escribir, en un sólo espacio, Santiago
Carrillo —que presidía la reunión— propuso posponer
la discusión de mi informe hasta que finalizasen las reuniones
del Buró Político, a las que se me invitó a participar
con voz pero sin voto. Como consecuencia, recorrí, durante
casi un mes, toda la banlieu de Paris, ya que las reuniones
se celebraron en los locales de la CGT situados en los distintos barrios
periféricos de la capital francesa.
El denominado
«Informe de Laso» está mecanografiado sobre la base de la transcripción
mecanográfica que realizó el entonces secretario particular
de Santiago Carrillo, Julio Aristizabal. Como consecuencia, tiene
algunas erratas que no alteran lo sustancial del texto aunque, a veces,
se haya producido alguna sustitución de palabras. En todo caso,
valoro mucho que la dirección de El Basilisco me haya
solicitado la publicación de un informe que, con toda justicia,
considera como un auténtico documento histórico.
«Informe de Laso» (diciembre de 1957)
El estudio
de las diferentes fuerzas políticas que actúan en la
arena política en Euzkadi, ofrece indudablemente gran importancia,
ya que es indispensable para que los organismos dirigentes del partido
puedan conocer con exactitud la situación real en el interior
de la nación y en consecuencia, elaborar la táctica
más adecuada para el desarrollo posterior de la lucha contra
el franquismo. Sin embargo, un análisis de esta índole
presenta en la actualidad muchas dificultades, debido a que exceptuando
a nuestro partido la mayor parte de las fuerzas políticas en
presencia no han alcanzado todavía el suficiente grado de organización
para que pueda ser fácil su identificación y clasificación
sistemática. En la práctica, por el momento, se trata
sólo de embriones de los futuros partidos político y
se circunscriben a determinados grupos más o menos numerosos
polarizados en torno a ciertas personalidades que por su relieve intelectual,
posición social o capacidad política, constituyen un
núcleo de atracción.
A las dificultades
mencionadas, deben añadirse las deri-vadas del confusionismo
creado por una situación política sujeta a continuas
fluctuaciones, que impiden considerar como definitivas todas las apreciaciones
que acerca de las características exactas de los grupos y fuerzas
pudiera formarse como señala acertadamente nuestro secretario
ge-neral, camarada Dolores Ibarruri, en su informe ante el III Pleno
del Comité Central del Partido Comunista de España:
«En este sentido, hay que comprender que la situación es de
una inestabilidad extraordinaria y que toda clasificación de
las fuerzas, aunque sea necesario hacerlo para orientar nuestra política
tiene siempre un carácter provisional y forzosamente un poco
esquemático.»
Por lo tanto,
después de haber señalado las limitaciones que está
sujeto el presente estudio, pasamos de lleno a iniciarlo. En este
sentido, una aplicación consecuente del método marxista
de análisis de las superestructuras políticas nos lleva
previamente al examen de la estructura económica que constituye
su base determinante y, en consecuencia, a estudiar el papel de las
diferentes clases sociales, de las cuales los distintos partidos políticos
son los portavoces en la defensa de sus intereses.
Dado que la correlación
actual de fuerzas nos muestras que la clase obrera constituye el motor
que moviliza a las restantes capas de población, comenzaremos
como es natural por ella y en primer lugar por su vanguardia más
combativa: el Partido Comunista.
Veinte años
de fascismo, y su consecuente represión terrorista, no han
podido desarraigar en el proletariado vasco el cariño y adhesión
a su partido marxista-leninista: el PC de Euzkadi. Por el contrario,
todos los datos que poseemos corroboran que cuenta con más
adherentes y simpatizantes que en cualquier época del pasado.
Esto es cierto hasta el punto de que, se admite en general, que puede
darse por finalizado prácticamente el casi monopolio de representación
de la clase obrera que en el pasado ostentaron los socialistas. En
la actualidad, una gran parte de la clientela política del
PSOE ha abandonado las directrices políticas oportunistas de
sus dirigentes y se considera comunista, milita en las organizaciones
del PC o las apoya con su simpatía.
Este fenómeno,
no es exclusivo de los obreros de ascendencia socialista, sino que
se produce también entre los de procedencia cenetista o nacionalista
y sobre todo, especialmente entre los obreros sin partido. Es decir,
entre los que antes de la guerra civil no militaban en ninguna organización
obrera o entre los que por pertenecer a las nuevas generaciones de
la posguerra no tuvieron tiempo e hacerlo.
Profundizar en
las causas determinantes de la citada evolución de la clase
obrera vasca, nos llevaría mucho tiempo. Por ello nos vamos
a limitar a enumerar, más o menos esquemá-ticamente,
los factores que han contribuido a ello, sin que el orden de la enumeración
suponga forzosamente una clasificación dada su importancia
relativa. No obstante comenzaremos por uno de los que a nuestro juicio,
se puede considerar como fundamentales.
1) El hecho indudable de que durante todo el
periodo de la negra reacción, y brutal dominación franquista,
ha sido el partido la fuerza más combativa y de hecho durante
largo tiempo la única activa en la lucha popular contra el
franquismo. Como es lógico, el pueblo vasco en general, y el
proletariado en particular, han sabido apreciar este hecho que con
lógica aplastante le señala de qué lado pueden
encontrar la ayuda más consecuente en sus aspiraciones de democratización
y emancipación social. Para contrarrestar este realidad, de
nada ha servido que determinados anticomunistas, camuflados con etiquetas
democráticas lo hayan intentado, calumniando al partido y a
la Unión Soviética al pretender que ambos, tras los
bastidores de una aparente opinión, se entendían secretamente
con Franco. El vacío en que han caído mentiras tan groseras,
y el ridículo que han proporcionado a sus propagadores, no
puede sorprendernos, ya que los hechos poseen una fuerza invencible,
rebelde a todas las tergiversaciones.
2) La creciente simpatía hacia la Unión
Soviética de las más diversas capas populares que han
visto en ella, durante estos años de opresión, la más
consecuente amiga del pueblo español en su lucha por la libertad.
Por otra parte, a pesar de las deformaciones franquistas el pueblo
de España va conociendo gradualmente las realizaciones soviéticas
en los más diversos campos e las actividades humanas, y las
atribuye —justamente— a la superioridad del sistema socialista sobre
el capitalista. A la generalización de esta concepción,
aún entre los sectores más influenciados por la propaganda
ene-miga, han contribuido considerablemente los grandiosos éxitos
soviéticos en materia de Sputnicks. Complementario de
lo anterior, es la ascendente impopularidad de los americanos en España.
Esta impopularidad de los yanquis no sólo tiene por origen
el descarado apoyo que, han proporcionado a Franco, mientras simultáneamente
se presentan con el mayor cinismo como los «abanderados del mundo
libre», sino que se deriva también de su política belicista
general y, muy especialmente, de su propósito de servirse de
nuestro país para lanzar un ataque contra la URSS exponiendo
a la población de las cercanías de las bases a las represalias
consiguientes. De ahí que la mayoría de la población
española haya acogido con complacencia el fracaso de los yanquis
en el lanzamiento de su satélite artificial. Sobre todo porque
éstos pretendían concederla una significación
bélica que apuntalase su tambaleante «política desde
posiciones de fuerza».
3) Consecuencia de los dos factores citados, es el hecho de que se
observa un aumento apreciables del interés de diversos grupo
sociales hacía la doctrina marxista-leninista. Aparte de que
entre la clase obrera penetra más de día en día
la influencia de las ideas marxista, merced a la labor propagandista
del partido, es digno de señalarse que es, sobre todo, entre
los intelectuales: artistas, estudiantes, &c., donde se observa
con más intensificación este fenómeno. Al reforza-miento
de la citada tendencia puede contribuir considerablemente la aparición
de la revista N.I. —la cual ha producido una excelente impresión
en los medios culturales— y la regularidad en la publicación
de Nuestra Bandera.
4) Asimismo hay que tener en cuenta que cada vez cobra más
cuerpo la mente del proletariado vasco la necesidad de no limitarse
a una lucha puramente reivindicativa en el aspecto económico,
pues de lo que se trata es de modificar radicalmente la actual estructura
social, poniendo definitivamente punto final a la explotación
de los trabajadores. Esta convicción atrae hacia el partido
a un creciente número de personas que en el pasado pusieron
sus esperanzas en el Partido Socialista, pero más adelante
han comprobado en la práctica que en ningún país
donde este partido ha llegado al poder, ha realizado reformas sociales
sustanciales que iniciasen la fase de edificación socialista.
La situación
se ha clarificado hasta tal punto que, todo el que desea sinceramente
poner fin al capitalismo no puede dejar de comprender que sólo
se puede llegar a ello si la clase obrera es dirigida en su lucha emancipadora
por un partido marxista-leninista. Últimamente y, sobre todo
entre los intelectuales, las nuevas tesis sobre la posibilidad del paso
pacífico hacia el socialismo han contribuido notablemente a aumentar
la atracción que el Partido ejerce sobre vastas capas de población.
Como se pude
apreciar, por las causas enumeradas, el balance es francamente satisfactorio
en cuanto a la extensión actual de la influencia del Partido
entre la clase obrera vasca y otros sectores de la población
de Euzkadi. Sin embargo, procediendo con objetividad, debemos de reconocer,
que, a pesar de que en los últimos tiempos se han realizado importantes
avances en el aspecto de organización, por el momento, el estado
de ésta sigue muy en retraso con respecto a la influencia real
anteriormente mencionada. Aunque es normal que en una fase de clandestinidad,
por las dificultades inherentes a ella, el grado de organización
difícilmente puede alcanzar al de la susodicha influencia, no
cabe duda tampoco de que asimismo contribuyen a ello otros factores.
Entre ellos se pueden citar los siguientes:
a) Cansancio entre los viejos militantes que
fueron duramente golpeados en la guerra y posguerra y posterior lucha
clandestina, los cuales, en general —salvo honrosísimas excepciones—
se han inhibido en los últimos años de participar en
las organizaciones regulares del Partido. Aparte del cansancio, también
ha contribuido a su actitud el hecho de que, en la mayoría
de ellos, la preparación política es muy débil,
y ello les impide apreciar el desarrollo de la lucha en su adecuada
perspectiva.
b) Insuficiente trabajo de reclutamiento entre
la juventud, a pesar de que la rebeldía inherente a los obreros
jóvenes, ofrecía excelente campo para ello. No obstante,
como estos jóvenes se desentendían aparentemente de
la política, no hemos sabido valorar adecuadamente su postura.
Asimismo ha ayudado a ello la actitud estrecha de algunos antiguos
militantes que desconfían de la juventud, tanto por razones
de seguridad como por considerar que no había alcanzado el
grado de preparación para militar en el Partido. Esta actitud
es tanto más errónea cuanto que la militancia en el
Partido es la mejor escuela para que los adherentes puedan desarrollar
sus conocimientos políticos. Sin embargo, últimamente
se han dado importantes pasos en la corrección de estos errores,
pudiéndose afirmar rotundamente que, la organización
del Partido en Euzkadi, sin descuidar la recuperación de antiguos
militantes, tiende sobre todo en sus esfuerzos de reclutamiento a
captar entre la juventud, la masa de sus futuros militantes y cuadros.
c) El sectarismo que durante todo un periodo
ha carac-terizado a algunos de los militantes —sobre todo entre los
viejos— el cual ha sido muy perjudicial no sólo para el desarrollo
de la organización del Partido, sino sobre todo para el reforzamiento
de las relaciones con persona de otras tendencia políticas
con vistas a la unidad general antifranquista. En este terreno, la
evolución posterior es también muy satisfac-toria, habiéndonos
proporcionado gran ayuda la corrección general por el Partido
de los errores del culto a la personalidad y el restablecimiento de
la dirección colectiva. En el proceso de corrección
del sectarismo, hemos tenido especial cuidado en no caer en el extremo
opuesto: el oportunismo. Para evi-tarlo, la dirección del Partido
en Euzkadi se ha esforzado en hacer comprender a todos los camaradas,
cómo la política de reconciliación nacional,
ni excluye la lucha de clases, ni supone abandono alguno de nuestros
principios ni de nuestros objetivos finales. Hay que reconocer que,
en el periodo actual de la lucha, y muy especialmente debido a las
características especiales de ésta, el oportunismo no
ha supuesto en Euzkadi el mismo peligro que el sectarismo.
d) La insuficiente utilización de las
posibilidades legales, sobre todo en los sindicatos, ha sido durante
largo tiempo una de las principales deficiencias de la labor del Partido
en Euzkadi, aunque a ello han contribuido causas objetivas, como la
desconfianza de los trabajadores vascos en general, hacia los sindicatos,
porque su carácter corporativo fascista, no cabe duda que también
ha jugado su papel el sectarismo anteriormente citado y el trabajo
rutinario y artesanal que, a causa de su debilidad orgánica,
caracterizó la reanudación de la actividad el partido
en Euzkadi a partir de la caída general de su organización
en abril-mayo de 1948. También en este terreno se han corregido
en general, las deficiencias, como lo demuestra elocuentemente el
resultado muy satisfactorio obtenido en las recientes elecciones sindicales
el cual proporciona al Partido una base importante en los sindicatos,
no sólo para el actual periodo de la lucha, sino posiblemente
también para que pueda ser posible en un futuro relativamente
próximo la transformación, mediante su democratización,
de los sindicatos actuales en un sindicato único de la clase
obrera. La satisfactoria utilización de las posibilidades legales
que caracteriza el último periodo de trabajo del Partido no
le limita sólo al aspecto sindical, sino que se extiende también
a las organizaciones culturales como la «Asociación Artística
Vizcaína» y el «Instituto de Cultura Hispánica» donde
se han obtenido también muy apreciables resultados.
e) Se puede considerar asimismo como una debilidad
del Partido en Euzkadi la insuficiente atención que durante
bastante tiempo se prestó al problema nacional del pueblo vasco.
