José María Laso Prieto

«La idea de ciencia en Gustavo Bueno (I)»*

En «La Nueva España», 22 de junio de 1982

Texto preparado para su edición digital por Carlos Glz. Penalva.


Por su capacidad de trabajo, fecundidad de ideas,originalidad del pensamiento y dotes polémicas, hace ya tiempo que el profesor Bueno goza de merecido renombre en Asturias. También, a veces, por su apasionamiento; ya que Gustavo Bueno no se contenta con re­presentar el papel de frío y aséptico observador de la realidad-- como parece ser de buen tono en ciertos medíos profesorales-- sino que, por el contrario, pone auténtico "pathos" en las causas que asume intelectualmente. De hecho, no es ya fácil encontrar personas que mantengan, en el grado de Bueno, la capacidad de entusiasmarse por las ideas en campos tan abs­tractos como la ontología o la gnoseología. Tampoco es frecuente hallar hombres dispuestos, como él, a polemizar duramente contra las ideas que considera erróneas. En diversas ocasiones lo ha realizado, incluso de forma muy temperamental, y ha tenido por ello que pagar el correspondiente peaje en el plano de las relaciones sociales. Por consiguiente, no puede sor­prender que Gustavo Bueno sea discutido en determinados círculos. En realidad, se discute más el personaje-- sus virtudes y errores -- que la obra. Y no porque ésta no sea importante-- a nuestro juicio, es la más original y profunda producida en el campo de la filosofía española durante las últimas décadas -- sino por el esfuerzo que exige su adecuado conocimiento. Difi­cultad que se deriva no sólo del rigor y enjundia de su pensamiento, sino también de la originalidad de su terminología. Como todo pensador potente, Gustavo Bueno ha ido creando gra­dualmente no sólo un sistema sino asimismo una terminología propia dotada de numerosos neologismos y de conceptos que, aún procediendo de una tradición filosófica secular, han sido dotados de nuevos contenidos. Generalmente, es esa profundidad de pensamiento, y dificultad terminológica, la que explica el relativo desconocimiento de la obra de Gustavo Bueno que existe en nuestra región. Desconocimiento tanto más de lamentar, en este momento en que el pensa­miento del profesor Bueno ha transcendido nuestros límites estatales y encuentra amplio eco en diversos círculos científicos y filosóficos internacionales.

Desbordarla los límites de este trabajo, realizar un juicio global completo sobre el pensamiento de Gustavo Bueno. Sí cabe, por el contrario, intentar situar la idea de ciencia que forma parte de ese pensamiento. Aunque incurramos, al realízarlo, en casi inevita­bles esquematismos, consideramos que ello puede ser útil a los lectores de LA NUEVA ESPAÑA. Para comprender esa utilidad, no debe olvidarse que en el I Congreso de Teoría y Metodología de las Ciencias, recientemente celebrado en Oviedo, la concepción de ciencia del profesor Bueno desempeñó una función relevante que todavía puede incrementarse en los sucesivos congresos sobre !a materia que va a organizar la Sociedad Asturiana de Filosofía (SAF) y apoyar con su valiosa colaboración, la Fundación Principado de Asturias.

Su fundamento ontológico

La concepción de ciencia, en el pensamiento de Gustavo Bueno, se ha des­arrollado en el ámbito de la Gnoseología. En la terminología de Bueno, "Gnoseología" no solo significa "teoría del conocimiento"-- como en el léxico filosófico tradicional--sino que también designa a la teoría filosófica de la ciencia. Para el profesor Bueno, tal teoría no es ella misma una ciencia pues la reflexión sobre la ciencia no es una tarea científica sino filosófica. En consecuencia, para comprender mejor la idea de ciencia de Gustavo Bueno, hay que remitirse también a su concepción de la filosofía y al fundamento ontológico de su gnoseología. En "La Metafísica Presocrática" [1] , Bueno distingue dos acepciones del término Filosofía: una en sentido lato, que correspondería al término alemán "Weltanschauung ",(es decir, concepción del mundo) y otra, en sentido más estricto, de origen helénico,y que sólo tiene sentido cuando opera con las Ideas de "Dialéctica", "Categoría", "Causa",etc. De ello deduce una dualidad estructural en el significado del término filosofía. De un lado "filosofía" en cuanto conserva su significado originario de "sabiduría". Una sabiduría que no se considera en posesión de ningún saber definitivo, según se deduce de su propia etimología. Del otro, la filosofía designa la labor propia de los filósofos, considerados como especialistas en determinados campos de la cultura, y con su propia tradición gremial. Es decir, la filoso­fía como oficio que se expresa en una actividad académica. Este oficio filosófico no tie­ne por objeto transformar las "verdades" ofrecidas por cada ciencia particular, ya que ésta comporta su propia crítica categorial a los resultados que establece. Empero ello no significa que la filosofía no se interese por tales verdades. De hecho, esas verdades "categoríales" son materiales de su trabajo específico de reflexión sistemática de segundo grado.

