La
Asociación Cultural Wenceslao
Roces da curso en estas páginas a una ambición que, de no
ser nuestra vida tan corta, adjetivaríamos de antigua. A saber:
ofrecer a quien nos alienta desde el comienzo, un homenaje digno.
José María Laso ha sido considerado por sus amigos y por sus enemigos
como un hombre íntegro, de abundante conocimiento y rigor y, cosa
no siempre coordinada, persona generosa. La deuda adquirida en nuestro
caso es grande, nuestro trabajo, pues, para preservar una memoria
que sirva como modelo para la libertad de los demás. José María
Laso, nunca se había dicho antes, es un suculento plato cuyo consumo
procura salud y fruición constante: se pretende ofrecerlo al lector-gourmet
para bien conservarlo entre nosotros. Meter a Laso en nuestras cabezas,
conservar su memoria prodigiosa: «”La memoria prodigiosa” de Laso
es sólo la manifestación, en el tiempo métrico, de la perfecta posesión
que de su pasado tiene una persona libre que no se arrepiente de
nada de lo que ha hecho (aunque esté dispuesta en cada momento a
rectificar los rumbos)» ha dicho de él Gustavo Bueno.
Sin embargo,
la producción de Laso es extensa y este trabajo de codificar en
formato electrónico una obra tan característica será, como el arte,
largo. Una obra divulgativa las más de las veces, formativa, a veces
periodística y consecuentemente amena. Una obra concebida desde
el marxismo, mostrando pues, en su desarrollo, la propia capacidad
de éste para comprender la realidad, diseccionarla y recomponerla
en platos del tiempo, eso sí, pero no suculentos por necesidad,
salvo para algunos. Alberto Hidalgo nos da las claves más importantes
de algunas de las caras que el marxismo toma en Laso y en las que
él «ha conseguido un perfil más original y acusado: su vindicación
del pensamiento de Gramsci,
su defensa del uso alternativo del Derecho y su personal interpretación
de la figura del filósofo mundano» y aún añade algo que no merece
quedar en sombra en relación al primero de los tres puntos citados
y que servirá, sin duda, como aviso para navegantes: «Se equivocan,
pues, quienes ven en sus extensas citas literales una inmodesta
exhibición de erudición o una apelación dogmática al texto sagrado
de una autoridad. Laso comparte con Gramsci su triple lucha contra
el positivismo, el determinismo económico y el reduccionismo sociologista
que impregnan pegajosamente tantas manifestaciones del marxismo.
De ahí que la larga vindicación de más de 25 años que Laso lleva
haciendo de la figura de Gramsci es un inteligente esfuerzo por
conservar un perfil decididamente marxista entre tanto ruido masmediático».
Pero Laso también ha tratado muchos otros asuntos –señaladamente:
militares, de viajes, políticos– que serán convenientemente destacados
en una biblioteca cuya organización primera será puramente descriptiva
por así decir y actualizada de modo constante.
Finalmente,
agradecer al propio José María Laso su amabilidad y su aceptación
de este constante homenaje.