No podemos decir lo mismo del Secretariado del PC en Euzkadi pues
la carta dirigida a un grupo de nacionalistas, publicada en Nuestra
Bandera, constituyó una buena aportación y asimismo
lo ha sido, aunque por limitaciones por su irregularidad, la publicación
de Euzkadi Roja. La corrección de esta debilidad se
inició sobre todo a partir de fines del año pasado,
en que se constituyó formalmente la dirección del Partido
en el interior de Euzkadi. Desde entonces, ésta se has esforzado
en superar los prejuicios de chovinismo centralista que arrastraban
del pasado algunos camaradas, cuidando de no caer tampoco en el nacionalismo
burgués. En este sentido, h a jugado un papel importante Aurera,
cuyo prestigio ante el proletariado vasco se ha acrecentado extraordinariamente
a raíz de la publicación de un artículo sobre
el problema nacional con motivo del día de Aberi-Egura.
Una buena ayuda la ha constituido también la constitución
de Euzkadi Obrera —muy acertada la modificación del
nombre dadas las nuevas condiciones— sobre todo por el desenmascaramiento
que en su primer número se hace del papel tan importante que
la burguesía monopolista vasca desempeña en el seno
de la oligarquía financiera española. Sería muy
conveniente que Euzkadi Obrera se distribuyese en el país
con regularidad y en mayor cantidad que hasta ahora.
A pesar de
los progresos iniciados, todavía queda mucho camino que recorrer
en la corrección de la debilidad mencionada, y quizá,
no se pueda superar totalmente , sin una discusión a fondo del
problema nacional por la totalidad del Partido en Euzkadi, como lo ha
hecho el PSUC en su último congreso.
PSOE.- Por las causas que
ya examinamos al estudiar el fortalecimiento de nuestro Partido se hace
evidente la pérdida de una parte de la influencia que el PSOE,
con anterioridad a 1936, ejercía entre la clase obrera vasca.
Sin embargo, a raíz del fin de la última guerra mundial,
en un periodo que abarca desde 1945 a 1948, pareció que el Partido
Socialista sería capaz en el país vasco, de mantener una
parte sustancial de sus anteriores efectivos. Fue éste también
el periodo de su máxima actividad clandestina, cuando aparte
de contar con organizaciones en numerosas factorías del país,
distribuían con abundancia y regularmente Lucha de clases
(órgano del Partido) y Aurera (órgano de la UGT).
Sin embargo, aún durante esta época de auge de su actividad,
desempeñaron, en general, el papel de freno de la lucha popular.
De todos es conocido que la grandiosa huelga general del 1º de mayo
de 1947 —planteada por iniciativa del PC de Euzkadi— si no se extendió
y prolongó, asentando un golpe todavía más fuerte
al franquismo, fue por la actitud vacilante de los socialistas que preconizaron
la vuelta al trabajo, cuando existían magníficas condiciones
para el mantenimiento de la huelga, sembrando la confusión entre
los trabajadores.
No obstante, fue a partir del Congreso
del PSOE, celebrado el Toulouse en julio o agosto de 1947, cuando, como
consecuencia de haber roto las proposiciones oportunistas de Prieto
la unidad de las fuerzas republicanas en el exilio, se acentuó
dicho papel de freno contribuyendo de lleno a tratar de contrarrestar
varias acciones reivindicativas iniciadas por el PC de Euzkadi y singularmente
la huelga general que posiblemente hubiera tenido lugar el 1º de mayo
de 1948.
Esta política
derrotista, unida a una gran negligencia en cuanto a medidas de seguridad,
que permitió a los franquistas introducir confidentes policíacos
en las organizaciones socialistas, tiene por consecuencia la casi total
desaparición del Partido Socialista como fuerza eficaz en el
interior de Euzkadi. A partir de entonces dejan de distribuirse masivamente
Lucha de clases y Aurera, limitándose la propaganda
al envío irregular a determinados militantes socialistas de ejemplares
aislados de El Socialista y algunos artículos de Prieto.
Posteriormente
se realizan intentos de reconstruir la organización, pero unas
tras otras, todas las ejecutivas en el interior de Euzkadi van cayendo
en manos de la policía. Entre tanto ha subsistido, después
de haber pasado por varias vicisitudes una presentación socialista
en el Consejo Delegado del Gobierno de Euzkadi. Sin embargo, este organismo,
que debía haber desempeñado el papel de centro coordinador
de la acción unitaria antifranquista en el país vasco,
la causa de la pasividad de nacionalistas y socialistas, se había
convertido ya en esta época en una especie de sociedad de socorros
mutuos, dedicada únicamente a prestar una escasa ayuda económica
a correligionarios en apuros. No obstante aún esta labor limitadísima,
cesó a partir de abril de 1952, cuando a causa de la existencia
de Euzkadi de dos Ejecutivas rivales (consecuencia de la rivalidad entre
Cecilio Gordua y Sandalio Gómez Beltrán) caen ambas y
por derivación de la representación socialista es detenido
el Consejo Delegado en la totalidad de sus componentes.
Desde entonces
no hay más indicios de actividad socialista organizada. Al parecer
algunos antiguos militantes siguen cotizando, más o menos regularmente,
en ciertos talleres, pero el fondo recaudado ser reserva para ayuda
de algunos de ellos que puedan ser detenidos. Otros se limitan a conversar
de política mientras alternan por bares y tabernas. Las discusiones
que inician suele ser de muy poca altura, a causa de su escasa formación
política, y de ahí que muchos antifranquistas califiquen
despectivamente a estos grupos con la denominación de «socialistas
de taberna».
Por lo que
se refiere al sector intelectual ha surgido, en el Instituto de Cultura
Hispánica de Bilbao un grupo que se autocalifica de socialista,
integrado por el economista José Maña Sáez, el
abogado Enrique Gil Sanz y el químico Pablo Madariaga. Sin embargo,
algunos de ellos poseen convicciones religiosas: consta que no mantienen
contacto orgánico con el PSOE y, por lo tanto, más que
de socialistas propiamente dichos, en la aceptación de la palabra
de España, se trata de personas que coinciden con la necesidad
de ciertas reformas en la actual estructura económica de la sociedad
española. Con este grupo se halla el Partido en buenas relaciones,
formando parte además de un organismo unitario que después
describiremos más ampliamente.
La impresión
que producen los datos consignados es de que la potencialidad actual
del PSOE en Euzkadi no es muy considerable. Debe tenerse en cuenta,
no obstante, que en el futuro, cuando se hayan restablecido las libertades
demo-cráticas, se acrecentará, pues existe una base social
objetiva destinada a proporcionar clientela política a los socialistas,
la cual se halla constituida por el sector de la llamada «aristo-cracia
obrera» (que se beneficia de alguna de las migajas del banquete de la
burguesía) e importantes capas sociales pequeño-burguesas,
vacilantes en cuanto a su posición de la lucha de clases.
Incluso hoy en
día parece observarse cierto acrecentamiento de su actividad,
sobre todo en lo que se refiere al aspecto de la propaganda. No deja
también de ser significativo, pues demuestra que a pesar de su
pasividad, todavía influencian ciertos medios obreros, el hecho
de que un solo socialista que trabaja en los Astilleros de la Naval
y el cual se las da de dirigente, aconsejando a algunos de sus correligionarios
despedidos, haya logrado hacer abortar la carta que iban a dirigir a
los obreros de la citada empresa. De todas formas, en general, puede
afirmarse que los trabajadores socialistas participan junto a los comunistas
y sus restantes hermanos de clase en las luchas reivindicativas lográndose
así en la práctica la unidad por la base.
Por último,
y aunque se trate de una personalidad aislada, no estará de más
mencionar el caso de Juan Elua, de la ABAO, el cual por sus relaciones
sociales y el puesto que desempeña, está jugando, y puede
aún más jugar en el futuro, un papel muy importante. De
convicciones socialistas, Elua es decidido partidario de la unidad de
acción de socialistas y comunistas, no sólo por lo que
se refiere a la actual fase de la lucha contra el franquismo, sino que
la considera también indispensable para la futura edificación
socialista. Las relaciones del Partido con él son excelentes
y está prestando ya una buena ayuda en los preparativos de la
Jornada Nacional de Lucha Programada.
CNT.- En primer lugar hay que
tener en cuenta que, contrariamente a lo que ocurría en Cataluña,
los anarco-sindicalistas nunca contaron en Euzkadi con gran fuerza.
La localidad donde posiblemente contaban con mayor influencia era Baracaldo,
pero el núcleo más activo de ella desapareció con
la guerra.
Con posterioridad
a la liberación de Francia, algunos cenetistas llegados de ésta,
reconstituyeron la organización en Euzkadi, pero la escisión
producida en la emigración entre «puros» y «políticos»
repercutió desfavorablemente sobre ella restándole eficacia.
Aun así la CNT participó junto con la UGT y el Sindicato
de Trabajadores Vascos en la preparación de la huelga general
de 1947 y en otras acciones del mismo periodo. A partir de entonces,
y al parecer como consecuencia de haberse infiltrado agentes franquistas
en las organizaciones cenetistas de la emigración, van siendo
gradualmente destruidas por la policía las sucesivas organizaciones
que actúan en Vizcaya. Asimismo por entonces corrió la
misma suerte un organismo integrado por intelectuales libertarios que
dirigía el escultor Lucarini.
Durante toda esta
fase la CNT contó con un represen-tante en el Consejo Delegado
por lo cual al ser destruido éste en abril de 1952, fue detenido
Santiago López Gorrastachu que desempañaba dicha función.
Recientemente éste ha salido clandestinamente de España
—no le concedían pasaporte— para reunirse con su familia que
había emigrado en Venezuela.
Los intentos posteriores
de reorganización no dieron resultado y en la actualidad no cuentan
con nada efectivo en el país. Por otra parte la mayoría
de procedencia cenetista han evolucionado hacia las posiciones del Partido
y en las luchas reivindicativas participan unidos activamente a nuestros
camaradas. El hecho de que excepcionalmente exista algún elemento
retardatario no hace más que confirmar la regla general.
Recientemente se
observa un cierto incremento de su propaganda, la cual en los últimos
años prácticamente había desaparecido. No obstante
una parte de ella ha sido inefectiva pues estaba redactada dirigiéndose
a los turistas españoles que visitan Francia, tratándoles
de llamar la atención sobre la existencia de las organizaciones
democráticas españolas en la emigración.
Del organismo unitario
recientemente constituido, al que antes hemos hecho alusión,
forma parte Emiliano Serna. Este compañero ha militado en la
CNT desde antes de la guerra civil, permaneciendo largo tiempo en la
emigración. Durante su estancia en Francia debió desempeñar
cargos de cierta responsabilidad en el seno de su organización.
Según él, aunque en el curso de su actuación tuvo
ciertos roces con camaradas del Partido, su actitud, independientemente
de las discrepancias ideológicas fue siempre unitaria. En la
actua-lidad ha evolucionado mucha hacia nuestras posiciones aprobando
abiertamente la política del Partido e inclusive, reconociendo
la necesidad de la dictadura del proletariado si se desea garantizar
la transformación real de la sociedad. Sus relaciones con el
Partido son muy buenas, nos presta gran ayuda en lo que se refiere al
trabajo entre los intelectuales y se le facilitan los materiales de
que disponemos para su estudio. Asimismo forma parte del organismo unitario
que se ha constituido recientemente en Bilbao.
JOAC y HOAC.- Es apreciable
la evolución que se ha producido entre las fuerzas sociales católicas,
desde los sindicatos «amarillos» de anteguerra que generalmente desempeñaban
el papel de rompehuelgas y adormecedores de la conciencia de clase de
los obreros, a las actuales organizaciones de la JOAC y de la HOAC que
se caracterizan por una combatividad, en ocasiones, bastante acentuada.
Sin entrar a analizar a fondo las causas de este fenómeno, es
evidente, que independientemente de la sinceridad de la mayoría
de los militantes de estas organizaciones, el sector reaccionario de
las altas jerarquías de la Iglesia tratará de utilizarlas
como base de la constitución de unos futuros sindicatos demócrata-cristianos
que al mismo tiempo que mantiene la influencia de la Iglesia sobre un
sector del proletariado impiden el logro de la unidad sindical de la
clase obrera.
Sin embargo,
es muy posible que si el Partido logra llevar a la práctica su
política de democratización de los actuales sindicatos
verticales la maniobra fracasará y será España
uno de los primeros países de Europa Occidental donde se logra
la unidad sindical.
De todas formas,
por el momento, no cabe duda de que la JOAC y la HOAC desempeñan,
en general, un papel positivo en las luchas reivindicativas de los trabajadores
y en consecuencia merece la pena que nos detengamos un poco en su estudio.
