José María Laso Prieto

«Todo sigue igual»

En «Oviedo diario», 31/05/2003. Sección Opinión pág. 10

Texto preparado para su edición digital Uriel Bonilla.


No era previsible que el resultado de las elecciones municipales del 25 de Mayo del año 2003 tuvieran la trascendencia política que tuvieron las del 12 de Abril de 1931 que dieron lugar a la proclamación de la II República española. Sin embargo existía una gran expectación pública acerca de tales comicios electorales. A ello había contribuido el hecho de que en tales comicios habían incidido insólitos factores nuevos que no lo habían hecho en anteriores elecciones municipales, como había sido la Huelga General del 20-J, la marea negra originada por la ineptitud gubernamental ante el hundimiento del Prestige, el giro brusco de la política exterior española emprendido por el presidente del Gobierno, José María Aznar, que, de hecho, hizo participar a España, de forma indirecta en la agresión bélica contra el pueblo de Irak. Ello suponía romper con la política de neutralidad española que había hecho que España no participase en la primera y la segunda Guerra Mundial. Todos estos nuevos factores políticos acabaron incidiendo en el desarrollo de la precampaña y la campaña de las elecciones municipales y autonómicas. Sobre todos estos temas me entrevistó el equipo de Tele-Oviedo un mes antes de la celebración de los comicios de mayo. En tal entrevista expuse mi opinión condensada en varios puntos más o menos previsibles. En primer lugar, consideraba que tales nuevos factores políticos incidirían en los resultados electorales de los comicios del 25 de mayo dando lugar a un cierto incremento del voto a favor de los partidos políticos de izquierda. Sin embargo, consideraba también que tal incremento no produciría un cambio radical de la correlación de fuerzas tanto en los escaños municipales del Ayuntamiento de Oviedo como en los escaños del Parlamento autonómico asturiano. Para formular esta opinión me basaba en algunas consideraciones que a continuación transcribo. Respecto a las elecciones municipales en Oviedo, opinaba que continuaría de alcalde Gabino de Lorenzo. En este sentido, estimaba que el resultado final para el alcalde de Oviedo lo basaba en dos factores relevantes. Primero, en el hecho de que la opinión de muchos ovetenses era la de que el actual alcalde de Oviedo había contribuido a embellecer la ciudad. Ello había contrarrestado en parte el efecto negativo del denominado catastrazo. Otro factor favorable para la reelección del actual alcalde radica en que el relevante col­chón electoral de que disponía era tan amplio que le permitiría, a pesar de la pérdida de algún concejal, mantener la mayoría absoluta anterior.

Respecto a las elecciones autonómicas regionales, tam­poco consideraba que se fuera a producir un cambio político radical. Estimaba que se mantendría la mayoría absoluta de la candidatura del Principado de Asturias. Para ello me basaba en el hecho de que disponía de un colchón electoral similar y contaría con el apoyo de muchos trabajadores asturianos, debido a la tradicional fuerte influencia del Sindicato SOMA­UGT. Todo ello sin perjuicio de un cierto avance electoral de las candidaturas de Izquierda Unida tanto en las elecciones municipales como en las autonómicas.

Pasando al resultado elec­toral concreto de los comicios del 25 de mayo en Oviedo, se puede comprobar que acerté en el pronóstico en la entrevista de Tele-Oviedo. Por las razones que apuntaba, Gabino de Lorenzo resultó imbatido como alcalde. Icluso, superando todas las pre­visiones, logró aumentar en dos concejales su mayoría absoluta. Hay quien podrá alegar que a ello ha contribuido su mucho mayor gasto electoral. Han proliferado en la pren­sa, con gran formato y colorido, los anuncios de su candida­tura. Pero, esa no puede ser la causa fundamental de su éxito electoral. Más decisivo, es que ha sabido conectar con la men­talidad media de los ovetenses en el plano estético más que en el ético.

Algo que no ha logrado la candidatura de la AMSO-PSOE. Su cabeza de lista era una figura, muy respetable como gran administrativista, pero que no tenía suficiente tirón político como para producir un gran viraje electoral. Sus candidatos también perdieron el tiempo enzarzándose en enfrentamientos personales con el alcalde.

Otro fue el problema de la candidatura en Oviedo de Izquierda Unida-Bloque por  Asturias. Sus concejales, Roberto Sánchez Ramos y Celso Miranda, habían realizado una gran labor de oposición, muy superior, cuantitativa y cualitativamente, a la de la AMSO-PSOE. El resultado electoral ha sido injusto en ese aspecto. Quizás, las razones de que no se hayan logrado mejores resultados electorales, radique en el hecho de que el electorado medio de Oviedo es muy moderado en las formas, y haya podido ser impactado negativamente, no por el perfil de ambos concejales, sino por lo que podrían considerar como la excesiva parafernalia radical de sus mítines y manifestaciones, así como por la proliferación de banderas y símbolos de color muy subido. La firme posición de izquierda, en defensa de los intereses populares, debe atemperarse en la forma, a la mentalidad de un electorado municipal como el de Oviedo. Lo había podido comprender muy bien un gran dirigente de izquierdas, como V. I. Le­nin, al distinguir entre la firmeza política de una auténtica izquierda, y la enfermedad infantil del comunismo que constituía el «izquierdismo». Todo induce a suponer que, superadas debidamente estas deficiencias formales, la candidatura de Izquierda Unida de Oviedo, acabará obteniendo los satisfactorios resultados electorales que por su gran trabajo municipal merece.

Rebasando el ámbito municipal, y deteniéndonos brevemente en los resultados autonómicos, nos congratulamos en no haber acertado en nuestro pronóstico de que el PSOE renovaría su mayoría absoluta en las elecciones autonómicas. La experiencia histórica ha demostrado que, como sostenía la candidatura regional de Izquierda Unida, las mayorías absolutas son negativas para la defensa de los intereses populares, por la prepotencia que engendran. Se abre ahora una interesante vía de negociación en la defensa de tales intereses populares.