En el plano ontológico, Gustavo Bueno adopta una posición inequívocamente materialista. Emperro como el término” materialista" tiene un significado multívoco--tanto en el lenguaje coloquial, como en el léxico filosófico-- Bueno trata de precisarlo. En­tiende el materialismo filosófico como el ejercicio mismo de la razón critica filosófica, en tanto que, al desarrollarse como Ontología--general y especial--,se mantiene en un curso ininterrumpido de pensamientos que ni recaen en la "metafísica"( que hace equivaler, prácticamente, al "monismo cósmico", a la tesis del desarrollo progresivo de la realidad, con el hombre como producto último) ni tampoco en el "nihilismo",cuyas formas actuales identi­fica como indeterminismo, acausalismo, creencias de que el Universo procede del no-ser, concepción en suma de que la Nada es el principio y fin de la realidad o del pensamiento. Su tesis implica también que el materialismo constitutivo de la conciencia filosófica--en cuanto contradístínta de !a conciencia religiosa--es la misma critica filosófica, y no debe ser considerado como característica de la conciencia científica. [2]

La ciencia como entidad objetiva

Desde la perspectiva gnoseológica de su materialismo constructivista, el profesor Bueno aborda, como tarea preliminar--para una exposición sintética de su idea de ciencia--la definición de ésta como entidad objetiva [3] . Así distingue, inicialmente, entre idea objetiva e idea subjetiva de ciencia. Como idea objetiva, la "Ciencia" es algo que se está realizando históricamente en el conjunto de todas las ciencias: Termodinámica, Topología, Economía Politica, Lingtüistica, etc. Empero, de esa objetividad de la ciencia, no se deduce una concepción unívoca de la misma. Es más, existen casi cantas ideas de ciencia como científicos. Sin embargo, para Gustavo Bueno, la perspectiva subjetiva manifiesta sólo un momento del proceso de las ciencias, pues éstas no están sólo constituidas por los científicos sino también por sus instrumentos, por las instituciones científicas y, en cierto sentido, por la misma realidad, en cuanto ésta se incorpora al proceso científico. De ahí que los científicos, pese a ser los agentes de la ciencia, no alcancen a percibir claramente su concepto, del mismo modo que los polinesios, no obstante participar en la institución del KULA, no poseen una visión de conjunto del mismo.

Según Gustavo Bueno, la ciencia no es únicamente una entidad objetiva sino también supraindividual. Y lo es no sólo en el sentido de que sea social, como es obvio. Incluso,podria afirmarse que la ciencia no es sólo supraindividual, sino igualmente suprasocial; aunque contiene necesariamente el momento subjetivo, el individual y el social. En ese sentido la ciencia como actividad intersubjetiva, social, no se confunde con sus resultado4no obstan- te que éstos puedan ser incorporados como el punto de partida inmediato para el análisis. 

Para establecer el debido contrapunto, con su teoría de la ciencia, el profesor Bueno revisa críticamente las distintas concepciones que se han elaborado de la idea de ciencia: 1) La concepción socrática, organizada en torno a los conceptos universales. Es decir, a las definiciones universales y a la inducción orientada precisamente a obtener esas definiciones. Para Bueno, es éste un criterio brillante pero impreciso ya que, como ha demos­trado la práctica científica, los conceptos universales no constituyen ninguna garantía del co­nocimiento científico. 2) La tradición platónica, que concibe la actividad científica como ac­tividad taxonómica. Es decir, el criterio de la clasificación sistemática que comprende también la cuantificación. Bueno admite su utilidad pero no lo considera como un criterio ciento- fico de demarcación suficiente. Así, por ejemplo, en las "Etimologías" de San Isidoro, se realizaban minuciosas clasificaciones de los Espíritus puros parangonables a las de Línneo en el campo de la Zoología. 3) La tradición aristotélica, en las que las ciencias aparecen como sis­temas hipotético-deductivos. Sin subestimar la importancia de la deducción, en el conjunto

Ante las limitaciones de tales criterios de cientificidad, Bueno recurre--para hacer más gráfica su idea de ciencia-- a la institución del KULA descrita Sor el antropólogo Málinowski. Esta se organiza como un sistema de operaciones con objetos ornamentales-­un sistema cerrado, recurrente y cíclico-- que se intercambian interminablemente. Para Bueno, también la ciencia consiste en un sistema cerrado de operaciones, mediante las cuales unos términos se determinan por otros términos de su campo de un modo interminable. Empero, a diferencia del KULA, el sistema de operaciones constitutivo de las ciencias es mucho más abstracto, y por ello mismo, más eficaz y productivo. De ahí que no sean suficientes los con­ceptos de la Etnología, para analizarla, y haya que volver a la Gnoseología, como haremos en un próximo trabajo.



* Este artículo continua en La idea de ciencia en Gustavo Bueno (y II) publicado el 29/06/1982 en La Nueva España

[1] Gustavo Bueno, "La Metafísica Presocrática". Pentalfa Ediciones. Oviedo,1974

[2] Gustavo Bueno, "Ensayos materialistas". Taurus,edícíones. Madríd,1972.

[3] Gustavo Bueno, "Idea de ciencia desde la teoría del cierre categoríal". Edíción,ya ago­tada, de la Universidad internacional Menéndez Pelayo. Santander,1976.