Como punto
de partida de él podemos tomar el año 1946, en que por
medio del semanario TU realizaron una campaña de propaganda
entre los obreros. Es difícil sintetizar en pocas palabras las
características de TU pues le faltaba homogeneidad y de
unos números a otros variaba en cierto grado su orientación.
No obstante en general respiraba inconformismo acerca de la situación
social, aunque a veces acompañado de un exceso de demagogia irresponsable.
Hacia 1950, desaparece de la circulación este semanario, rumoreándose
que había sido prohibido por las autoridades.
Aunque en la
huelga general de 1951 se observó ya la participación
de algunos militantes de la JOAC, fue sobre todo en las luchas obreras
de la primavera de 1956 cuando su actitud se hizo más destacada.
En esta huelga aunque el papel dirigente lo desempeñó
el Partido, los «jocistas» realizaron también una buena labor.
Varios de ellos fueron detenidos y otros intentaron entrevistarse con
el obispo para que les apoyase en su lucha por la aplicación
en la práctica de la doctrina social de la Iglesia que ésta
tan demagógicamente había aireado a raíz de la
llamada «Pos-misión Social del Nervión». Al negarse el
obispo a recibirles, la reacción que se produjo entre los «jocistas»
fue tan fuerte que los de la organización de Sestao quisieron
dimitir en bloque, y así lo hubieran hecho de no haber sido por
los consejos de su consiliario, el sacerdote Anastasio Olabarría,
el cual, en parte para darles satisfacción, escribió al
Obispo una carta muy dura.
Posteriormente,
un «jocista» formó parte de la «Comisión unitaria» organizadora
de los actos del 1º de mayo, pero lo hizo a título personal ya
que aunque estaba relacionado con la organización de Vizcaya,
él en realidad pertenecía a la de Valladolid de donde
había tenido que marcharse por correr el peligro de ser detenido
a causa de su participación en algunas acciones obreras.
En la última
huelga de la Constructora Naval de Sestao, la actuación de los
«jocistas» ha sido también destacada, tanto en su preparación
como en la lucha propiamente dicha, en la cual marcharon unidos fraternalmente
a los camaradas del Partido. Asimismo, al principio se portaron muy
bien en la labor de ayuda económica a los despedidos, pero posteriormente,
al ser coaccionados por la policía para que cesaran en la ayuda,
se amedrentaron notablemente cayendo en la pasividad. Este fenómeno
se ha dado sobre todo en uno de sus elementos más activos apellidado
Allende, el cual ha sido después elegido para la Junta Social
de Sestao.
En la fase de elecciones
sindicales, han sido varias las empresas donde se han concertado los
jocistas con los camaradas del Partido para presentar candidaturas conjuntas
que luego resultaron elegidas con votaciones muy nutridas. Ello ofrece
la perspectiva de que, tanto en los jurados de empresa como en las juntas
sociales, sea posible concertar también la acción de jocistas
y camaradas elegidos, sobre la base de la defensa de los intereses de
los trabajadores.
Es difícil
precisar con exactitud los efectivos de la JOAC y de la HOAC en Euzkadi.
Los indicios coinciden en que la organización de Bilbao no debe
ser muy fuerte y que además no cuenta con gran prestigio, por
creer los «jocistas» que se halla excesivamente vinculada a Acción
Católica y por tanto a elementos burgueses y pequeño burgueses
cuyos intereses difieren grandemente de los obreros. Por el contrario,
se puede asegurar que la organización «jocista» de Sestao es
la más fuerte y activa. En ello posiblemente influya el hecho
de que, aparte de ser por su composición social muchos más
neta-mente obrera, se halla bajo la dirección del mencionado
sacerdote quien ofrece unas características mucho más
progresiva que el término medio del clero bajo español.
Para formarse una idea más exacta de su mentalidad, parte de
lo que ya se conoce de su actuación o estará de más
el mencionar los datos que acaban de llegar a nuestro conocimiento.
Uno el de que personalmente he adquirido El Capital de Marx y
La Isla de los Pingüinos de Anatole de France, para la biblioteca
del centro «jocista» de Sestao y el otro de que celebrándose
en el Patronato Católico un acto con motivo de la llamada «Iglesia
del Silencio», en la que se calumniaba groseramente a las DD.PP., intervino
para manifestar que le constaba la falsedad de lo que allí se
estaba exponiendo y que por lo tanto faltaban a su deber de católicos
al no exponer la verdad los que de tal manera tergiversaban los hechos.
Dadas las características
de Olabarría, creemos que podría ser muy efectiva su participación
en la preparación de la Jornada Nacional y, en consecuencia,
se le ha enviado por correo el texto de la resolución sobre la
Jornada junto con una atenta carta. Más adelante —una vez que
se conozca su reacción— se proyecta establecer contacto directo
con él por medios apropiados.
Solidaridad de Trabajadores Vascos.-
Con anterioridad a 1936, este sindicado era el medio de que servía
la burguesía nacionalista vasca para tener sometido bajo su influencia
a un buen sector del proletariado. Ello sólo lo logró
en pequeño grado y, en consecuencia el papel que S de TV desempeñó
en las luchas sociales de la preguerra fue más bien exiguo. Con
posterioridad, se reconstituyó clandestinamente bajo el franquismo
participando junto con la UGT y la CNT en la preparación de la
huelga general del 1º de mayo de 1947 y en otras acciones antifranquistas
de menor importancia. Más tarde repercutió también
en este sindicato el pasivismo de los dirigentes nacionalistas y ello
unido a la captura por la policía de varios de sus organizadores
hizo que S de TV dejase de contar como fuerza política efectiva
en el interior de Euzkadi.
Indirectamente
esta hoja nos proporciona datos significativos acerca del potencial
actual de S de TV. En Vizcaya no se tiene conocimiento de que se distribuyesen
más que en la empresa Faes de Lamiaco y en algunos talleres
pequeños. En Guipuzcua, por el contrario, fue distribuida masivamente
en Eibar. El caso resulta más paradójico si se tiene en
cuenta que el Partido mantiene en Eibar buenas relaciones con lo que
parece ser una organización de S de TV y su dirigente expuso
al responsable del Partido que ellos se hallaban también disconformes
con el texto de la hoja pero que las habían distribuido por disciplina.
Asimismo le manifestó que le había agradado la respuesta
de Aurera y que oportunamente habían comunicado a sus
superiores el desacuerdo de los solidarios de Eibar con una hoja que
objetivamente sólo servía para hacerle el juego al franquismo.
En todo el periodo subsiguiente las relaciones han sido buenas con este
grupo e, inclusive, en las últimas elecciones sindicales se han
presentado candidaturas conjuntas que han sido elegidas.
Partido Nacionalista Vasco.-
Han transcurrido muchos años desde que Sabino Arana fundó
este partido, a principios del siglo. Sin embargo, en la práctica,
sigue desempeñando el mismo papel que cuando nació: servir
a la burguesía vasca de instrumento para hacer del problema nacional
una bandera con la cual alejar a los trabajadores de la lucha de clases.
De ahí su
falta de consecuencia en cuanto a la necesidad del desarrollo democrático
y por tanto las vacilaciones que caracterizaron su política lo
mismo durante la República y la guerra civil que posteriormente.
Por lo que a éste último se refiere, hubo un periodo,
durante los años que van del 1944 al 1948 en que el PNV desarrolló
una intensa actividad clandestina, sobre todo en lo que se refiere a
la propaganda. Fue esta la época en que el Consejo Delegado del
Gobierno Vasco y la Junta de Resistencia Vasca realizaron una buena
labor. A esto contribuyó sin duda el hecho de que ambos organismos
reflejaban la unidad que en el Gobierno de Euzkadi existía entre
las diferentes fuerzas políticas vascas. La situación
cambió completamente a fines de 1947 cuando, a base de la maniobra
de todos conocida, fue expulsado el PC del Gobierno de Euzkadi. A partir
de entonces el PNV se orienta hacia el mantenimiento de la pasividad
más absoluta en el interior de Euzkadi, poniendo todas sus esperanzas
en las negociaciones con los monárquicos y en el apoyo de los
países capitalistas. Esta táctica de esperar que «les
sacasen las castañas del fuego» las llamadas «democracia occidentales»
supuso prácticamente el cese de la actividad en el país.
Sólo esporádicamente, de vez en cuando, y sobre todo en
la fecha de Aberi-Eguna (día de la Patria) lanzaban alguna
hoja, colocaban banderas o efectuaban una concentración, después
de la misa correspondiente. Todo ello era notoriamente insuficiente
para mantener un espíritu de resistencia entre las masas nacionalistas
y gradualmente la mayoría de sus partidario se desmoralizan y
abandonan la lucha creyendo que teníamos franquismo para décadas.
Esta tendencia
general no se halla contrarrestada por el hecho de que los nacionalistas
tuviesen cierta participación en la huelga general de abril de
1951, aprovechando sobre todo algunas posiciones que tenían dentro
de las organizaciones de Acción Católica. En realidad
fue un hecho aislado, de carácter excepcional, pues en los demás
aspectos seguían sumido en la pasividad.
Y ello a pesar
de que formalmente continuaba subsistiendo el Consejo Delegado pero,
como ya anteriormente indicamos, la labor de éste no se distinguía
de una de tantas Asociaciones de Socorros Mutuos con carácter
legal. Aún así, y como consecuencia de la derivación
descrita al tratar del PSOE, el Consejo Delegado fue capturado en abril
de 1952, siendo entonces detenidos: su presidente Luis Ibarra Enchiondo,
profesor de idiomas que con anterioridad a la guerra había sido
redactor del periódico deportivo Sporting, Basterra, delegado
del PNV y concejal nacionalista en Bilbao durante el periodo de la República,
y un tal Tuvet, delegado de Acción Nacionalista Vasca. Los franquistas
mismos demostraron la escasa importancia que se podía conceder
a la labor del Consejo Delegado cuando, después de un mes de
arresto gubernativo, les pusieron en libertar sin siquiera procesarles.
Como contraste, merece la pena mencionar que a los camaradas del Partido
que fueron detenidos casi simultáneamente que el Consejo Delegado,
les pusieron a la disposición del Tribunal Militar Especial que
dirigía el tristemente famoso Coronel Aymar y la mayor parte
de ellos permanecieron año y medio en prisión.
Entre tanto, con
el transcurso del tiempo, se fue haciendo evidente el fracaso de la
política de pasividad que habían mantenido los dirigentes
nacionalistas. Aún los más obtusos pudieron percibir —sobre
todo después del pacto yanqui-franquista— que no cabía
alimentar por más tiempo esperanza de ayuda de los países
capitalista y que, por lo tanto, la liberación del pueblo español,
aunque contase con la simpatía y apoyo de los países auténticamente
democráticos debía ser esencialmente obra de los españoles
mismos. Por esta época comenzaron también a observarse
indicios crecientes de descomposición del régimen, a causa
de los golpes que le había infringido la lucha popular. Todo
ello contribuyó a que el sector más sano de los militantes
nacionalistas formado especialmente por la juventud, se decidiese a
reanudas la acción. En principio, se sirvieron para ella de algunas
asociaciones deportivas como el club alpino «Artagan», utilizándolas
como tapadera para, mediante el desarrollo del folklore vasco, realizar
un trabajo de captación entre la juventud. Esta labor adquirió
un auge apreciable y culminó en un acto folklórico que
tuvo lugar en 1955 en el Frontón Euzkaldura y en el cual llegaron
a cantarse públicamente por centenares de personas, cantares
abiertamente nacionalistas. En vistas del cariz que tomaba el asunto
los franquistas clausuraron el club «Artagan» y en lo sucesivo no autorizaron
actos folklóricos semejantes.
Simultáneamente,
el grupo juvenil descrito, después de haber alcanzado un cierto
desarrollo de su organización, creando numerosísimas organizaciones
en varios pueblos de la provincia, se lanzó a un trabajo de propaganda
de las teorías nacionalista publicando varios folletos. Posiblemente
su labor hubiese tenido bastante repercusión entre las masas
nacionalistas, de no haber sido detenidos en la primavera de 1955, una
treintena de los principales activistas como consecuencia de negligencias
cometidas en cuanto a las medidas de seguridad. Después de permanecer
un par de meses en prisión, fueron puestos en libertad la totalidad
de ellos.
Estudiando
las características de este grupo juvenil llegamos a la conclusión
de que, dentro de la calificación general de nacionalistas vascos
entran gentes muy heterogéneas. Entre ellos, había un
sector que militaba en Acción Católica y por tanto adoptaba
una posición muy clerical sobre diversos puntos. Otro núcleo,
principalmente de origen social proletario, aparte de manifestarse como
anticlericales, se acercaban mucho en el aspecto social a las posiciones
del Partido. Algunos de ellos inclusive manifestaron públicamente
que, si militaban en las organizaciones nacionalistas era porque, como
vascos tenían el deber de luchar por la libertad de Euzkadi,
pero que discrepando de la política del PNV y como obreros, una
vez que se hubiese logrado dicha libertad, pasarían a engrosar
el partido que mejor defendiese sus intereses de clase. Esto no es sorprendente,
por el contrario, fácilmente se puede comprender, que el lema
del PNV (Dios y leyes viejas) difícilmente puede complacer a
un sector de la juventud que, aunque por la existencia de un problema
nacional se sienten atraídos por la necesidad de resolverlo,
tienen otros de índole económica mucho más acuciantes.
