Carlos Glez. Penalva intervino en nombre de la Asociación Wenceslao Roces en el mitin con el que culminaba la manifiestación por la IIIª República del 21 de abril en el marco de la Semana Republicana 2006. En el acto político participan en nombre de las organizaciones convocantes: Carlos Glez. Penalva (Asoc. Wenceslao Roces), Jennifer de Jesús (Juventud Comunista de Asturias) y Francisco de Asís Frdz. Junquera (Partido Comunista de España). A continuación presentamos el comunicado de la Asociación Wenceslao Roces.
Estimados compañeros y camaradas:
Es nuestro deber inexcusable como militantes de izquierda, como republicanos, como comunistas comprometidos en la lucha por la transformación social, política y económica, encontrarnos hoy aquí reunidos para reivindicar este 75 aniversario de la II ª República española.
No estamos solos. En toda España, muchos otros ciudadanos reivindican hoy la etapa más brillante de nuestra historia común reciente. Juntos, rendimos homenaje no sólo a los insignes protagonistas, sino a todos los hombres y mujeres que durante aquéllos años, y los que siguieron, lucharon por una sociedad más avanzada, más justa, mejor. De su labor, de su sacrificio, todos debemos sentirnos deudores.
El advenimiento de la República inundó de esperanza los corazones de millones de obreros y campesinos. En el horizonte, se vislumbraba un futuro muy distinto de la España feudal y caciquil que había sometido a tantas generaciones de españoles: Frente a monarquías y dictaduras, República y democracia. Frente al yugo clerical, Estado laico. Frente al analfabetismo y la ignorancia, educación para todos. Frente a la explotación, derechos laborales. Frente a los grandes terratenientes, reforma agraria… Sin embargo, aquél proyecto, aquél huracán de transformaciones sociales y políticas, fue truncado por la acción violenta de las fuerzas reaccionarias articuladas en torno a los fascismos en auge. Y, no lo olvidemos, también por la pasividad de las mal llamadas democracias de aquél tiempo, democracias de raíz burguesa y liberal, de las que derivan los modelos políticos imperantes hoy en Occidente.
En aquélla ocasión, los republicanos, los socialistas, los comunistas, no fuimos plenamente conscientes de la fuerza del adversario a batir. Creímos ingenuamente en el voluntarismo, y no valoramos adecuadamente la influencia, el alcance y el poder efectivo que las clases dominantes tenían en la sociedad. Las consecuencias de aquél fracaso nos son bien conocidas. El franquismo hirió de gravedad al proyecto gestado en el período republicano. Sin embargo, ni siquiera 40 años de dictadura, de represión ideológica y cultural, de pensamiento único, de ejecuciones sumarias, de asesinatos, de torturas, de vesania desatada contra republicanos y comunistas, han conseguido apagar la llama encendida 75 años atrás. Tal es nuestra fuerza, tal es nuestra convicción.
Hoy, aquí y en muchos otros lugares, todos nosotros prestamos voz a las aspiraciones de transformación social que las clases dominantes han acallado durante tanto tiempo, temerosas de que el murmullo se convierta en grito capaz de quebrar sus privilegios. Ahora, coincidiendo con este 75 aniversario, es el momento de asentar las bases que posibiliten la consecución de nuestras legítimas aspiraciones. Pues nuestra labor no se limita a la celebración, el homenaje y el sentido recuerdo. Tales son los tributos que se le rinden a un muerto ilustre. He aquí el segundo de los motivos para hallarnos aquí reunidos, más importante que el primero si cabe : la República está viva pues sus aspiraciones están presentes. Compañeros, camaradas, debemos avanzar juntos hacia la constitución de una III República Española que culmine las transformaciones iniciadas 75 años atrás y avance con paso firme. Una república que garantice, formal y materialmente, la igualdad económica, política y social de todos los ciudadanos. La igualdad de derechos y deberes de todos y cada uno de los españoles, según sus necesidades, según sus capacidades.
No asumir la constitución de una IIIª República en estos términos, ante todo, de igualdad económica, es, sin duda, defender los intereses de las clases dominantes . La defensa, por ejemplo, de la posesión de la tierra por parte de grandes terratenientes, que en nuestro país no sólo no son expropiados, sino que son objeto de homenajes y distinciones como la que recientemente recibió la duquesa de Alba, quizá por su firme contribución a la explotación de cientos de miles de jornaleros. La defensa, también, del poder absoluto que la burguesía monopolista y sus aliados ejercen sobre la economía y la política de nuestro país, sin que los ciudadanos podamos hacer otra cosa que sufrir en nuestras carnes sus balances de cuentas, sus déficits y sus caprichos. La defensa de los privilegios del clero, de los intereses de aquéllos que atentan contra la enseñanza pública y el laicismo. La defensa de la reforma laboral que será acta de defunción de los derechos de los trabajadores, de la privatización de los servicios, de la Europa neoliberal con su Constitución reaccionaria y su directiva Bolkenstein…
En el cuerpo de la sociedad española reside un ansia de transformación social capaz de combatir y superar las injusticias y desigualdades inherentes al sistema capitalista. Sin embargo, el entusiasmo, el rechazo espontáneo del capitalismo y la globalización neoliberal, es un germen necesario pero no una acción suficiente. El deseo, la voluntad, deben recibir una forma orgánica y ser encauzados en una organización sólida y fuerte. Una organización capaz de integrar el ímpetu de cada uno en la praxis revolucionaria de todos. Sabemos que la reacción es fuerte, quizá más fuerte que nunca. No podemos repetir los errores del pasado. No podemos volver a caer. Nuestro entusiasmo y voluntad, reflejados hoy aquí, serán estériles si no los encuadramos en la acción organizada. Recordemos las palabras de Gramsci: «Las ideas, sin organización, no están vivas.»
Compañeros, camaradas, sellemos en éste día tan significado nuestro compromiso con la consecución de una sociedad justa e igualitaria en lo económico, en lo político y en lo social. Nuestro compromiso con la construcción de la III República española, del socialismo.
Salud y República.