José María Laso
Prieto
Faustino
Cordón, científico y humanista
Revista El Basilisco
nº28. Segunda Época .Oviedo.
Texto cedido por la Fundación
Gustavo Bueno.
El
reciente fallecimiento del gran científico y humanista Faustino
Cordón, constituye una gran pérdida no sólo para
la ciencia sino para la causa del progreso social y los ideales humanistas.
Fue durante mí reclusión en el Penal de Burgos —a consecuencia
de la lucha por el restablecimiento de la democracia en España—
donde por primera vez oí hablar de Faustino Cordón.
Coincidiendo con la conmemoración del Centenario de Darwin
se reeditaron algunas de sus obras acerca de la evolución de
las especies y se publicaron diversos artículos suyos que,
venciendo mil dificultades llegaron a nuestro poder. Sin embargo,
no era sólo por razones científicas por lo que se hablaba
en Burgos del doctor Faustino Cordón. Era la época en
la que dirigía el laboratorio del Instituto de Biología
y Sueroterapia (IBYS) Es decir una empresa farmacéutica de
cierta relevancia. Por entonces, los reclusos demócratas que
salían en libertad del penal de Burgos tenían muchas
dificultades para encontrar trabajo. Debía ser, sobre todo,
a causa de las presiones policíacas sobre las empresas. Una
excepción en ese sentido, fue el Instituto IBYS. A pesar de
que sobre él se ejercerían también tales presiones,
varios ex reclusos de Burgos encontraron trabajo en ese laboratorio.
Indudablemente el mérito de tal acogida se debió a Faustino
Cordón.
En el año 1958 la Editorial
Taurus editó el libro de Faustino Cordón Introducción
al origen y evolución de la vida. Lo vi anunciado en una
de las revistas autorizadas en el Penal y lo compré a reembolso.
En el volumen se incluían tres conferencias pronunciadas por
Cordón, en el Departamento de Filosofía e Historia del
Instituto Luis Vives los días 21 y 28 de Mayo y 4 de Junio
de 1958. Conservo tal libro con especial cariño, por los recuerdos
que me aporta. Está encuadernado por los presos del lugar y
contiene la correspondiente etiqueta de autorización firmada
por el capellán, el maestro y el Director del Penal. Tuve que
encuadernarlo debido a que las pastas se fueron deteriorando a causa
de los muchos compañeros de prisión que lo leían.
Mi conocimiento personal de Cordón
data de la época de la transición. Paseaba con unos
amigos por el parque del Retiro cuando nos cruzamos con el científico.
Uno de ellos había sido compañero de Faustino en la
defensa de Madrid contra las ofensivas fascistas. El nos presentó
y yo le di a conocer la alta opinión que de él teníamos
los presos políticos del Penal de Burgos. Mis encuentros personales
posteriores con el sabio se han debido, sobre todo, al profesor Gustavo
Bueno. Recuerdo que, a comienzos de la década del 80, Faustino
Cordón llamó a Gustavo Bueno para interesarle por la
última etapa de su obra científica. Es decir a su estudio
exhaustivo de la célula. Recuerdo que al profesor Bueno le
impresionó mucho la llamada. Me dijo que la voz de Cordón
parecía provenir casi de ultratumba y que le expresaba su preocupación
de si tendría vida bastante, dada su edad para terminar la
investigación que consideraba su obra magna. Con posterioridad
se desplazó varias veces a Oviedo para desarrollar conferencias
en la Facultad de Filosofía de la Universidad. Como consecuencia,
comimos con él y en amenas sobremesas abordamos varios temas.
Recuerdo que, en uno de ellos le pregunté como había
sido nombrado sucesivamente Jefe de Armamentos y Explosivos del célebre
Quinto Regimiento de Milicias Antifascistas y, poco después,
para desempeñar las mismas responsabilidades, en la Junta de
Defensa de Madrid. Su respuesta revistió la forma de una anécdota
que caracteriza bien lo crítico de aquel momento de la guerra
civil española, en que las fuerzas populares tenían
que improvisarlo todo para defender Madrid del ataque de los militares
sublevados contra la República. La contestación de Faustino
Cordón fue: «Según recuerdo, en una de las reuniones
que celebramos por entonces los combatientes, el famoso Comandante
Carlos (Vittorio Vidali), preguntó algo así como "¿quién
de vosotros es experto en explosivos o químico?" Como
nadie contestaba, yo dije "No soy químico pero sí
farmacéutico". Algunos se rieron pero el comandante, con
toda seriedad, concluyó diciendo que quedaba nombrado jefe
de Explosivos y Armamentos del Quinto Regimiento. El pasar a desempeñar
el mismo cargo en la Junta de Defensa de Madrid, fue a consecuencia
de que al formarse el Ejército Popular de la República
se disolvió el Quinto Regimiento y sus combatientes quedamos
a disposición de la Junta de Defensa de Madrid». Más
tarde tuve la oportunidad de conversar de nuevo con Cordón
sobre muy diversos temas. Hasta el final de su vida conservo una gran
curiosidad intelectual por la más diversa temáticas.