Por ello si el Partido sigue consecuentemente su actual política
de desenmascarar el importante papel que la burguesía vasca desempeña
en la oligarquía financiera española y, por otra parte,
concede en cuanto a la forma nacional todo lo que no se halle en discrepancia
con nuestros principios, es casi seguro que atraeremos hacia el Partido
una parte importante de la clientela obrera nacionalista. Igualmente
no puede descartarse la posibilidad de que en un futuro relativamente
próximo pueda producirse en el seno del PNV una escisión
en la cual el sector más reaccionario se mantendrá en
sus posiciones burguesas, mientras que el resto avance de lleno hacia
posiciones más sociales.
Con este grupo
juvenil, el Partido ha mantenido siempre cierta relación basada
en la existencia de amigos comunes. Por ello a raíz de los preparativos
que se efectuaban en relación a la concentración proyectada
para el 1º de mayo del presente año, se hicieron sondeos tendentes
a concertar su posible participación en la Comisión unitaria
organizadora. Aunque en principio, la mayoría veían con
simpatía la celebración de dichos actos, dieron a entender
que por encontrarse su grupo en periodo de reorganización tenían
que estudiarlo. Su respuesta fue finalmente negativa acerca de una participación
oficial basándose para ello en que no tenían tiempo de
recibir oportunamente la respuesta de sus dirigentes, y ellos no podían
por sí mismos adoptar dicha iniciativa. Sin duda alguna, los
dirigentes les pusieron el veto. Aun a pesar de ello, pero con carácter
personal, uno de los miembros del grupo, José Miguel Archederra,
participó en la Comisión.
Posteriormente,
existen fuertes indicios de que han realizado avances en su labor de
reorganización pero no han dejado traslucir una actividad abierta.
Como conclusión cabe afirmar que, aunque sujeto
a las limitaciones anteriormente descritas, el PNV sigue siendo en Euzkadi
una fuerza política importante por las masas que atrae. De ahí
la necesidad de mantener buenas relaciones con ellos en el actual periodo
de la lucha, por lo cual el PC realiza en Euzkadi continuos esfuerzos
que empiezan a obtener resultados.
Acción Nacionalista Vasca.-
Desde que este partido surge como una derivación del movimiento
nacionalista aparece como menos ligado que el PNV a los intereses de
la burguesía y a la influencia del clero. En realidad, refleja
más bien la posición de la pequeña burguesía.
Quizá por ello adopta la actitud vacilantes de estar oscilando
según las circunstancias entre la burguesía y el proletariado.
De ahí que como partido no sea nunca plenamente consecuente con
los principios democráticos que dice defender. No obstante sus
militantes han adoptado siempre en el aspecto social una postura mucho
más avanzada que los nacionalistas propiamente dichos, y en al
clandestinidad se han mostrado muchos más combativos. En general,
en los lugares de trabajo se han mostrado también propicios a
la colaboración con los camaradas del Partido existiendo buenas
relaciones con ellos en Vizcaya y más especialmente todavía
en Eibar y Vergara.
Por lo que
se refiere al Vizcaya, aunque se encuentran grupos de Acción
en numerosas fábricas y talleres, los indicios son de que no
se hallan organizados y de que si luchan lo hacen por iniciativa propia.
En cambio cabe asegurar que existe un grupo organizado que dirige el
ingeniero Abrisqueta, el cual asistió como delegado al Congreso
Mundial Vasco de París. No existen datos concretos sobre la potencialidad
de este grupo, pues aunque sus relaciones con el Partido son muy estrechas,
facilitándoles periódicamente materiales de propaganda,
se muestran muy reservados en cuanto a las cuestiones internas.
Últimamente
se ha mostrado muy activo también el grupo «Yagui-Yagui», que
se caracterizó por su mayor extremismo nacionalista. Sus integrantes
han sido los autores de gran cantidad de pequeñas octavillas
de diferentes colores que firmados por el Frente Nacional «pro Independencia
Patria» se han distinguido en Euzkadi en diversas ocasiones. No obstante,
es casi seguro que este supuesto frente es bastante unilateral, pues
detrás de él no debe encontrarse más que el «Yagui-Yagui».
De todas formas,
su orientación parece ser positiva si nos atenemos a las dos
últimas octavillas que han lanzado. La primera de ellas, con
motivo del día de Aberi-Eguna, llamaba a la unidad de
todas las fuerzas antifranquistas no establecía ninguna discriminación.
La segunda, dedicada a la propaganda doctrinal nacionalista apareció
bajo la fórmula de un diá-logo entre un nacionalista y
un internacionalista proletario. En el curso de él, el nacionalista
argumentaba que, pro su parte, reconocía lo positivo del internacionalismo
proletario, pero que creían que a su vez los internacionalistas
debían reconocer que aun verdadero internacionalismo sólo
se puede llegar cuando se ha reconocido el derecho de todas las naciones
a la autodeterminación.
Tradicionalismo en Euzkadi.-
El Tradicionalismo, que constituía una fuerza política
importante a fines del siglo pasado ha experimentado desde entonces
una pérdida constante de sus efectivos. En el campo, y entre
la pequeña y media burguesía, los partidos nacionalistas
le han arrebatado una gran parte de su clientela política.
En las zonas industriales,
han sido las organizaciones obre-ras las que han atraído, por
la propia dinámica de la lucha al sector proletario que durante
algún tiempo estuvo sometido a la influencia tradicionalista.
Este fenómeno se ha incrementado, sobre todo a partir del final
de la guerra, a medida que gran número de carlistas sentían
en su propia carne los resultados prácticos obtenidos a consecuencia
de su participación en la rebelión franquista. Por otra
parte, el hecho de que, después de haber tenido una participación
muy activa en el Movimiento, al lograr la victoria no se les concediese
satisfacción a sus aspiraciones políticas, siendo en realidad
totalmente desplazados por Falange, ha originado en muchos tradicionalistas
una decepción que ha servido de base para su evolución
a otras posiciones políticas.
Aún así,
siguen contando con cierta fuerza en pueblos tradicionalmente carlistas
como Tolosa, Ondarroa, Azcoitia, Elorrio, Mondragón, Durango.
Sin embargo, en estos últimos les ha perjudicado el desarrollo
de la industrialización que por una parte ha radicalizado a la
población local y por otra ha aportado contingentes de obreros
de otras regiones totalmente inmunizados contra el virus carlista. No
deja de ser significativo el hecho de que en Mondragón, donde
han sido elegidos algunos carlistas para la Junta Social Local de los
sindicatos, éstos adopten una buena posición en la cuestión
social, marchando unidos en las luchas reivindicativas al resto de sus
compañeros de otras tendencias políticas.
En Vizcaya, hasta
1954, tuvo cierta importancia la organización estudiantil tradicionalista,
AET, la cual agrupó a un número relativamente grande de
estudiantes. La causa de ello, estribaba en el hecho, de que, al no
existir durante este periodo ninguna organización estudiantil
antifranquista, para muchos jóvenes que surgen a la vida política
con una tendencia inconformista la AET era lo primero que encontraban
que representaba una oposición, aunque no fuese más que
en apariencia. Como es natural, este fenómeno dejó de
producirse a medida que fueron surgiendo organizaciones y grupos de
otras tendencia, produciéndose entonces una polarización
más, en consonancia con las ideologías e interese en presencia.
Lógicamente, el resultado fue un debilitamiento de la AET que,
unida a que su dirigente más activo, el estudiante de ingeniero
Carlos Ibáñez, una vez terminara la carrera se colocó
en una azucarera de Miranda no pudiendo en adelante atender a los asuntos
de la organización, produjo a partir del citado año 1951,
la descomposición de la AET como fuerza política activa
en Euzkadi. En la actualidad siguen existiendo algunos estudiantes tradicionalistas
pero sin una organización que coordine sus actividades.
Por lo demás,
no existen indicios de una actuación por parte de otros grupos
carlistas. En Bilbao, bajo la tapadera de una ofician comercial, existe
en la calle Diputación un círculo carlista —el único
legalmente autorizado en España es el de Estella— pero no representa
otro papel que el de servir de centro de reunión a algunos individuos
de esta tendencia para que puedan conversar tranquilamente acerca de
su ideario.
En cuando a
la propaganda, aparte de la que lanzan en algunas fechas significativas
para ellos, como «Los Mártires de la Tradición», «Cristo
Rey», aniversario del Tercio de Montejurra, &c., no desarrollan
gran actividad, limitándose a la publicación semilegal
de algún periódico de muy pobre forma y contenido. En
general, su propaganda es confusa, pues tropiezan con la contradicción
de que si por una parte no están totalmente de acuerdo con muchos
de los aspectos de la realidad actual, por otra, tampoco están
dispuestos a combatirlo consecuentemente ya que sus aspiraciones no
rebasan los límites de una vuelta al espíritu del 18 de
julio que, a su juicio, ha sido traicionado por los franquistas. Esta
contradicción, por otra parte, es lógica puesto que los
tradicionalista representan los intereses de clase de algunos de los
sectores más reaccionarios de la población: de las capas
residuales del feudalismo. Por ello, no sin inquietud, ven muchos carlistas
como el Opus Dei les va desplazando gradualmente en la representación
ideológica. Lo que parece afectarles más es la posibilidad
de una restauración monárquica de la rama alfonsina, pues
aunque muy desunidos entre sí, en cuanto a quién otorgar
la corona, los carlistas coinciden en su repudio a lo que consideran
dinastía usurpadores. A esto ha tratado de salir del paso el
grupo de Calvo Serer sosteniendo en la revista Reino que la cuestión
dinástica está resuelta puesto que en Don Juan Carlos
revierten los derechos de ambas ramas y que por lo tanto quienes —como
los carlistas— lo niegan, independientemente de sus deseos subjetivos,
objetivamente le hacen el juego a la revolución.
Demócratas Cristianos.-
Desde hace algunos años se viene observando que en la Iglesia
Católica española no existe homogeneidad absoluta, sino
que en su seno se desarrollo una lucha entre las tendencias sociales
y democráticas que han surgido últimamente y los obscurantistas
de tipo medieval. Existe asimismo, un sector que pudiéramos considerar
como de centro y que, posiblemente, sea el que con más fuerza
cuente entre la Jerarquía y el conjunto de los católicos.
Este sector, durante el Movimiento y un largo periodo posterior, apoyó
decididamente a Franco considerando que su régimen, por los privilegios
que concedía a la Iglesia, era el que más convenía
a los intereses de ésta. Sin embargo, a medida que transcurrían
los años y la situación económica empeoraba a consecuencia
de la política del franquismo, un importante sector de estos
católicos, sintiéndose afectado en sus intereses, comenzó
a evolucionar hacia posiciones democráticas, presionando fuertemente
en el mismo sentido al bajo clero, el cual a su vez, lo ha hecho en
as altas Jerarquías. En realidad, no podría por menos
de ser así, pues a la Iglesia le es imposible aislarse del ambiente
social en que se desenvuelven sus actividades y, por lo tanto no estaban
en condiciones de permanecer inmunes a las corrientes democráticas
que se iban abriendo paso en vastos sectores de la población.
Por otra parte, los golpes que la lucha popular ha asestado al franquismo
han minado de tal manera la estabilidad del régimen que, ante
las altas jerarquías de la Iglesia ha aparecido claramente el
peligro de que el régimen pueda irse al traste mientras la Iglesia
parece fuertemente ligada a él, lo cual supondría un gran
peligro para el mantenimiento de su influencia entre el pueblo en un
futuro régimen democrático. Todo ello ha contribuido a
que la Iglesia se aleje en cierto grado del franquismo, a través
de críticas tan fuertes de la situación como las que se
hacían en la Carta Pastoral del Episcopado Español sobre
la cuestión social, mientras que, por otra parte, trata de organizar
la estructura de un futuro partido demócrata-cristiano aprovechando
para ello la base que le proporcionan las actuales organizaciones de
AC. Este partido demócrata-cristiano realizando una política
de centro-derecha sería el encargado de mantener la influencia
de la Iglesia entre vastas capas de la población, como así
lo vienen haciendo en otros países. De todos es conocido el papel
que en estos planes desempeñan personajes como Martín
Artajo, Ruiz Jiménez, Herrera Oria y Gil Robles, pero los exámenes
de su actuación desbordan los límites de este informe.
Por lo que se refiera
a Euzkadi, AC después de haber pasado por un periodo de auge,
a raíz de la terminación de la guerra, en la actualidad
ha perdido una parte de su influencia habiéndose alejado un sector
de sus militantes de ella por hallarse disconformes con la política
de la Iglesia. También es necesario mencionar que en Euzkadi
no le es posible a la Iglesia arrastrar hacia la democracia cristiana
a la totalidad de las masas de AC, debido a que los nacionalistas cuentan
con bastante simpatía entre ellas.
En el aspecto
orgánico, donde parece que han avanzado más los demócratas
cristianos es entre los estudiantes. En Bilbao, disponen de una organización
que dirige un tal Leguina, el cual se halla en contacto con las organizaciones
de Madrid y personalmente con Gil Robles. Asimismo, Leguina va a formar
parte del organismo unitario constituido últimamente en Bilbao
no habiéndolo hecho hasta ahora por coincidir las reuniones con
algunos de sus viajes a Madrid.
