José María Laso Prieto

«Vascos y georgianos»

En «La Voz de Asturias », 16/10/1998. También en Homenaje a José María Laso:Desde mi atalaya; Tribuna Ciudadana, Oviedo; 1998 (págs. 9-10).

Texto preparado para su edición digital por Iván Martínez y Uriel Bonilla.


En el tercer Congreso de Teoría y Metodología de las Ciencias, celebrado del 23 al 28 de septiembre en Gijón, presentamos una comunicación bajo el título de «La hipótesis ibero-caucásica en la lingüística». Aunque tal trabajo tenía un enfoque fundamentalmente técnico –por basarse en la aplicación de los métodos propios de la lingüística comparativa– las consecuencias que se deducen, de las investigaciones analizadas en el mismo, pueden repercutir en los campos cultural y político. Es decir, en un terreno que interesa ya a amplios sectores de la opinión pública. Dos viajes a la República Soviética de Georgia nos han permitido documentarnos sobre una hipótesis muy sugerente: la de la eventual existencia de un parentesco genético entre la lengua vasca (euskera) y las lenguas caucásicas actualmente hegemonizadas por la lengua georgiana. En el campo de la lingüística, el problema se suscitó inicialmente por la propia singularidad de la lengua vasca. O sea, por su peculiaridad de lengua primitiva y aislada que no se lograba clasificar en ninguna de las familias lingüística actuales. El aislamiento lingüístico del euskera (vasco) ha dado lugar a numerosos mitos y leyendas. Así, en 1729, el jesuita Larramendi pretendió que todos los idiomas del mundo constituían derivaciones de la lengua vasca. Al parecer, ello era una consecuencia natural del hecho de que –según el citado vascólogo– fue la lengua que se habó en el «Paraíso Terrenal». A su vez, el prehistoriador catalán Pericot García sostiene que «el euskera es la única lengua superviviente de la prehistoria, hecho sorprendente, transmitido a toda España por el neolítico, o quizás por el paleolítico [...]».

Aparentemente, tales posiciones, sobre una lengua que constituye una reliquia cultural de un pasado muy remoto, poco tiene que ver con la actualidad política y cultural. Sin embargo, existe una perspectiva que sitúa el problema del euskera –el de su carácter de lengua-isla o el de su eventual conexión con el grupo de lenguas caucásicas– en un primer plano de actualidad. Y esa perspectiva es la del nacionalismo vasco. Para un sector del tal nacionalismo, la etnia y la lengua vascas constituyen un fenómeno singular sin posible parangón en nuestro planeta. A través de una concepción idealista de la historia, que privilegia singularmente a la etnia vasca, el pueblo vasco es un pueblo elegido por la Providencia, en no menor grado que el pueblo judío lo fue por Jehová o el pueblo ario para la ideología nazi. Según esa perspectiva, el pueblo vasco –mientras no fue contaminado por las emigraciones masivas generadas por la industrialización– se caracteriza también por la singularidad de ser un pueblo que no conoció jamás la lucha de clases. Antes de tal contaminación, todos los vascos, habrían sido libres e iguales entre sí. Es decir, sin que entre ellos se hubieses dado la relación esclavo-esclavista y la del señor-vasallo. Tal tema ha sido tratado monográficamente en la obra El mito del igualitarismo vasco por el historiador Alfonso de Otazu. Para esta perspectiva ideológica –que no abarca a la totalidad del nacionalismo vasco– sería muy negativo que se lograse probar una relación genética de parentesco entre las lenguas caucásicas y el euskera. Y es que, en tal caso, la lengua vasca ya no sería tan singular y única. De ahí las extremadas reticencias que algunos lingüistas vascos mantienen respecto a la hipótesis ibero-caucásica. Esa actitud contrasta con la de los lingüistas georgianos. La prensa georgiana –e, incluso, la soviética en general– se hace con frecuencia eco de los resultados que diferentes investigadores, de distintos países, están alcanzando con la utilización de la hipótesis ibero-caucásica. En la Universidad de Tbibillissi (Georgia) se ha creado una cátedra de euskera y, con ámbito para toda Georgia, una Sociedad de Amigos de la Lengua y la Cultura Vascas.

Bien puede decirse que, el problema de las relaciones de las lenguas caucásicas con el euskera está a la orden del día en los medios científicos de la República Soviética de Georgia. Según el profesor Dzidziguri, «el estado actual del estudio comparado de la lengua vasca y de las ibero-caucásicas permite plantear con certidumbre el problema de las relaciones profundas entre esas lenguas. Al menos, es con las lenguas caucásicas que el vasco presenta la mayoría de los riesgos de proximidad». A su vez, para el lingüista soviético A. Tchikovaba, «la única lengua viviente, exterior al Caúcaso, que pertenece al círculo de las lenguas ibero-caucásicas es la lengua vasca».