Así, por ejemplo, por los problemas del país que había
constituido el núcleo de la URSS. En 1996,al regreso de un
viaje que realicé a Moscú, para asistir al Congreso
de Partido Comunista de la Federación Rusa, de nuevo conversé
ampliamente con Faustino Cordón, que se había desplazado
a Oviedo para desarrollar una conferencia. Al enterarse de mí
viaje a Moscú me interrogó, amplía y profundamente,
acerca de la situación y problemas de la nueva Rusia así
como de los del nuevo partido marxista ruso.
Entre tanto por mí parte, había
continuado siguiendo con gran interés las sucesivas obras que
Faustino Cordón fue publicando. Así, ya en 1966,tuve
ocasión de leer con gran interés la obra de Cordón
La evolución de los animales y su medio que entonces
publicó la editorial Península. Esta relevante obra
de Faustino Cordón comienza con un sugerente balance y perspectiva
del darwinismo, que incluye también un documentado estudio
de los antecedentes del pensamiento evolucionista en biología.
Sigue después demostrando como la dialéctica de Cordón
logra la integración darwinista de los contrarios Lamarck y
Cuvier. Sumamente interesante resulta como Cordón define los
principios evolutivos generales que hay que aplicar para deducir los
conceptos de especie y de medio de una especie, así como se
explican las propiedades generales de las especies deducidas de los
conceptos evolucionistas de especie y de medio de una especie. La
parte final, de tan relevante obra de Cordón, está dedicada
a profundizar en el estudio de los niveles celular (vegetal),animal
y humano en la evolución de las especies. En contraposición
a obras de otros biólogos que casi unilateralmente se centran
en la evolución de las especies, sin apenas tratar del medio
en que se desarrolla tal evolución, Cordón dedica una
atención especial a la influencia de tal medio sobre la diversificación
evolutiva. Tal libro tiene para mi un especial significado por el
hecho de que en él figura manuscrita la siguiente dedicatoria:
«A José Maria Laso, con muy agradecida y cordial amistad. Faustino
Cordón. 4 y 5, marzo 1988». Posteriormente, esta obra figura
entre los once mil volúmenes que he donado a la Fundación
Isidoro Acevedo de Oviedo.
No menor es el que presté a
su libro La Naturaleza del hombre, a la luz de su origen biológico,
publicada en 1981 por la editorial Anthropos. Anterior a esta última,
es la obra de Cordón Cocinar hizo al hombre que incluye
una interesante introducción titulada «Reflexiones íntimas
acerca del pensamiento científico y su divulgación».
Por su parte la Editorial Ayuso, en
colaboración con la Fundación de Investigaciones Marxistas,
publicó en 1982 el libro La biología evolucionista
y la dialéctica, del doctor Faustino Cordón, en
el que se evidencia el grado notable de conocimiento de la teoría
marxista que tenía nuestro científico. En ese sentido,
su índice resulta muy significativo. Por ello lo reproducimos:
I. Relaciones entre el materialismo dialéctico y el materialismo
histórico. II. Algunas aportaciones de la biología a
la concepción científica del mundo. III. Darwin como
modelo de hombre de ciencia. IV. La aportación de Darwin a
la biología. V. Los problemas de la biología actual
y Darwin.
Todas estas obras del Dr. Cordón
fueron bien editadas y, por su tipografía, presentación,
&c. Se diferenciaban bastante del cuaderno en el que el Instituto
IBYS editó el trabajo de Faustino Cordón Introducción
al origen y evolución de la vida. Incluso creo recordar
que entre las páginas del citado Cuaderno se incluían
anuncios de productos del Instituto como sueros, matarratas, &c.
Para completar esta nota necrológica,
conviene proporcionar algunos datos más sobre la trayectoria
vital y obra de Faustino Cordón. Como bien precisa Javier Memba,
«nacido en Madrid el 22 de enero de 1909, en el seno de una familia
de la burguesía culta, el futuro científico se educó
bajo los auspicios de su abuelo, titular de la cátedra de Química
Orgánica de la Universidad madrileña. Realizó
el bachillerato en el Colegio de El Pilar y después se desplazó
un año a Paris para estudiar dibujo. Allí conoció
y trató a Picasso. De regreso a España, se matriculó
en la Facultad de Farmacia, carrera que realizó en sólo
dos años y estudiando por libre en una finca familiar de Extremadura.