La política
del Partido con respecto a la Iglesia, a partir del V Congreso, ha sido
de lo más acertada, pues el superar un anticlericalismo sectario
de tipo burgués no que no tenía nada que ver con el marxismo
nos ha permitido actuar con mucha mayor flexibilidad en relación
a los grupos católicos que han ido surgiendo en la oposición.
Sin embargo, consideramos
que como la Iglesia no se ha decidido ha romper del todo los lazos que
la unen al franquismo, para obligarla a acabar con este doble juego,
estimulándola hacía un desarrollo democrático más
consecuente, quizá sería conveniente que el Partido redoblase
sus ataques contra ella como institución política, aunque
manteniéndole todo el respeto como doctrina religiosa.
Católicos Sociales.-
La actividad política de los católicos no se circunscribe
a los demócrata-cristianos. Existen asimismo otros grupos muy
activos. Entre ellos, una de las tendencias más potentes es la
constituida por los católicos sociales, los cuales se diferencian
de los demócrata-cristianos en los siguientes aspectos:
1) En su muy superior combatividad, como consecuencia
de que sobre ellos la jerarquía no puede realizar tan fácilmente,
como entre los primeros, el papel de freno.
2) Por su tendencia anticlerical, que les lleva
a considerar indispensable la separación de la Iglesia y del
Estado.
3) Por ser mucho más avanzados
en el aspecto social, llegando algunos de ellos hasta posiciones que
comprenden la abolición del capitalismo y sus sustitución
por un régimen socialista.
4) Por hallarse más predispuestos a una
colaboración con el Partido, no sólo en la actual fase
de lucha y en el posterior desarrollo democrático sino incluso
en la fase de edificación socialista.
En Bilbao,
concretamente, existe un grupo relativamente numeroso de ellos, surgido
inicialmente entre los estudiantes de economía de la Universidad
de Deusto. Es curioso, cómo la nueva generación, por conocer
directamente los frutos del capitalismo, reacciona ante los textos de
Economía Política burguesa en un sentido inconformista
y siente nacer en ellas la curiosidad de conocer las obras marxistas.
Ello les acerca a nosotros aunque sigan limitados por sus convicciones
religiosas y su origen de clase. De este grupo forma parte el periodista
L. Rincón que, aparte de haber colaborado en revistas como Índice,
Sábado Gráfico y Dígame, lleva el
montaje de Gran Vía colabora asiduamente en ella. Se trata
de un periodista muy brillante, a pesar de su juventud (26 años)
y se ha venido caracterizando por la valentía y audacia de sus
artículos. Durante algún tiempo desempeñó
la corresponsalía de Gran Vía en Madrid y en este
periodo tomó parte activa en el movimiento estudiantil de oposición.
Asimismo ha pronunciado conferencias sobre temas culturales, sirviéndose
siempre de ellas como plataforma para lanzar ataques bastante directos
a la situación. Entre los componentes del grupo, es uno de los
que más consecuentemente sostiene la necesidad de una colaboración
con el Partido ya que, según él, la experiencia de la
resistencia francesa e italiana, demuestran que no es posible efectuar
una política de oposición efectiva sin contar con el PC.
Forman asimismo parte del grupo los estudiantes de economía Ramírez
Escudero y San Martín, los cuales, junto con Rincón, integraban
el Consejo de Redacción de la revista
Deusto.
En un informe anterior, ya se expuso como esta revista, después
de haber lanzado un número muy positivo dejó de salir
a causa de haber sido derrotada en las luchas intestinas de la Compañía
de Jesús la fracción que la apoyaba. Últimamente
parece que iba a reaparecer, habiendo escrito Rincón un artículo
muy interesante para ella titulado «La nueva generación del 98»,
en el cual sostenía la tesis de que, a la actual generación
le incumbía la misma misión, en la lucha contra la situación,
que había desempeñado a principios de siglo la del 98.
No obstante, a última hora han decidido no participar en la redacción
e la revista por no ofrecerles garantías de continuidad en la
orientación que trataban de imprimirle.
Aunque a este
grupo le habíamos clasificado originalmente entre los católicos
sociales, por ajustarse a las características de esa tendencia
los miembros de él que conocíamos, posteriormente nos
hemos enterado de que su dominación social es «Nueva Izquierda».
Según ellos no desean que se les coloque la etiqueta de católicos
pues entre ellos no militan sólo los de estas convicciones, sino
también agnóstico y ateos, siendo sólo la coincidencia
en sus apreciaciones políticas lo que les une. «Nueva Izquierda»
se halla representada en el organismo unitario varias veces mencionado
y por medio de Rincón pidieron al Partido recientemente que se
les facilitase un centenar de ejemplares del texto de la resolución
sobre la Jornada Nacional para distribuirlos entre los estudiantes.
Así se hizo. Igualmente se han dedicado a extender en los medios
universitarios el texto del manifiesto constitutivo de la UDE que les
ha llegado de Madrid.
Republicanos.- No se observa
ningún indicio de actividad de los partidos republicanos burgueses.
El último dato de una actividad concreta de su parte, lo hallamos
en la participación del Consejo Delegado como representantes
de Izquierda Republicana del fabricante de crema de calzado José
Oyarzaba. Como los demás representantes que integraban el Consejo
Delegado, fue detenido en abril de 1952 y puesto en libertad poco tiempo
después.
De todas formas,
si se confirmase el reanudar de una posible unificación de los
partidos republicanos burgueses, y remo-zan su propaganda, es posible
que todavía atraigan algunos partidarios, sobre todo entre la
pequeña y media burguesía.
Liberales.- Es extraño
que, contrariamente a lo que ocurre en otras regiones de España,
en Euzkadi no se halle constancia de la existencia de una oposición
liberal organizada.
Desde luego
que, sobre todo entre los intelectuales, se encuentran gentes de inclinaciones
liberales, pero siempre a título personal sin que se observe
su agrupación.
El mismo movimiento
de Ridruejo no cuenta con seguidores directos, pues no se puede considerar
como a tales a los del grupo de «Nueva Izquierda» a pesar de que hayan
estado entre sí en buenas relaciones.
Además,
aunque las declaraciones de Ridruejo tuvieron una buena acogida entre
las personas de tendencias democráticas, fue más por la
valentía de su protesta contra el régimen que por compartir
el programa que en ellos se exponía.
Monárquicos.- Cuentan
con algún grupo en los medios universitarios pero su actividad
es muy reducida. Debe tenerse en cuenta que en Euzkadi, de no ser entre
la aristocracia y un pequeño sector de la gran burguesía,
la influencia monárquica es muy reducida.
Durante este verano
como en la misma época del años pasado, suscitó
cierto interés en algunas capas de la población la publicidad
que en la prensa del régimen se hacía al hijo del pretendiente.
Muchos lo consideraron como signo de una pronta restauración
y lo veían concierta esperanza con tal de salir de la actual
situación. En realidad, se trataba simplemente del fenómeno
de la supuesta inevitabilidad de la Monarquía que tan magistralmente
analiza la camarada Dolores Ibarruri en su informe al Pleno del Comité
Central. Los planteamientos formulado en dicha reunión plenaria
pueden ser de gran ayuda para disipar el confusionismo de algunos sectores
de la población, que aún consideran la restauración
inevitable, sin ser monárquicos, y se adaptan políticamente
a ella cayendo en la más absoluta pasividad.
Opus Dei.- Esta secta era casi
desconocida en Euzkadi hasta la crisis ministerial del presente año.
A raíz de ella, un sector del comercio puso su esperanza en Ullastres
y Gual Villalbí. La causa de este fenómeno, se basaba
en que ambos, saliéndose de la línea de la demagogia que
habían practicado los ministro falangistas, en sus discursos
habían creado una impresión de sinceridad. El desarrollo
posterior de la política del Gobierno ha dado al traste con tales
esperanzas. Por ello, en un breve espacio, el Opus se ha hecho tan impopular
como la Falange.
En los medios intelectuales
su impopularidad es todavía más aguda, habiendo impresionado
fuertemente en Euzkadi la vileza de sus famosos informes. Por ello,
no puede extrañar que en algunos medios estudiantiles de Bilbao
como la Escuela de Ingenieros, donde el Opus ha intentado introducir
profesores y estudiantes, se han encontrado con un vacío tan
absoluto que han tenido que emigrar a ambientes más propicios.
Falange.- Euzkadi no es una
excepción en la descomposición general de la Falange que
se observa en el país. Más concretamente, en Vizcaya,
aparentemente siguió desem-peñando cierto papel mientras
ocupó el cargo de Gobernados el falangista recalcitrante Genaro
Riestra. No obstante, ya antes de su fallecimiento se le daba por muerto
políticamente y se rumoreaba su sustitución por un militar.
En efecto, así sucedió y desde entonces se hizo también
más patente que, como señala la camarada Dolores en su
informe, «la Falange ha sido liquidada como partido político
y a partir del decreto de reorganización del Movimiento se transforma
en una asociación de obras sociales».
Todos conocemos
cómo los restos de la Falange han tratado de refugiarse en los
sindicatos para desde ellos seguir ejerciendo alguna influencia política.
Sin embargo, en Euzkadi, esta maniobra se puede dar por fracasada, pues
el resultado en las últimas elecciones sindicales ha constituido
una derro-ta tan aplastante para Falange que aunque conserve algunos
puestos directivos se ha quedado sin base en el aparato sindical. Por
otra parte, la crisis del régimen y la presión de la clase
obrera está teniendo por resultado el que muchos funcionarios
de dicho aparato evolucionen hacia pociones democrática, apoyando
las reivindicaciones de los trabajadores. El ambiente en los sindicatos
ha cambiado mucho. Hace algunos años, cuando los obreros les
presentaban sus demandas y protestas, por lo general les despedían
con cajas destempladas. Hoy por el contrario todo es cordialidad y si
los trabajadores lo desean podrían permanecer hora enteras charlando
con los burócratas sindicales.
Por lo que se refiere
a la Guardia de Franco, su número es tan reducido y el desprestigio
entre la población tan grande, que su importancia política
se la puede considerar como nula. Además aún en esta organización
de la que se pretendía hacer la elite del régimen, existen
corrientes de descontento que es muy posible que se canalicen hacia
la constitución de grupos de oposición. Es muy significativo
que en un país fascista como España sea rarísimo
ver hoy en día llevar públicamente la camisa azul. Parece
como si se avergonzasen de su condición y no se atreviesen a
afrontar abiertamente la hostilidad del pueblo.
Es muy evidente
el fenómeno que se da en el SEU. Aparentemente la Jefatura Provincial
de Vizcaya ha evolucionado hacia posiciones de oposición. La
causa de ello se atribuye al desmoronamiento del régimen y al
descontento producido por la posibilidad de una restauración
monárquica. Hasta ahora dicha oposición se ha traducido
en la publicación de un periódico titulado Clamarius
en el cual se viene criticando aspectos de a situación universitaria
y general, y en el desarrollo de una campaña de oposición
a la nueva ley de enseñanza técnica. También han
organizado un ciclo de coloquios bajo el título de Tribuna
Universitaria en los cuales se han pronunciado críticas bastantes
fuertes a la realidad actual.
Recientemente,
el jefe provincial, Juan Antonio Marcos Lemona, en una entrevistas transmitida
por Radio Bilbao, hizo patente su disconformidad total con la situación
universitaria española. Sus críticas fueron tan inconformistas
que desbordaban los límites de lo universitario para caer de
lleno sobre el franquismo.
Sin embargo, es
difícil conocer con exactitud cuál es la posición
política de Marcos Lemona. Precisamente, con objeto de que se
definiese, a iniciativa de Rincón, desde hace tiempo se está
tratando de concertar una reunión con él en la que, ante
un grupo de amigos, expondría su postura. Desgraciadamente hasta
ahora, y por diversas causas, no ha sido posible celebrar dicha reunión.
Por el momento,
las versiones que acerca de él conocemos son contradictorias
aunque proceden de la misma fuente: el periodista Rincón. Según
éste, si por una parte Marcos se define como republicano sindicalista
de oposición y afirma que le han destituido de su cargo de redactor
jefe de Radio Juventud por considerarle políticamente
peligroso, por otro afirma que la crítica debe ser constructiva
dando la sensación de que no desea pasar de una oposición
reglamentaria.
Una buena piedra
de toque, podría constituirla su actitud ante la Jornada Nacional
de Reconciliación. Le hemos enviado por correo el texto de la
resolución, acompañado de una atenta carta. Siempre según
Rincón, su reacción ha sido positiva, dejando entrever,
incluso, que el SEU trataría tiemblen que las Cámaras
de Comercio e Industria, prestasen su apoyo a la Jornada.
Es muy posible
que esta actitud contradictoria se derive del hecho de que, hasta ahora,
Marcos no haya rebasado la etapa de las vacilaciones y fluctúe,
en un sentido u otro, según las presiones a que se halla sometido.
Precisamente por él el Partido en Euzkadi va a seguir con mucha
atención su evolución, procurando, al mismo tiempo, contribuir
a ella ejerciendo los medios de presión que se hallan a su alcance.
