José María Laso

«Una introducción cinematográfica al derecho»

VV.AA. Coordinan: Benjamín Rivaya y Miguel A. Presno. Tirant lo Blanch , 2006, 275 pp.


Ya en su día publiqué una recensión entorno a la obra Derecho y Cine de la que eran autores los profesores ovetenses Benjamín Rivaya y Pablo de Cima. Era éste un libro muy interesante que permitía conocer la estrecha conexión existente entre dos temas en apariencia tan alejados como son el Derecho y el Cine. Además de la introducción general, desde el punto de vista jurídico de la temática cinematográfica « […] la obra se complementaba por un centenar de diversas películas, donde se ejemplarizaba dicha conexión». Ahora, aquella obra reseñada, ha tenido una interesante continuación en la titulada como Una introducción cinematográfica al Derecho en la que diversos autores exponen su perspectiva al respecto coordinados por los profesores Benjamín Rivaya y Miguel A. Presno. El tema de este nuevo libro incluye unas palabras previas de Miguel A. Presno en las que se explica que este libro tiene como origen las ponencias presentadas en el Curso de Verano de la Universidad de Oviedo – cuando Paz de Andrés Sáenz de Santamaría ocupaba el cargo de Vicerrectora de Extensión Universitaria de la Universidad de Oviedo – que se celebró en Vegadeo del 19 al 23 de julio de 2004 bajo el título de “Introducción cinematográfica al derecho”.

Esta obra pretende enriquecer el conjunto de publicaciones que se han ocupado del fenómeno jurídico en el cine y al cual aporta como claro elemento diferenciador la perspectiva multidisciplinar a la visión jurídica del cine. Utilizando la metodología de análisis que veíamos en Derecho y Cine, cada autor, partiendo de una o varias películas, utiliza éstas para presentar una rama concreta del ordenamiento jurídico. El libro se abre con un estudio de Benjamín Rivaya sobre las posibilidades del cine como instrumento didáctico para la enseñanza del Derecho dadas las reformas en ciernes. Después, Miguel Presno hace referencia a muy diversas películas que van desde Intolerancia (D.W. Griffith, 1916) hasta Millon Dólar Baby (Clint Eastwood,2004). Tomando como punto de partida la película La batalla de Argel (Gillo Pontecorvo, 1966), Javier González Vega explica y acerca al lector al Derecho Internacional. Vamos a hacer un inciso en un tema tan actual como este. El asunto va acompañado del subtítulo Una aproximación cinematográfica al Derecho Internacional: libre determinación de los pueblos, uso de la fuerza y terrorismo en La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo . Su autor sostiene que: «Al abordar, en el marco de una introducción cinematográfica al Derecho, una aproximación al ordenamiento jurídico internacional, uno se siente tentado a justificar las conexiones existentes entre el Cine y el Derecho Internacional Público. Por otra parte, en el sector del Derecho Internacional de los derechos humanos han existido importantes decisiones en las que se planteaba la violación del derecho a la libertad de expresión frente a la censura impuesta a las obras cinematográficas ( así, entre otros, la sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos “Otto Preminger Institut C. Austria, 20 de septiembre de 1994” o la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, La última tentación de Cristo – Olmedo Bustos y otros c. Chile – 5 de febrero de 2001) Franqueada esta dimensión técnica, no obstante, parece que el cine tiene poco que ver con el Derecho Internacional. Ciertamente el sector transdisciplinar de los derechos humanos – tal y como ponen de manifiesto las contribuciones recopiladas en la obra Cine y pena de muerte , publicada en esta misca colección – nos situa frete a un material de excepción. Además de los bien conocidos ejemplos de Desaparecido ( Missing , Costa Gavras, 1979) o La caja de Música ( Music Box , Costa Gavras, 1995) piénsese en títulos como Antes de la lluvia ( Befote the rain , Milcho Manchevski, 1994) acerca de las minorías de su imposible convivencia en el contexto de los conflictos yugoeslavos, en La muerte de la doncella ( Death and the maiden , Roman Polansky,1994) o el documental El caso Pinochet ( Patricio Guzman , 2002) sobre las dictaduras del cono sur amricano; Grita Libertad (Cry Freedom, Richard Attenborough, 1987) respecto al crimen del “Apartheid”, en Amistad (Steven Spielberg, 1997) sobre la esclavitud o en El pianista (Roman Polanski,2002), Ararat (Athon Egoyan, 2002) o Los gritos del silencio ( The killing fields , Roland Joffe, 1984) sobre el horror del crimen de genocidio en su variante judía, armenia o camboyana. Con todo, aunque hablan de violaciones de los derechos humanos y constituyen todas ellas un valioso pretexto para afrontar una discusión sobre los derechos humanos y su fundamento, ninguna de ellas presta espacial atención a la dimensión internacional del tema»

 Así las cosas, al plantear una introducción cinematográfica al Derecho Internacional público, la tarea nos enfrenta con el problema de seleccionar una película que afronte el objeto y contenidos de la disciplina o que enlace con alguna de las cuestiones que conforman el núcleo central de la materia. Lo primero parece fácil si consideramos que, como señalaba Hans Kelsen, el Derecho Internacional Público se caracteriza por poseer un “contenido necesario” (potencialmente ilimitado, al poder abordar el derecho internacional la regulación de cualquier materia que los Estados pretendan someter a su imperio) de forma que a primera vista no resulta complejo encontrar películas en las que se advierte una clara vertiente jurídica internacional. Así ocurre en las inevitables películas de guerra y de forma más acentuada en el subgénero de Consejos y Tribunales de guerra – valga por todas ¿Vencedores o vencidos? ( Judment at Nuremberg , Stanley Kramer, 1963) – y que, de hecho, la finalidad pedagógica de este tipo de películas en lo concerniente a los conocimientos de Derecho Internacional se ha revelado inesperadamente con ocasión de la Guerra de Irak, al reconocerse en algunos medios militares estadounidenses que el conocimiento del Derecho humanitario bélico ( los emblemáticos Convenios de Ginebra de 1948 ) – cuya violación ponían trágicamente de manifiesto los incidentes de la prisión de Abu Grahib – se deriva ante todo de sus referentes cinematográficos y no de su estudio en las academias militares y centros de adiestramiento del ejército de los Estados Unidos, la «advertencia de cumplir con la Convención de Ginebra acompañaba casi todas las discusiones sobre “aplicar presión”, nunca se definió la Convención de Ginebra», «nunca la estudiamos ni nos dieron un ejemplar para leerla. Y mucho menos tuvimos que presentar un examen sobre su contenido. Para muchos de nosotros – adolescentes o poco más – la Convención de Ginebra era, en el mejor de los casos, un cliché vagamente recordado de las películas de guerra que significaba “no hagan cosas malas”».

Este magistral libro se completa con otra serie de trabajos que resulta imposible sintetizar aquí. En particular aquellos que hacen referencia a la ayuda del cine – en cuanto a su capacidad para la didáctica del derecho – para la comprensión del Derecho Constitucional, magníficamente explicado en el trabajo ¿De qué hablamos cuando hablamos de Derecho Constitucional? de Miguel A. Presno. No cabe más que felicitar encarecidamente a los autores por el trabajo realizado