Ya licenciado, regresó al campo donde pasó dos años
dedicados al estudio en la sierra de la Maracena (Huelva) durante
los que preparó unas oposiciones a una cátedra de Química
Orgánica. La guerra civil sorprendió al joven Cordón
empleado en los Laboratorios de la Institución Libre de Enseñanza,
situado en la Residencia de Estudiantes». Según Javier Memba,
«su brillante carrera parecía truncada. La contienda bélica
echó por tierra sus planes para hacer el doctorado y obtener
la cátedra. Pero sus conocimientos y su experiencia le serian
muy útiles. El Partido Comunista de España, del que
era militante, le encomendó la dirección de la industria
de guerra. Nombrado jefe de Armamentos del célebre V Regimiento
madrileño, perdió un ojo como consecuencia de una explosión».
Finalizada la guerra civil, fue detenido
en el puerto de Alicante e internado en diversos campos de concentración.
Sin embargo, Faustino Cordón no perdió el tiempo en
esa circunstancia adversa, Aprovechó muy bien su reclusión,
dedicándose al estudio. Allí perfeccionó su alemán,
se inició en el inglés y el italiano y comenzó
a estudiar fisiología y embriología comparadas. A partir
de 1941 fue contratado como farmacéutico por los Laboratorios
ZELTIA de Porriño (Pontevedra), entrando a formar parte del
equipo de otro represaliado por el franquismo, el profesor Fernando
Calvet. Será en esta empresa gallega donde Faustino Cordón
recogerá sus primeros frutos como investigador y bioquímico.
En los laboratorios Zeltia descubrió una enzima desactivadora
de la insulina, a la que dio el nombre de insulinasa, y tal investigación
le sirvió para obtener el doctorado. Al abandonar Porrino gano
por oposición una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores,
para ampliar estudios en los EE.UU., pero sus antecedentes antifranquistas
indujeron al Ministerio de Educación Nacional a prohibir su
viaje a los Estados Unidos.
Mediada
la década del 50, regresó a Madrid para trabajar en
los laboratorios del Instituto IBYS. En el seno de este Instituto,
el Dr. Cordón fundó el Departamento de Investigación,
entidad que dirigió hasta 1966. Entre los logros de su dirección
del Departamento, destacan sus descubrimientos respecto a los procesos
de coagulación sanguínea, la enzimoterapía y
la purificación de los sueros. No obstante, en esta etapa de
sus investigaciones, Faustino Cordón comenzó a alejarse
de la enzimología para comenzar a interesarse por la inmunología
y la biología. Después obtuvo la plaza de profesor invitado
de la Universidad de Puerto Rico (1968-1969) y en 1970 se hizo cargo
del Instituto de Biología Aplicada de Madrid, que dirigió
durante una década por encargo de su mecenas Juan Huarte. En
1972 sufrió un desprendimiento de retina y, ante la posibilidad
de quedar ciego, inició una serie de entrevistas con el escritor
Antonio Núñez que se publicaron en el libro Conversaciones
con Faustino Cordón sobre biología evolucionista.
Entre la extensa bibliografía
del doctor Cordón destacan títulos como Inmunidad
y multiplicación proteica (1954), Introducción al
origen y evolución de la vida (1958), La actividad científica
y el ambiente social (1962), La evolución conjunta de
los animales y su medio (1966), Pensamiento genera1 y pensamiento
científico (1976), Origen, naturaleza y evolución
del preotoplasma (1978) y La naturaleza del hombre a la luz
de su origen biológico (1981). Este último es uno
de sus textos clave, pues en él expone sus teorías sobre
el origen del hombre desde la unidad celular animal.
Como colofón a lo expuesto,
es conveniente reproducir lo que decía como, conclusión,
Javier Memba, en el obituario a Faustino Cordón publicado el
24 de Diciembre de 1999 en el diario El Mundo: «Su nombre,
junto con el de otros meritorios y esforzados científicos españoles,
de la centuria que acaba, desmiente el exabrupto unamuniano "¡Que
inventen ellos!". Con Faustino Cordón Bonet, fallecido
en Madrid a la edad de 90 años, desaparece uno de los pilares
de la ciencia bioquímica española. Investigador, biólogo
y farmacéutico, fue el creador de la Fundación para
la Investigación sobre la Biología Evolucionista, instituto
que dirigió hasta su muerte. Pero, por encima de todo, era
un sabio, en el sentido más pleno de la palabra. Considerado
como uno de los estudiosos españoles que mejor conocieron la
obra de Darwin, su actividad literaria se vio ampliada por su faceta
de traductor. Suyas son las versiones españolas de un buen
número de los textos de la Biblioteca de Ciencia Biológica
de la Revista de Occidente colección que el mismo dirigió
durante doce años (1952-1964). Faustino Cordón nació
el 22 de Enero de 1909 y falleció en la misma ciudad el 22
de Diciembre de 1999.»
Faustino Cordón publicó
en El Basilisco: «Células y asociaciones de células.
El segundo nivel de integración de la evolución biológica»
(nº 3, 4-11, 1ª época).