Como complemento
de este estudio, vamos a examinar un poco la constitución del
organismo unitario. En el transcurso del pasado verano, habiéndose
observado un mayor interés por las cuestiones políticas
entre los integrantes del grupo de Cultura Hispánica, y los del
que después se deno-minaron Nueva Izquierda, se les propuso celebrar
una reunión en la cual cambiar impresiones acerca de las posi-bilidades
de acción que se observaban. Se trataba más que de nada
de tantear la respectiva predisposición. A la reunión
asistieron Rincón y Gabriel San Martín en representación
de Nueva Izquierda. José María Sáez, Pablo Madariaga,
y Enrique Gil por Cultura Hispánica, y Emiliano Serna y Vidal
por la Asociación Artística Vizcaína. Asimismo
participó el representante del Partido que ha venido llevando
la respon-sabilidad del trabajo entre los intelectuales.
En cuando se abrió
la reunión, se llegó a la conclusión de que la
predisposición era superior a lo que se esperaba. Por ello se
pasó rápidamente a estudiar puntos concretos. Fruto de
la discusión fueron los siguientes acuerdos:
1) Coordinar la actividad de ambas entidades
culturales, procurando dentro de las posibilidades existentes utilizarlas
como plataforma de difusión de las ideas democráticas.
Simultáneamente aprovechar esta labor para entrar en contacto
y captar para los fines comunes a numerosos intelectuales que se hallan
dispersos en Bilbao.
2) Intercambiar propaganda y materiales de información
entre los constituyentes del organismo.
3) Estudiar las posibilidades que ofrecía
Gran Vía para crear entre sus lectores una inquietud
sobre las cuestiones literarias y artísticas relacionadas con
los problemas políticos que tiene.
4) Celebrar, en el Instituto de Cultura Hispánica,
un ciclo de conferencias sobre europeismo que sirviesen de pretexto
para lanzar fuertes ataques a la falta de libertades políticas
en España.
5) Celebrar otra reunión en la cual, mediante
un temario previamente preparado, se trazare el plan de las futuras
actividades del organismo.
Como puede
deducirse, de los descrito, para tratarse de una primera reunión,
de toma de contacto, los resultados no fueron desdeñables.
Posteriormente,
aunque se llevaron a la práctica los acuerdos adoptados, la pausa
que el verano supone siempre en la vida cultural, repercutió
también en el organismo, no celebrándose la siguiente
reunión hasta primeros de noviembre. En esta sesión, se
acordó constituir oficialmente el Comité Unitario, fijándose
sus reuniones para la primera semana de cada mes. Asimismo se decidió
dar entrada en él a los representantes de otras tendencias políticas
que lo deseasen. En aplicación de este acuerdo, serán
próximamente incorporados Leguina, por los demócrata-cristianos,
y el representante de un grupo nacionalista. El resto de la reunión
se dedicó a debatir un problema de táctica. Se trataba
de decidir si se aprobaba la proposición que Marcos Lemona les
había hecho a Ramírez Escudero y Gabriel San Martín
de que se hiciesen cargo de la Comisión de relaciones culturales
del SEU. Aunque todos coincidían en que dicha comisión
ofrecía buenas posibilidades que convenía aprovechar,
discrepaban sobre si sería posible hacerlo. Rincón sostenía
la tesis de que aunque debían ocuparse los cargos del SEU que
fuesen de elección, no debía hacerse lo mismo con los
de designación oficial, pues ello suponía quemar políticamente
a los compañeros que los desempeñasen, al aparecer ante
los estudiantes como individuos que se habían dejado ganar por
la Falange. Después de un animado debate general en el que el
representante del Partido expuso la postura de éste en cuanto
a la utilización de las posibilidades legales, se decidió
que Ramírez Escudero ocupase el cargo y que Gabriel San Martín
permaneciese al margen apoyándole desde fuera.
El día 6
de diciembre se celebró una nueva reunión. En ella, Rincón
informó de la situación política, tal y como se
veía en Madrid a raíz de su reciente viaje. Por su parte,
el representante del Partido lo hizo acerca de los progresos que se
habían realizado hacia la unidad entre las fuerzas democráticas
en el exilio y sobre el desarrollo del conflicto de la Naval desde su
iniciación hasta su evolución presente. Después
de haber acordado tomar nota del Manifiesto de la UDE como una orientación
general del trabajo a desarrollar entre los estudiantes, y de haber
fijado el orden del día para la próxima reunión
a primeros de enero, entre cuyos puntos se incluye la posible publicación
periódica de un órgano del comité y el estudio
de la participación de éste en la Jornada Nacional, la
reunión se clausuró.
Finamente, por
lo que se refiere a la Asociación Artística Vizcaína,
por la importancia que tiene en cuanto a núcleo de atracción
de intelectuales, el Partido ha prestado una gran atención a
su trabajo en ella. La tarea no ha sido fácil, pues la asociación,
después de haber tenido un periodo de auge hace unos años,
se hallaba sumida en el más completo letargo y con la Directiva
en estado de dimisión. La primera labor a realizar era, por lo
tato, renovar esa directiva a base de gente joven y dinámica
que le diese el impulso que necesitaba. En octubre de 1956 no parecía
que iba a ser difícil el lograrlo, pero posteriormente surgieron
dificultades. Sin duda, el hecho de que más de un centenar de
jóvenes intelectuales se reuniesen periódicamente en los
locales de la Asociación, alarmó a ciertos círculos,
los cuales utilizaron toda su influencia para demorar en lo posible
la reanudación de las actividades oficiales de la entidad.
Durante toda una
etapa la situación llegó a ser verdaderamente difícil,
apareciendo las posiciones de los grupos que la integraban tan distanciadas
que se llegó a rumorear la disolución de la Asociación.
El Partido procuró superar las dificultades que e presentaban
y, después de vencer mil obstáculos que sería excesivamente
largo enumerar, logró finalmente que en el transcurso del mes
de noviembre, se llegase a un acuerdo. Mediante él, se eligió
una Junta Directiva representativa de las diferentes tendencias existentes
en su seno. Fue por lo tanto una solución de conveniencia que
alguien calificó, acertadamente, de una aplicación concreta
de la política de Reconciliación Nacional.
La Presidencia
y Vicepresidencia la ostenten Echevarría y Barreiros, hombre
de tendencia liberal vinculados a un grupo de antiguos socios. Emiliano
Serna figura como secretario y como vocales el simpatizante Vidal de
Nicolás y el camarada Julián Viejo. El sector que pudiéramos
calificar como clerical, y que se opone a toda implicación política,
se halla representado por los pintores Joyo y Jimeno, los cuales desempeñan
los cargos de tesorero y contador, respectivamente. En cambio fracasó
el intento de introducir como vocal al falangista Ángel de la
Iglesia.
Mediante el camarada
Viejo y los simpatizantes Serna y Vidal, el Partido está en condiciones
de influir decisivamente en la orientación de la Asociación,
sobre todo si se tiene en cuenta que, por ocupar Vidal la vocalía
de Literatura, va a dirigir el diario hablado semanal que es el que
más trascendencia pública tiene. Todo ello permite esperar,
de ahora en adelante, un progreso todavía más considerable
del trabajo del Partido entre los intelectuales, pues la amplitud que
se va a dar a la labor pública de la Asociación atraerá
en el futuro un contingente mucho más numeroso de gente interesada
por las cuestiones culturales.
Merece la pena
mencionar también el hecho de que Elua, por simpatía con
los camaradas que trabajan en la entidad, haya conseguido que la ABAO
conceda al a Asociación una subvención de 5000 pesetas,
que serán empleadas en mejorar el local.
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Si en un examen
general de la situación política en Euzkadi partimos del
importante aumento de salarios que la clase obrera conquistó
con su lucha en octubre de 1956, debemos proseguirlo observando cómo
fracasaron los esfuerzos de ciertas empresas tendentes a absorber estas
mejoras, utilizando para ello como pretexto las alzas que las acciones
parciales habían logrado ya. Sin embargo la victoria obtenida,
creó en los trabajadores una moral tal que, manteniéndose
firmes, dieron al traste con los intentos patronales.
No obstante la
política inflacionista del Gobierno, al provocar un alza continua
de los precios, no sólo produce la absorción sino la reducción
del poder adquisitivo del salario real de que disfrutaban los trabajadores
antes de la subida de los jornales. En enero el fenómeno se había
desarrollado ya tanto que el descontento de las masas se acrecentaba
de día en día.
Por ello, el pueblo
vasco acogió con la mayor alegría la noticia de los boicots
de Barcelona y Madrid que representaron auténtico plebiscitos
populares contra la Dictadura. Cuando en Bilbao se produjo el alza de
los medios de transporte, la indignación del público fue
grande, dándose las condiciones para haber efectuado con éxito
un boicot similar a los señalados. Sin embargo, el resultado
obtenido no fue satisfactorio ya que no pasó de un tercio de
los usuarios habituales los que dejaron de utilizar los trolebuses y
tranvías.
Al discutirse en
la organización del Partido este resultado, se llegó a
la conclusión de que a él habían contribuido los
siguientes factores:
1) Falta de agilidad en la organización
del Partido que, pudiendo haber previsto el alza debía haber
tenido preparado el material. Por no disponer de él se fijó
el boicot para varios días después de la subida, cuando
ya se había disipado parte del malestar que causó.
2) Planteamiento excesivamente ambicioso. Se
fijó una duración en una semana, cuando en Madrid, donde
las condiciones eran más favorables, se habían limitado
a dos días.
3) Haberse limitado a una distribución
mecánica de la propaganda confiando que ella por sí
sola surtiría efectos milagrosos. No fue, como debía
haber sido, completada con una agitación verbal en los lugares
de trabajo.
4) El limitar la difusión de la propaganda
casi exclusivamente a la clase obrera. No se tocaron los importantes
sectores de usuarios constituidos por la pequeña y media burguesía.
Aunque la verdad es que entonces, contrariamente a lo que ocurre ahora,
no estaba en Euzkadi el Partido en condiciones de llegar con su voz
a esos sectores sociales.
Asimismo influyó negativamente:
a) La falta en Bilbao de una concentración
estudiantil de la densidad y conciencia política de Madrid
y Barcelona, que jugase el papel de difusión que había
desempeñado en esas ciudades.
b) El hecho de que los trabajadores vascos se
sienten más predispuestos a participar activamente en una huelga
que a tomar parte en un boicot pasivo. Ello se debe a una falta de
perspectiva que sólo se puede corregir con una adecuada orientación
del Partido.
Entre tanto,
la contundencia de los golpes asestados por la lucha popular había
provocado la crisis del Gobierno. En Euzkadi el pueblo acogió,
en general, los cambios ministeriales con el mayor escepticismo. Es
sig-nificativo que se oyese continuamente aplicar el refrán «los
mismos perros con distintos collares». Un sector más consciente
comprendió, no obstante, que el resultado de la crisis había
debilitado al régimen estrechando su base social. Sin embargo,
por parte de otro más atrasado, se llegó a confiar en
el nuevo gobierno, esperando alguna mejoría de la situación
económica. La realidad se encargó pronto de disipar estas
esperanzas.
Por esta época
la organización del Partido en Euzkadi se dedicó a preparar
la campaña del 1º de mayo. Para que las concentraciones proyectadas
pudiesen tener éxito se consideró convenientemente que
en su organización participasen también otras tendencias
políticas. Se hicieron sondeos entre los socialistas, nacionalistas,
jocistas y cenetistas con el resultado negativo que ya se conoce. Aún
así se constituyó la «Comisión Unitaria Organizadora»,
pero sus integrantes, aunque procedían de esas tendencias lo
hacían sólo a título personal.
Después
de una intensiva campaña de propaganda el 1º de mayo tuvieron
lugar las concentraciones. Aunque el mal tiempo influyó negativamente,
independientemente de ello, el resultado tampoco se consideró
como satisfactorio, pues el número de antifranquista que asistieron
fue inferior al que permitía esperar dadas las posibilidades
existentes.
En este caso no
cabía achacar la responsabilidad a un retraso de la propaganda
o a su insuficiencia numérica. Lo que si se dio fue que los camaradas
de las organizaciones de base en talleres y fábricas, siguieron
con la rutina de la entrega mecánica del material, en lugar de
trabajar a sus compañeros para que, citándose previamente,
pudiesen asistir en masa a las concentraciones. Hubo algún caso
de esos pero la regla general fue lo otro.
Posiblemente el
factor determinante de que el resultado hubiese sido sólo parcial
fue el no haber logrado la participación activa de los restantes
sectores políticos antifranquistas. No es lo mismo que una comisión
unitaria esté constituida formalmente por individuos de diferentes
tendencias, si sólo hacen a título personal, que si representan
a grupos que pueden tener una participación activa. En la práctica
se comprobó que, aunque asistieron muchos trabajadores sin partido,
y algunos socialistas y nacionalistas, el contingente principal de los
participantes estaban constituido por camaradas del Partido y simpatizantes.
De todas formas,
asistió un número suficiente para que, si en vez de estar
dispersados en dos lugares y durante todo el día, lo hubiesen
estado en uno sólo y a una hora determinada hubiese constituido
una concentración importante.
