José María Laso Prieto

«Vázquez Montalbán en mi recuerdo»

Texto preparado para su edición digital por Carlos Penalva.


 

Nota enviada por Vázquez Montalbán  con motivo de la publicación de las Memorias de José María LasoEl 18 de octubre me enteré, con sorpresa y dolor, de la prematura muerte de Manuel Vázquez Montalbán.  Entonces afloraron en mi mente recuerdos de mi prolongada relación con el ilustre periodista. Tal relación se remonta a hace muchos años. Aunque personalmente nos conocimos con posterioridad, Vázquez Montalbán ya leyó en 1973 mi libro Introducción al pensamiento de Gramsci. Tanto Jordi Solé Tura como Rafael Díaz Salazar, en prólogos a otros libros sobre Gramscí, consideran que yo fui el precursor de la introducción de Gramsci en España. Mi obra sobre Gramsci le impacto mucho a Vázquez Montalbán que, en lo sucesivo, ligo mi nombre al del célebre filósofo italiano. Como confirmación de ello, puedo aportar dos anécdotas. La primera de ellas se produjo cuando Vázquez Montalbán asistió a unas Jornadas Literarias realizadas en Oviedo. Durante la comida que ofreció el Ayuntamiento de Oviedo a los participantes, Vázquez Montalbán comió contiguo al portavoz de IZQUIERDA UNIDA Roberto Sánchez Ramos. En el transcurso del ágape, Vázquez Montalbán le pregunto a Rivi: «¿Laso se ha casado?». Como Rivi le respondió que seguía soltero, el escritor le dijo: «No me extraña, ya que Laso está casado con Gramsci». Es obvio que, con la utilización de tal metáfora, Vázquez Montalbán aludía a mi gran compenetración con el pensamiento de Gramsci. Entonces mi amiga Mina, esposa del exconcejal ovetense Juan Fernández Ania, siempre me llamaba Gramsci. Todavía más explícita confirmación de la conexión que Vázquez Montalbán establecía entre Gramsci y mi persona, es el Ideario de Oviedo que publico en la revista "VIVIR OVIEDO" (N°7 de Febrero de 1996) Con el titulo de Toda ciudad importante merece un ideario decía: 

«[…]y yo le construyo a Oviedo la estampa del comandantin avanzando a caballo al encuentro de la burguesía con despensa y llave el ropero , superviviente inmisericorde al retrato de la Regenta, mientras los topos de Acevedo le daban a la dinamita a la espera de que la modernidad lo solucionara todo: Laso intenta convertir a Gramsci en hijo adoptivo de Oviedo, Sharon Stone cruza las piernas sentadas sobre los escalones del Naranco y las multinacionales llenan Asturias de Fábricas roboticas a prueba de bombas de neutrones. Sin obreros.»

Otro encuentro personal mío con Vázquez Montalbán fue cuando ambos coincidimos, como delegados, en el X Congreso del Partido Comunista de España. Entonces le invité a que desarrollase una conferencia sobre el general Franco en Tribuna Ciudadana de Oviedo. Durante un año le estuve presionando para que confirmase la fecha. Finalmente acepto, señalándome que hacia una excepción, por tratarse de mi petición, ya que normalmente tardaba tres años en aceptar dar conferencias. La suya se desarrolló en EL Club de Prensa Asturiana, de La Nueva España, el 29 de Noviembre de 1993. El título fue Franco, vida, historia y novela. El local se abarrotó de tal manera que más de un centenar dé personas no pudo entrar en él salón. La escritora asturiana Blanca Alvarez me pidió que lograse qué Vázquez Montalbán asistiese a dar antes una charla en un taller literario qué ella dirigía. Con toda amabilidad el escritor accedió con gran contento de los jóvenes que frecuentaban tal taller, Por la noche, en la cena-coloquio dé Tribuna Ciudadana, Blanca Álvarez sé sentó a la derecha del novelista mientras yo lo hacia a su izquierda. Vázquez Montalbán nos deleitó a todos con su verbo culto y mordaz. Al día siguiente, a petición de su propietaria, Conchita Quirós, acompañé al escritor a firmar sus libros en la Librería Cervantes. No paró de hacerlo durante toda la mañana.

Foto tomada en la presentación del libro "autobiografía del general Franco" de Vázquez Montalban en Oviedo en 1993. Tomado del diario La Nueva España.El fallecimiento dé Vázquez Montalbán me impresionó, todavía más, debido a qué pocos días antes había recibido una carta suya en la qué me agradecía que le hubiese remitido un ejemplar de mis Memorias. Como le incluí fotocopias dé los actos que se habían realizado en sus presentaciones en Asturias, y de artículos publicados con tal motivo , agregaba amablemente: «Mi enhorabuena por los merecidos homenajes qué has tenido en Asturias.» Quiero finalizar este recuerdo dé mi gran amigo Manuel Vázquez Montalbán, transcribiendo el cariñoso texto que me dedicó en el libro-homenaje de Tribuna Ciudadana. Tal libro comienza con otro texto, de mi también amigo Gabino de Lorenzo,  y finaliza con el que Vázquez Montalbán titula Por qué el camarada José María Laso habla tan alto en los lugares públicos y sigue:

 

«Escribió Pavese que el hombre que ha estado en la cárcel regresa a la cárcel cada vez que muerde un pedazo de pan. El sabor del pan es una patria extensa y plural en la que se inscriben instantes capitales, sobre todo para los que pertenecemos a la cultura del pan de posguerra , tantas veces negro, tantas veces triste pan. Invierto la situación y la metáfora y propongo que el hombre qué ha estado en la cárcel sale de la cárcel cada vez que proclama en alta voz lo que siente, lo que piensa, protegido por la propia identidad que le completa el interlocutor , inevitablemente anecdótico. Desde Bilbao a Asturias, pasando por los penales del franquismo, Laso ha dejado un rostro de comunista inocente, la única forma de comunismo futuro que contará con referentes como Laso para reconstruirse después de la larga, deconstrucción del stalinismo de pensamiento, palabra u omisión. Para contribuir en esa reconstrucción, basada en el papel de la sociedad civil, Laso se nombró en su día representante de Gramsci en la Tierra y cuando la palabra comunismo salga del Purgatorio en la que le metieron los mejores comunistas para evitar el infierno al que la habían condenado sus aparentes dueños, allí estarán Laso y Gramsci o Gramsci y Laso, para retomar el discurso de la Razón aplicada a convertir las necesidades humanas objetivables en el catálogo de los déficits de la historia.

En cualquier caso y justificada la voluntad de desquite que hay en los decibelios emitidos por José María, hable de Gramsci o hable del Cantábrico, por los muchos años de susurros clandestinos y, morses carcelarios, es tarea de sus amigos aguantar solidariamente, a pie de barra o de reunión, que Laso imparta doctrina al público a voz en grito por muy estupefacto que lo detecte, si es que lo detecta. Porque cuando Laso habla en voz alta, tengo la impresión de que se siente como recién salido de la cárcel, en ése momento en que está a solas con su propia libertad, la más excelsa variante de tu propia libertad, la más excelsa variante de tu propia soledad.»

Manuel Vázquez Montalbán