José María Laso Prieto

«Burgos homenajea a los presos políticos»

En «La Nueva España», 8/7/2003.

Texto preparado para su edición digital por Uriel Bonilla.


Laso en el homenaje a los presos político de la dictadura franquista. 2003La ciudad de Burgos, convocada por su Ayuntamiento, ha rendido homenaje a los presos políticos que estuvieron recluidos en su penal. De Asturias nos desplazamos a Burgos una delegación de ex presos comunistas compuesta por Manuel García González (Otones), Juan Rodríguez Ania, Gerardo Díaz Solís, Manuel García Fernández, Alfonso Vallina Miranda, Manuel Alonso Hernández, Martín Fraga Tasende, José A. del Valle Lavandera y José María Laso Prieto. Del PSOE fueron el abogado José Ramón Herrero Merediz y el sindicalista Severino Arias Morillo. También fueron las viudas de Juan Muñiz Zapico (Higinia Torre Patayo) y Genaro González (Juana Prieto Fernández), que estuvieron recluidos en otras prisiones. A nuestra llegada a Burgos asistimos al acto inaugural que, en forma de mesa redonda, incluía a los dos dirigentes sindicales, Cándido Méndez y José Fidalgo, al Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, que también estuvo recluido en Burgos y rindió homenaje al ex preso político Narciso Julián, recientemente fallecido. A su vez, Francisco Frutos, secretario general del Partido Comunista de España, resaltó que la participación de los comunistas en la lucha por la recuperación de la democracia había sido la más relevante tanto cuantitativa como cualitativamente. Ángel Olivares, ex alcalde de Burgos, subrayó que los actuales burgaleses se sienten identificados con sus anteriores huéspedes forzosos.

A partir del día 13 se desarrollaron las mesas redondas y ponencias. Se abordaron los temas «El marco legal de la represión en la dictadura franquista», «Etapas fundamentales de la represión en las cárceles franquistas», «La lucha de las presas políticas por su dignidad y sus reivindicaciones» y otra similar sobre los presos políticos, «Relaciones de los presos y presas políticas con el exterior», «Homenaje a las familias de los presos políticos y su contribución a la lucha», «La solidaridad y la lucha por la amnistía en el territorio franquista», así como «La solidaridad y la lucha por la amnistía en el ámbito internacional». José Ramón Herrero Merediz actuó en el tema del marco jurídico, Otones expuso las experiencias que se recogen en sus Memorias, respecto a la lucha por las dignidades y las reivindicaciones de los presos políticos. 

José María Laso formó parte de la mesa redonda sobre «Las actividades culturales y de formación política en el Penal de Burgos». En ella participaron Agustín Ibarrola y Sixto Agudo. Sixto resumió tales actividades entre los años 1946-1951. Jefe de División en la guerra civil y organizador de la resistencia en Francia, Sixto Agudo fue también un gran organizador de los presos del Penal de Burgos. De su ponencia son los siguientes párrafos: «Tuvimos que neutralizar la acción de la plantilla formando una agrupación de camaradas que vigilaba la acción de los guardianes y que avisaba para que no fueran sorprendidos los que realizaban actividades culturales o de formación política. No tuvieron éxito los intentos de los carceleros de destruir los escondites donde guardábamos los materiales políticos. Ni siquiera les sirvió derribar algunas paredes. ¿Por qué el Penal de Burgos se convirtió en la célebre universidad comunista? Fue precisamente la concentración de dirigentes comunistas, impuesta por Franco, la que dio vida a la Universidad de Burgos; lo que no pudieron lograr en otras prisiones que sí llevaron a cabo una gran lucha política contra la brutal represión que sufrían y también una labor cultural de acuerdo con los medios de que disponían. Los libros de Rodríguez Chao, Miguel Núñez, Juana Doña, Sixto Agudo, Tomasa Cueva y José María Laso son testimonio de ello».

 

Entre Burgos y el congreso del PCE.

La intervención de José María Laso fue complementaria de la de Sixto Agudo. Sixto Agudo se refirió a la primera etapa del Penal, mientras que Laso explicó el tema a partir de 1959 y hasta 1963, en que salió en libertad condicional. A su vez, tal etapa estuvo dividida entre su llegada a Burgos y el VI Congreso del Partido Comunista, en el que fue elegido miembro de su comité central como consecuencia de su firmeza ante la Policía. A partir de ello pasó a integrarse en la dirección comunista del Penal desempeñando la secretaría de información de la misma. Ello intensificó mucho su actividad cultural y de formación política, aunque ya la habían iniciado antes. En el plano de la formación política José María Laso fue uno de los presos más activos. No sólo como profesor de los diferentes cursos, sino como elaborador de muchos temas conjuntamente con Melquesider Rodríguez. Tales cursos tenían dos vertientes: para libertados y para presos políticos en general. Libertos eran los presos a los que faltaban seis meses para la libertad. Los cursos abarcaban los más diversos temas: filosofía y economía marxista, ciencia política, temas económicos y sindicales, temas campesinos, etcétera. Para realizar los cursos, que se hacían en las brigadas en tres horarios diarios, se montaba una guardia que evitaba que fuésemos sorprendidos por los funcionarios. Estos cursos fueron tan importantes que elevaron notablemente el nivel cultural y político de los reclusos. Por ello se hablaba, con fundamento, de la Universidad de Burgos.

En el campo cultural formé parte de una tertulia literaria clandestina, La Aldaba, que compartíamos algunos comunistas y libertarios a iniciativa del poeta Marcos Ana. Allí debatimos sobre la novela El Doctor Zivago, sobre la obra de Albert Camus, acerca de la obra poética de Rafael Alberti y la teatral de Buero Vallejo, así como la polémica sobre el posibilismo que mantuvieron Alfonso Sastre y Buero Vallejo. Un hito destacado de tal actividad fue el homenaje que realizamos al poeta Miguel Hernández, con decorados que exigieron el montaje de una guardia. Una vez que Marcos Ana y Laso accedieron al puesto de bibliotecarios del Penal –oficialmente eran barrenderos de la biblioteca– realizaron muchas actividades culturales en la misma. Entre ellas las proyecciones cinematográficas. Laso pasó a ser el traductor –para el maestro oficial del Penal– de los documentales franceses, italianos y británicos. Ello le llevó finalmente a realizar la programación cinematográfica semanal del Penal. Eso permitió proyectar en el Penal casi todos los «filmes» de Bardem, Berlanga e incluso Spartaco de Stanley Kubrik, que incluía una apología de la lucha de clases. Resulta inconcebible que los presos políticos lográsemos esto, pero hay que tener en cuenta que, según Trotsky, «El régimen zarista era una tiranía algo atenuada por la ignorancia, la vagancia y la inoperancia de sus funcionarios». Lo mismo sucedía con el franquismo, a lo que debe agregarse que los presos políticos del Penal de Burgos habían logrado diversas conquistas tras muchos años de sacrificios y duras luchas.