Durante el mes
de abril el Partido realizó también en Euzkadi una campaña
importante de orientación de los trabajadores en relación
a las elecciones sindicales que iban a celebrarse por entonces. Sin
embargo los franquistas no se decidieron a efectuarlas, pues observaron
que el ambiente no les era muy favorable.
Durante el verano
siguió acrecentándose el descontento popular, al comprobar
que con el nuevo gobierno, a pesar de sus progresos demagógicos,
el coste de la vida en lugar de bajar había seguido ascendiendo
a alturas cada vez más inaccesibles. Para entonces, y como ya
hemos señalado anteriormente, la publicidad proporcionada a las
andanzas del hijo del pretendiente prestaron cierta verosimilitud a
los rumores que circulaban acerca de una posible restauración
monárquica. Aunque sin compartir sentimientos de esa índole,
un sector de la población acogía favorablemente esos rumores
por creer, faltos de la adecuada perspectiva, que la monarquía
era la única salida factible sin guerra civil, para liberarse
del franquismo. Todavía mucho mayor éxito tuvo el artículo
publicado en la revista El Español y reproducido por algunos
periódicos, que dejaban entrever que numerosas personalidades
de la emigración y del interior del país iban a firmar
un manifiesto unitario que abriese la posibilidad al restablecimiento
pacífico de la democracia en España. Aunque la intención
del artículo era desprestigiar ya a priori a un Manifiesto
de esta índole, el resultado fue diametralmente opuesto, sirviendo
para producir una notable reactivación del interés popular
por las cuestiones políticas.
Esta acogida demuestra
cómo ha calado la política de Reconciliación Nacional
entre las más diversas capas de la población y el efecto
decisivo que produciría un documento semejante si se llegase
realmente a publicar.
Después
de un minucioso examen crítico y autocrítico de las últimas
acciones, el Partido se dedicó en Euzkadi en el periodo estival
a una labor de fortalecimiento de sus organizaciones en los lugares
de trabajo. Para ello, se celebraron una serie de reuniones entre miembros
de la Dirección y los responsables de los comités de fábrica
de las principales empresas controladas. En estas reuniones, se estudiaron
los problemas específicos de cada una de ellas y venciendo importantes
dificultades se consiguieron resultados apreciables. Entre tanto, la
constante labor realizada por el Partido tendente a la reorganización
de sus efectivos en Eibar, Vergara y otros pueblos industriales de Guipuzcua,
empezó a cosechar sus frutos, consiguiéndose que las organizaciones
comunistas de ambas villas adquiriesen un desarrollo que hace años
se hubiese considerado imposible. Por otra parte, este desarrollo no
se llevó a cabo en abstracto sino que se ligó a las luchas
reivindicativas de los trabajadores, obteniéndose diversas mejoras
en varias acciones parciales.
En agosto tuvieron
lugar en los talleres de calderería y ebanistería de la
Constructora Naval diferentes acciones por objetivos concretos, que
terminaron con el triunfo de los trabajadores. Como estos resultados
parciales son por si mismos insuficientes y de lo que se trataba era
de obtener el salario mínimo vital, aprobado como reivindicación
legal en el III Congreso Nacional de los trabajadores, empezó
a crearse en la Naval el ambiente tendente a una acción más
amplia que plantease a la empresa esa demanda. Los «jocistas» tuvieron
una participación importante en la preparación del clima
necesario. Sólo es de lamentar que, añadiendo la demanda
de la implantación de la jornada intensiva, petición que
desborda por su complejidad las condiciones presentes, creasen cierto
confusionismo entre los trabajadores. Afortunadamente, los camaradas
del comité de la fábrica, reaccionaron orientando a los
trabajadores y así tuvo lugar el primer plante. Éste tenía
por objeto el dar a la empresa un toque de aviso, en el sentido de que
si no satisfacía las demandas de los obreros, una vez que éstos
hubiesen vuelto de las vacaciones que entonces iniciaban, emprenderían
una acción de mayo envergadura. Al no acceder la empresa a las
más justas demandas de los trabajadores, a primeros de septiembre
se reanudó la acción. Desgraciadamente los jocistas procedieron
con cierta ligereza, al iniciarla prematuramente, sin hacer dado tiempo
a los trabajadores de otras empresas para que pudiesen prestarles su
solidaridad. Aunque a los camaradas del Partido en la Naval les sorprendió
en cierto grado esa ligereza, reaccionaron con agilidad apoyando la
acción, lo cual dio por resultado a que se llegase al paro total.
El desarrollo posterior de la lucha ya se ha expuesto detalladamente
en Aurera, en cuya publicación se consideró la
huelga de la Naval como un modelo en su género por las experiencias
positivas que proporcionaba.
Es de señalar
que, a pesar de haber quedado los camaradas del comité de fábrica
momentáneamente aislados de la dirección del Partido por
la ausencia de un camarada y la enfermedad de otro, por ello no se amilanaron,
sino que se plantearon las reivindicaciones principales de la huelga.
Un salario mínimo de 85 pesetas diarias sobre la base de la jornada
de ocho horas y equiparación con los empleados en cuanto se refiere
a pagas extraordinarias y vacaciones.
Por las razones
expuestas, la Dirección del Partido en Euzkadi, no pudo jugar
por completo su papel dirigente. Con bastante retraso se imprimieron
unas hojas llamando al resto de los trabajadores a expresar su apoyo
a los compañeros de la Naval. El resultado que se obtuvo con
ellas fue efectivo en cuanto a la ayuda económica pero tardío
en lo que se refiere a un apoyo directo.
Con anterioridad
en la Babcok-Wilcox, 40 trabajadores iniciaron un paro de solidaridad,
pero acabaron volviendo al trabajo al vacilar el resto de sus compañeros.
Por su parte, en Eibar estaban dispuestos a salir si así lo hacían
el resto de las empresas de Vizcaya.
Es muy posible
que si la Dirección del Partido en Euzkadi hubiese lanzado un
llamamiento concreto, a tiempo y simultáneamente movilizado a
todas sus organizaciones, se habría logrado un paro total en
Vizcaya y parte de Guipuzcua. Sin embargo, la cuestión es más
compleja. Como se señalaba en el artículo de Aurera
se tiende a veces a un concepto maximalista de la utilización
de la huelga general, sin comprender que ésta no es la única
arma de que dispone la clase obrera, y que no siempre en conveniente
emplearla. Hay que tener en cuenta que la huelga general suele engendrar
en el proletariado una fatiga de la que luego le cuesta algún
tiempo recuperarse, mientras que la utilización de otros métodos
de lucha, como las protestas, plantes, paros parciales, &c., si
por una parte golpean al enemigo, por otra educa a los trabajadores,
estimulándoles a pasar a acciones de mayor envergadura.
La actitud discriminatoria de la
Naval despidiendo a 19 trabajadores que no habían cometido otro
delito que participar en la acción junto al resto de sus compañeros,
suscitó la indignación general. Por ello, el movimiento
de solidaridad económica fue muy fuerte desde el primer momento
no sólo en la fábrica sino en los restantes lugares de
trabajo. Singular mención merecen los camaradas de Eibar que
consiguieron que el proletariado en masa de la villa guipuzcuana se
sumase a la colecta aportando varios miles de pesetas.
Pero no se trataba
sólo de ayudarle económicamente, sino sobre todo, de lograr
su readmisión. Para ello, el PC de Euzkadi prestó desde
el primer momento su apoyo a los despedidos, celebrando varias reuniones
con los camaradas que había entre ellos con objeto de orientarles.
En estas reuniones se decidió:
1º) Mantenerse firmes sin buscar trabajo exigiendo
su read-misión. Así lo han hecho hasta el final 16 de
los 19.
2º) Utilizar todos los medios de presión
legal, protestas en los sindicatos, en la delegación de trabajo,
en la Dirección de la Empresa, en el Gobierno Civil, visitas
al obispo, al gobernador, &c.
3º) Presionar asimismo desde abajo realizando
plantes y paros parciales en la fábrica.
En la aplicación
de estas decisiones, se comenzó por recoger las firmas casi unánimes
de todo el personal obrero y administrativo de la empresa, exigiendo
su readmisión. Una comisión de trabajadores se encargó
de elevar los pliegos a la Dirección, pero esta pretendió
que ella no podía decidir nada por tratarse de un problema gubernativo.
Otra comisión
se entrevistó con el delegado provincial del trabajo, Sr. del
Toro, pero éste dio la razón a la empresa. Por su parte,
el jefe provincial de Sindicatos, Sr. Galo, se negó a recibir
a la comisión.
Entre tanto, por
otra parte de los compañeros se había decidido no trabajar
como protesta un sábado pro la tarde, pero vacilaron y no se
llegó a nada práctico. Para dentro de 10 días se
fijó el paro de una hora, realizándose una buena campaña
de preparación. Pero el día señalado a las 8 de
la mañana todos los técnicos y encargados se hallaban
en la fábrica cuando normalmente no suelen ir hasta las 10. Asimismo
se observó la presencia de una brigadilla de policía y
en vistas de ello se aplazó el paro para otro día.
Como el tiempo
transcurría y los despedidos se mantenían firmes en no
buscar trabajo, la policía les presionó en diversas ocasiones
para que lo hiciesen, interrogándoles simultáneamente
sobre la ayuda económica que percibían. Es significativo
que la policía no conociese en estos interrogatorios que ya no
está en condiciones de impedir la solidaridad económica,
limitándose en sus aspiraciones a que esta no fuese monopolizada
por «determinado partido político». Como los jocistas habían
indicado a nuestros camaradas que si les pedía explicaciones
sobre la ayuda económica podían asegurar libremente que
procedía de ellos, así se hizo y con ello se dieron por
satisfechos los policías. Todo ello constituye, en la práctica,
una legalización de la solidaridad económica, que años
atrás constituía un delito por el cual fueron a la cárcel
muchos antifranquistas.
Ya en el mes de
noviembre, una comisión de despedios fue a visitar al gobernador
pero, por encontrarse éste enfermo les recibió su secretario.
Éste, después de escucharles les dijo que estaban muy
interesados por la cuestión y que volviesen los mismo el próximo
sábado. Cuando así lo hicieron tenían la ficha
policíaca de todos ellos, en la cual aparecía que dos
habían estado desterrados por tomar parte en la huelga de 1956
y el otro preso por propaganda antifranquista. Sin embargo, no hizo
especial hincapié sobre ello. Según él, le constaba
que entre los despedidos se hallaban los dirigentes de la huelga y las
cosas se facilitarían si se designasen quiénes eran para
que no pagasen justos por pecadores. Como los de la Comisión
manifestasen que la responsabilidad era de todos, pues se habían
limitado a participar en la huelga junto al resto de sus compañeros,
al no acceder la empresa a sus justas reivindicaciones de carácter
legal, el secretario les respondió que quizá tuvieran
razón, pero que en realidad el problema debía resolverlo
la empresa.
Estas
presione por arriba eran muy adecuadas, pero su efecto hubiese sido
mucho mayor si los trabajadores no hubiesen descuidado entre tanto la
que debían realizar en el interior de la empresa. En vista de
ello se decidió, a finales de noviembre, realizar un último
esfuerzo presionando si-multáneamente en ambas direcciones. Por
un lado, en la fábrica tendrían lugar los paros y los
plantes varias veces demorados y por otro lado los 16 despedidos que
seguían sin trabajo dirigirían una carta a sus compañeros
en la que después de agradecer la ayuda que les habían
prestado, les demandasen un último esfuerzo para lograr su readmisión.
En ella se hacía también el balance de lo logrado desde
que en agosto se inició la acción, se describían
las gestiones realizadas y se mencionaban las declaraciones contradictorias
de autoridades y empresa. En resumen, se trataba de una carta muy fuerte
por su contenido, pero ponderada en la forma, de tal manera que como
la iban a firmar y enviar copias a las autoridades y medios de información,
se trataba de evitar que tuviese un carácter subversivo que diese
pretexto a los franquistas para adoptar medidas contra los firmantes,
aunque esta posibilidad no se consideraba probable, los despedidos estaban
dispuestos a correr el riesgo. En este caso el Partido estaba decidido
a emprender una amplia campaña de solidaridad provocando pasos
y protestas en los diferentes lugares de trabajo. Con respecto a la
carta, después de dejar dos o tres días de intervalo a
partir de su envío, sería reproducida en número
a varios centenares de ejemplares en un extraordinario de Aurera.
