Asociación Cultural Wenceslao Roces - Archivo Digital José María Laso -

 

Juan Ponte

Intervención en la presentación de la
Asociación Universitaria José María Laso

17-11-2004


Juan Ponte es estudiante de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Oviedo y representate de alumnos de la misma facultad desde 2004

Laso histórico

«... recoger las grandes obras creadas por la actividad humana para que no caigan en el inexorable proceso del olvido...» Heródoto, Historia, Libro I.

[La tercera intervención en la ceremonia de presentación de la Asociación de estudiantes José María Laso Prieto, tuvo por objeto] dar cuenta del material proporcionado a los asistentes en el momento de iniciarse el acto: un extracto del Prólogo que Gustavo Bueno Martínez escribiera para el reciente libro de memorias que Don José María, presidente honorífico de nuestra Asociación, redactó a petición de diversas amistades, incluida la del prologuista, que no podían dejar pasar la urgente pertinencia de su publicación. Y ello, principalmente, por dos motivos: de un lado, el hecho de que los setenta y ocho años vividos ejemplarmente por Laso se aproximen, en palabras suyas, a la «expectativa de vida media en España»; del otro, la necesidad de que los ciudadanos, y concretamente los españoles, «tomen conciencia» de los acontecimientos sucedidos durante la dictadura franquista (acontecimientos entre los cuales han de ocupar un destacado lugar las detenciones y varias torturas que nuestro autor resistió con fortaleza, firmeza y generosidad espinosianas: pues no sólo se trataba de salvaguardar, en la medida de lo posible, la propia integridad física sino de procurar también que la existencia de los demás no corriera peligro, algo que conseguía al no delatar a sus compañeros del Partido).

El libro al que aquí nos referimos lleva como título De Bilbao a Oviedo pasando por el penal de Burgos. Publicado por la editorial Pentalfa, vio la luz en el año 2002, contando con una buena acogida por parte de los infatigables lectores. No podemos negar, como es obvio, el apoyo y la decisiva labor que el Partido Comunista de Asturias, la Fundación Horacio Fernández Inguanzo, la Fundación Gustavo Bueno, el Ayuntamiento de Gijón y el Ayuntamiento de Oviedo tuvieron a la hora de fomentar su difusión.

José María Laso ha reivindicado en numerosas ocasiones la función aleccionadora de la Historia. Desde el enfoque del Materialismo Filosófico, orientado al análisis gnoseológico de las ciencias históricas, sólo a partir de la presencia de personas que poseen experiencias propias y que relatan hechos pretéritos a las clases de edad más jóvenes, puede empezar a construirse el concepto de Historia (es decir, a partir de la estructura del llamado «presente anómalo»). La importancia del estudio de la Historia no reside en el interés subjetivo por el pasado, más o menos ocioso, que algunas personas (formando élite ilustrada) puedan tener, sino que es la previa presencia de los escalones de las clases de edades «más entradas en años» y en la medida en que mantengan, sobre todo lingüísticamente, relaciones «simétricas, transitivas y reflexivas» con las clases de edades más jóvenes, lo que se nos muestra como condición necesaria para que la Historia adquiera posteriormente un interés objetivo. Resulta comprensible, entonces, el entusiasmo mostrado por los miembros de la asociación estudiantil en el momento de su constitución: contamos con la presencia de José María Laso, hombre bueno y entrañable, portador de un maletín, sin fondo, lleno de erudición y datos históricos para compartir.

De sobra es sabido por todos que la ideología de Laso es solidaria del Materialismo Histórico. Desde las coordenadas del Marxismo-Leninismo los hechos históricos se concatenan unos con otros determinando el futuro; en todo caso, desde nuestra perspectiva, la determinación del futuro fisicalista denota exclusivamente el conjunto de reliquias aún desconocido. Asumiendo tan arraigada tesis y teniendo conocimiento de las vivencias de José María Laso, poder trabajar con él resulta un honor (aunque se empecine en considerar que el honor es suyo). Partiendo del presente y con la vista siempre clavada en él (¿podría ser de otra forma?) los integrantes de la Asociación pretendemos desarrollar nuestras actividades.

A la hora de recomendar las Memorias de Laso no se trata tanto de recuperar la memoria histórica, composición de términos harto metafísica, pues la memoria se asienta en los cerebros particulares de los individuos, mientras que la Historia tiene que ver fundamentalmente con el entendimiento, como de animar a las personas interesadas a la lectura de un libro donde se vierte una visión, obviamente partidista, de los hechos ocurridos durante el régimen franquista. El lector que visite las páginas del libro podrá disfrutar de interesantes anécdotas descritas por el autor. Y no por su mera condición de anécdotas dejan de arrojar luz. Así, por ejemplo, cuando el Coronel Eymar, juez instructor del Tribunal Militar Especial, observa la reacción de Laso al fijarse en el sello de un auto de procesamiento, que llevaba la inscripción del Tribunal de Espionaje y Comunismo, el Coronel le comenta:

«A algunos anarquistas, al ser procesados por este Tribunal no les hacía mucha gracia el nombre de Comunismo. Es curioso, lo rechazaban más que por la palabra Espionaje.»

¿Quién podría negar la importancia de la anécdota cuando, hoy día, se intenta caracterizar a la izquierda como una unidad mítica?

Podrían hilvanarse miles de anécdotas protagonizadas por este hombre singular y sin duda, alguna de las mismas envuelven «la mayor cantidad de gracia posible»:

«...el profesor Bueno nos leía un enfoque nuevo de diversos temas filosóficos o científicos. Me llamaba la atención que las notas, que para ello utilizaba, las traía escritas a mano al dorso de facturas, recibos y otros impresos. Así Gustavo Bueno utilizaba al máximo el papel, siendo, en ese sentido, precursor de la perspectiva ecologista de ahorrar papel, para evitar la destrucción innecesaria de bosques.»

No puede predicarse del hacer, buen hacer de Laso, aquello que Lenin dijera del oportunismo socialdemócrata, que situándose bajo la exitosa égida del abuso del término libertad (no olvidemos que «...bajo la bandera de la libertad de industria se han hecho las guerras más expoliadoras (...) y se ha despojado a los trabajadores») acababa por ser como el tonel vacío de la fábula de Krylov: al rodar vacío, como vacías están las soflamas de tantos reputados «intelectuales», levantaba un ruido ensordecedor.

Concluyendo, José María Laso Prieto: luchador comunista, polemista sólo tóxico para sectarios, Gramsciano sin intermitencias, filósofo... Laso histórico.

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Página web de la Asociación Universitaria José María Laso: http://lasoprieto.filosofia.tk/