José María Laso Prieto

«Ingeniería genética»

En La Gaceta del Norte, 30 de abril de 1986, pág. 21 .

Texto preparado para su edición digital por Carlos Glz. Penalva.


El rápido desarrollo científico - técnico, que caracteriza nuestra época, crea sin cesar nuevos términos. Uno que se ha puesto recientemente de moda es el de ingeniería genética. Consciente de la necesidad de que la opinión pública vaya tomando con-tacto con nuevos campos del conocimiento, «Tribuna Ciudadana» de Oviedo programó una conferencia sobre el tema a cargo de uno de los mejores especialistas. Su título, «Diseño y arquitectura genética para la construcción del cuerpo de los animales», se prestaba a la interpretación de que la conferencia revestiría un carácter excesivamente técnico. No obstante, sin pérdida del necesario rigor científico, el conferenciante supo hacer asequibles para el gran público las técnicas del diseño y la arquitectura genética. A ello contribuyó su gran capacidad didáctica y una serie de diapositivas que ilustra-ron eficientemente tan interesante disertación. El lleno total de la sala —hasta rebosar su capacidad— y el gran interés con que el público si-guió conferencia y coloquio demuestran el error de quienes sustentan que este tipo de temas no interesan al gran público. El conferenciante —profesor Ginés Morata— es catedrático del Departamento de Viriolo-, gía y Genética de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Hizo su presentación el profesor Julián Rubio —director del Departamento de Genética de la Universidad de Oviedo— resaltando su relevante valor científico, en función de las investigaciones que ya ha realizado tanto en España como en el extranjero.

El profesor Morata considera que los animales —incluido el nombre—son organismos tridimensionales compuestos de partes diferenciadas y debidamente distribuidas. Para obtener ese resultado arquitectónico —utilizando un símil clarificador—es necesario un plano o diseño en el que se concentre la información necesaria para la construcción de tal organismo. Esa función la desempeña el denominado código genético, constituido en el seno de las células por el DNA (ácido desoxirribonucleico). El DNA es una gran molécula, en forma de doble hélice, que se tiene que traducir en un espacio de tres dimensiones. Así el problema central de la Biología se centra en el paso de la unidimensionalidad a la tridimensionalidad. Ese tránsito se rige por leyes físicas que conducen inexorablemente del desorden al orden. Como el DNA es común a todas las especies vivientes, existe una constante biológica que permite generalizar los estudios que se realizan en una especie determinada. De ahí que las investigaciones genéticas se hayan centrado fundamentalmente en la mosca de la vinagre o de la fruta (drosophila melanogaster). La drosophila, además de su rápida secuencia generacional —diez días—, tiene la ventaja de estar constituida por módulos compartimentales. Si, por ejemplo, un módulo va a constituir un ala, o parte del tórax, tienen que actuar los correspondientes genes. Si no intervienen tales genes, el resultado final será un gusano uniforme como si no se hubiese desarrolla-do la necesaria metamorfosis.

Los coloquios subsiguientes a la conferencia dieron lugar a interesan-tes debates. Se precisó así la diferencia entre arquitectura a ingeniería genética. La arquitectura genética actúa normalmente en función del código genético o del fenómeno de las mutaciones genéticas. La ingeniería genética es desarrollada por el hombre modificando el código genético mediante cortes, inserciones, etc. Es lo que se entiende por manipulación genética, consistente en la formación de nuevas combinaciones de material hereditario, al insertar, mediante un sistema vector, moléculas de ADN producidas fuera de la célula y capaces de propagarse en forma continuada. Surge así una nueva tecnología que permite transferir, con relativa facilidad, genes de un organismo a otro. Ello abre gran-des posibilidades biológicas y potenciales beneficios sociales. Empero, como también se puso de relieve en un reciente simposio realizado en la ciudad alemana de Francfort, estas técnicas de ADN recombinante pueden ser aplicadas, por «espíritu de aventura», para una selección genética humana con la esperanza de obtener seres considerados ahora como excepcionales.