Como se ve todo estaba previsto y el resultado hubiese sido magnífico,
lográndose muy probablemente el reingreso de los represaliados,
de no haberse vuelto atrás a última hora tres de los socialistas
que en un principio estaban dispuestos a firmar. La causa estribó
en que, con posterioridad a ello, consultaron con un antiguo dirigente
socialista que trabaja en los astilleros y éste les respondió
con los tópicos habituales: «No seáis locos, no firméis
pues iréis todos a la cárcel. Además, tener un
poco de paciencia pues las cosas van muy bien en el exterior y finalmente
todo se arreglará.» Hubiese sido posible aún así
lograr que firmasen la carta de ocho a diez despedidos entre camaradas
y simpatizantes, pero se desistió de ello pues una de las principales
condiciones para la efectividad de la carta estribaba en que fuese firmada
unánimemente. Por ello, se la sustituyó por una carta
de la Redacción de Aurera a los trabajadores de la Naval,
en la cual se conserva la mayor parte de la forma y contenido de la
anterior. La diferencia más esencial entre ambas media en que
mientras en la primera se hacía un último llamamiento
en la segunda se da por liquidado el problema después de realizar
un balance más numeroso que en la anterior. Desgraciadamente,
esta liquidación constituía una necesidad ineludible pues
la misma actitud de los despedidos es demostrativa de que actualmente
les faltaba el impulso necesario para lograr su readmisión. Por
otra parte, hay que tener en cuenta que esa readmisión no se
presentó nunca fácil. De haberse logrado hubiese constituido
un gran triunfo pues no existen precedentes similares en un régimen
fascista. Además los despedidos, en su lucha, no se batían
sólo con la empresa, sino en realidad con toda la gran burguesía
monopolista vasca que apoyaba a ésta por temor al precedente
que con ello se podía originar. Tampoco son desdeñables
las presiones que casi con seguridad ejerció Alonso Vega sobre
las autoridades, pues es notorio el pánico que el general tiene
a las acciones de los trabajadores.
Estas apreciaciones
no consideramos que sufran modificaciones sensibles por el hecho de
que, a última hora, los nuevos enlaces se han dirigido a los
sindicatos solicitando la readmisión de los despedidos, para
que puedan pasar confortablemente en la familia las próximas
fiestas de Navidad. Aunque positiva, se trata de una acción tardía
que es difícil que obtenga resultados concretos.
Por último,
para enjuiciar acertadamente la falta de eficacia de las acciones solidarias
en el interior de la Naval, hay que tener en cuanta que entre los 19
despedidos se hallaban dos de los camaradas del comité de fábrica
y precisamente era los que se caracterizaban por su mayor formación
y actividad. Este hecho debilitó indudablemente la organización
del Partido en la empresa, pues aunque los camaradas siguiesen reuniéndose,
no era posible utilizar directamente la fuerza persuasiva de estos dos
excelentes activistas.
Con respecto a
las elecciones sindicales, ya señalamos con anterioridad que
durante el mes de abril, el Partido realizó en Euzkadi una buena
campaña de orientación de los trabajadores. Desgraciadamente,
no podemos decir lo mismo de septiembre. En primer lugar, el retraso
con que se recibió el manifiesto especial redactado por el Buró
Político, hizo que apenas se pudiese sacar partido de tan magnífico
documento.
Por otra parte,
debilidades inherentes a las características de la Dirección
del Partido en el interior de Euzkadi, hicieron que ésta se retrasase
también en la difusión del llamamiento que había
elaborado con motivo de las elecciones. Todo ello tuvo como consecuencia
que al distribuirse ambos documentos, cuando la primera fase de los
comicios se había ya inicia, en las empresas en que el Partido
no tiene organización o ésta es muy débil, hubo
trabajadores que por carácter de orientación o siguieron
la vieja técnica de atención o votaron a candidatos dudosos.
A pesar de ello,
por la labor de orientación llevada a cabo previamente por todo
el Partido y el magnífico trabajo de explicación desarrollado
por los camaradas de las organizaciones de la base, podemos asegurar
que los resultados han sido en conjunto francamente buenos.
En la mayoría
de las grandes fábricas, Altos Hornos de Vizcaya, Constructora
Naval, Babcok-Wilcox, Euzkalduna, General Eléctrica, han sido
elegidas candidaturas que componen gran número de camaradas y
simpatizantes. El resto está constituido por trabajadores sin
partido y algunos socialistas y nacionalistas. Se puede considera a
todos ellos como obreros combativos y conscientes de su deber de clase.
Sólo muy excepcionalmente y en número que se puede contar
con los dedos, ha sido elegido algún paniaguado del régimen.
Por lo que se refiere
a los talleres pequeños, en muchos de ellos han sido elegidos
en bloque las candidaturas del Partido, integrados en algunos casos
en su totalidad por militantes y simpatizantes, y en otros en plan de
unidad con jocistas, nacionalistas de acción y obreros sin partido.
Sería demasiado prolijo enumerar todos los pequeños talleres
y el cuadro tampoco resultaría completo, pues constantemente
nos llegan nuevos datos. De todas formas, con los que contamos hasta
ahora se puede asegurar que el partido tiene muy buenas posiciones en
las siguientes empresas: Beltrán y Casado, Talleres Elorriaga,
Talleres de Zorroza, Ferrovías, Talleres de Iposa, Fundición
Lagordny, Talleres Elajobarría, Aguirena, Talleres Villanueva,
&c. Asimismo sin poder de momento precisar con exactitud han sido
buenos los resultados en la zona minera, en la Sefanitro y en la Unquinesa
y en varios talleres de Erandio.
En cuanto a Eibar
y Vergara, es innecesario el dar detalles precisos. En la casi totalidad
de sus fábricas y talleres han sido elegidos las candidaturas
del Partido y que aquí también han estado integrados,
o bien por camaradas y simpatizantes, o en plan de unidad con acción
vasca.
En la Constructora
Naval, los resultados hubiesen sido todavía mucho más
satisfactorios de no haberse producido el despido de los camaradas de
que hablamos con anterioridad. A causa de ello hubo cierta irregularidad
de unos talleres a otros, siendo muy excelentes los resultados donde
hubo un camarada que orientó a los trabajadores y no tan buenos
donde faltó.
En la preparación
de la segunda fase de las elecciones, no se dieron los inconvenientes
de la primera y el Partido pudo desempeñar plenamente su papel
orientador. En este sentido, lanzó una octavilla en la cual después
de calibrarse los triunfos obtenidos, daba instrucciones a los trabajadores
para que en la siguiente etapa los completasen con victorias todavía
más importantes. Asimismo se prevenía a los obreros sobre
la posibilidad de que los franquistas, mediante sus habituales artimañas,
tratasen de adulterar los resultados. Así que aunque efectivamente
algunos burócratas sindicales, se dedicaron a maniobrar de ese
tipo, la unidad y fortaleza de los trabajadores acabó por prevalecer.
Gracias a ello el Partido dispone en la actualidad de camaradas en las
juntas sociales locales de Bilbao, Baracaldo, Eibar, Mondragón
y Vergara. En los citados pueblos guipuzcuanos, por estar compuestas
las juntas sociales casi en su totalidad por camaradas del Partido,
estos trataron mediante el empelo de lo que se denomina «tercio sindical»,
de tomar parte en la elección de los concejales. Sin embargo,
por los últimos datos de que se disponen de Vergara, ello se
presentaba muy difícil, pues los jerarcas habían concedido
el mismo número de compromisarios a los 3000 obreros que a los
150 comerciantes del mismo lugar que formar parte de otra sección
sindical.
Mucha mayor importancia
tiene el hecho de que en las juntas de Eibar, Vergara y Mondragón
se han concertado para presentar en los Sindicatos, como base para restablecer
contratos colectivos, un jornal mínimo de 85 pesetas, diarias
sobre la jornada de 8 horas.
En Vizcaya, los
nuevos enlaces elegidos han celebrado una serie de reuniones, unas veces
en el interior de las empresas y otras en el sindicato. En estas reuniones
aparte de tratarse de la elección del Jurado de Empresa y Junta
Provincial, se han puesto de acuerdo para plantear a las direcciones
una serie de reivindicaciones concretas sobre salarios, comedores, condiciones
de seguridad e higiene, &c. Asimismo se ha planteado en la mayoría
de ellas la cuestión del salario mínimo vital. En una
gran parte de estas reuniones han participado, conjuntamente, obreros,
técnicos y administrativos estableciéndose muy buenas
relaciones entre ellos.
Como preparación
de la última fase de las elecciones, el Partido lanzó
una nueva octavilla en la cual se volvía a insistir sobre su
importancia, haciéndose al mismo tiempo el balance de lo conseguido
en las otras fases. Por último se daban instrucciones concretas
con respecto a esta fase final.
A primeros de diciembre,
existía un gran descontento en la General Eléctrica por
la supresión de una paga extraordinaria. Por parte de los empleados
se había redactado una esquela humorística haciendo alusión
a la supresión. Es muy probable que el descontento de estos trabajadores
se manifieste próximamente en alguna acción concreta.
Por su parte, los
obreros de «Aguirena» de Erandio llevan desde el 15 de noviembre sin
trabajar horas extraordinarias en apoyo de la siguiente demanda:
1º) Dos pagas extraordinarias suplementarias al año.
2º) Que las horas extras les sean pagadas, las
dos primeras con el 50% en vez del 30% como hasta ahora, y las restantes
con el 200%.
En esta empresa
existe la jornada intensiva de 6 a 2 y el personal trabaja otras cuatro
horas más hasta las 6. En el curso del conflicto han sido estas
cuatro horas extraordinarias las que han dejado de trabajar.
Desde que se suscitó
la primera vez, comprendió el Partido en Euzkadi la gran importancia
que tenía la realización de la Jornada de Reconciliación
Nacional. Por ello, en cuanto se dispuso del texto de la resolución
aprobado en el III Pleno se llevó a cabo una profunda discusión
de ella en sus diversas organizaciones. En la propia discusión,
uno de los aspectos que se tuvo en cuenta es que ésta no se realizase
en abstracto, sino ligándola a los problemas reales del momento.
Este método de discusión, permitió a los camaradas
aportar toda una serie de ideas concretas que serán de mucha
utilidad en la preparación de la Jornada.
Lo primero que
se tuvo en cuenta es que dado el papel dirigente que el Partido debía
desempeñar en su realización, fue la necesidad de fortalecer
sus organizaciones. En este sentid se están reforzando los comités
de fábrica que ya existen en las grandes empresas, con los camaradas
que se han revelado como los más activos en las últimas
elecciones sindicales. Allí donde no se da este caso serán
creados a base de simpatizantes de las mismas características.
Una gran importancia
en esta tarea de perfeccionamiento en la estructura orgánica
del Partido la han tenido la ampliación y reforma del Comité
Local de Bilbao. A partir de primeros de octubre ha quedado constituido
un secretariado compuesto por tres camaradas de gran experiencia, un
representante de la organización del Partido en Euzkalduna, otro
de Beltrán y Casado, y otro de la célula de la Asociación
Artística. Una vez que se halle constituido el Comité
de fábrica de Echevarría, tendrán también
su representante en el local. O sea que en el citado comité local
aparte del secretariado que se reunirá con frecuencia, estarán
también representadas las células de las principales empresas
de Bilbao y la de los intelectuales. Con carácter de pleno celebrarán
reuniones mensuales.
A partir de la
puesta en marcha del comité local, ha sido posible constituirse
varias células de barriada y algunas más en pequeños
talleres. Como objetivo inmediato se trata de ampliar la organización
del Partido en la zona de Bolueta, Arrigorriaga y Miravalles, donde
existen importantes industrias. Por su parte los camaradas de Guipuzcua
tratan de crear ramificaciones en otros pueblos de la provincia y asimismo
de Durango y Vitoria.
Prosiguiendo con
la Jornada, nos hallamos todavía en la fase de difusión
del texto de la resolución. En este sentido se ha realizado una
buena labor, administrando los materiales para que alcanzasen la máxima
difusión. Se está utilizando también mucho el correo
para llegar a los centros oficiales y a aquellas personas que, por su
significación, puedan aportar una contribución importante
a la preparación de la Jornada. Próximamente se pasará
a la siguiente fase que estriba en editar una serie de octavillas destinadas
a determinados sectores: comerciantes, industriales pequeños
y medios, estudiantes, intelectuales, fuerzas armadas, &c., donde
se expondrán sus reivindicaciones específicas ligándolas
para su consecución al éxito de la Jornada. Asimismo se
lanzarán otras sobre problemas candentes como el alza de los
precios, la amnistía, la escasez de ciertos artículos,
&c.
Como la realización
de la jornada no puede ser obra de un solo Partido, se está poniendo
el máximo interés en ligar a otras tendencias en su preparación.
Sobre ellos ya nos hemos extendido bastante el realizar el estudio de
las diferentes fuerzas políticas que actúan en el país.
No obstante no creemos pecar de optimistas si aseguramos que se puede
considerar como perfectamente factible la constitución de diferentes
círculos organizadores de carácter unitario.
El Partido en Euzkadi
no ha considerado nunca la preparación de la jornada como una
tarea abstracta, por el contrario concibe su realización como
el punto culminante de múltiples luchas parciales y acciones
concretas. Por ello se esfuerza y se esforzará por ligar a dicha
preparación todo cuanto de rebeldía y lucha pueda suscitarse
en el país. Precisamente el escandalosa escasez de huevos, azúcar
y aceite que se ha dado recientemente y que ha provocado verdaderos
ramalazos de indignación popular ha constituido una buena ocasión
que nuestro Partido ha aprovechado, orientando la lucha de las amas
de casa. En el futuro todavía se podría hacer más
en este sentido sacando el mayor provecho para el bien general de estados
de ánimo semejantes.
El Partido es consciente
en Euzkadi de que la victoriosa ejecución de la Jornada si no
pone fin al franquismo nos acercará notablemente a este momento
tan anhelado por todos.
Para ello, a partir
de ahora la Jornada ocupa un lugar central en sus actividades, disponiéndose
todos los camaradas con la máxima abnegación y entusiasmo
a aportar su contribución al logro del triunfo que corone el
esfuerzo común del pueblo español.
