José María Laso Prieto

«Juan Negrín: La República en guerra»

En «La Nueva España», 26-08-2003.

Texto preparado para su edición digital por Carlos Glz. Penalva


 

Así se titula un muy interesante libro de Antonio Miralles, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, que también es autor de las obras "El socialismo en el País Vasco durante la República" (1988), "Historia de las relaciones internacionales hispano-francesas" (1994) y "Las relaciones internacionales entre 1870 y 1945" (1996) y " "Indalecio Prieto: Textos escogidos" (1999) _Esta última ha sido editada en la Colección Clásicos Asturianos del Pensamiento Político . La obra sobre Juan Negrín, fue presentada en 16 de septiembre en la Casa de América de Madrid por el historiador Santos Julia y el Defensor del Pueblo, Enrique Mugíca. Según la reseña del acto, publicada en el diario "El mundo", el profesor Miralles trata en su ensayo sobre las tres graves acusaciones contra Negrín: la entrega de la República a los comunistas, la división interna en el PSOE y la resistencia a ultranza en la guerra civil que condujo a la catástrofe. "Negrín nunca se defendió por lo que la condena era inexorable. Sin embargo no hay indicios ni pruebas documentales de su entrega al comunismo. Es el gran ocultado del Partido Socialista, que ni siquiera tiene su retrato en la sede de Ferraz. Miralles añade que es injusto atribuirle la división del PSOE, "una historia de divisiones entre 1931 y 1939, cuando no era del aparato del partido, y cree que mantuvo la resistencia al oponerse a la paz fúnebre de Franco." Azaña. Prieto y Largo Caballero fueron hombres de los años treinta y Negrín es un hombre de los años cuarenta, que como De Gaulle y Churchill comprendió que el gran desafió era enfrentarse a la guerra fascista que buscaba el exterminio de los republicanos. Negrín se resistió al exterminio de sus compatriotas. Los distintos capítulos del libro de Miralles presentan la doble imagen de un gran estadista y político insobornable, en una trayectoria sobre el médico y político socialista la guerra en la etapa del gobierno de Largo Caballero, el primer gobierno de Negrín, la financiación de la guerra (el denominado "oro de Moscú"), la crisis de abril de 1938, la diplomacia negrinista , el final de la guerra y los 17 años de exilió.

Santos Julia se refirió, en la presentación del libro, al "Negrín marioneta de los comunistas", calificación que permanece en la historiografía y en su propio partido. a través de Besteiro, Largo Caballero y Prieto, "Negrín no es un político definido y la colaboración con los comunistas es la continuación de una política obligada de la República Española. El ascenso de los comunistas era inevitable, Francia y Gran Bretaña no intervenían en el territorio español, mientras que lo hacían Alemania e Italia, por lo que la República se dirigió a la unión Soviética para que aportase material bélico y movilizase a la opinión pública". Por su parte, Enrique Mugíca, manifestó en la presentación, que "en los años sesenta de la emigración política socialista, en los viajes a Toulouse, se transmitían antipatías y un odió visceral a Negrín, mientras que a su llegada a Madrid, en 1977,conoció, a través de Juan Marichal, a un Negrín distinto."Negrín no ha sido nunca un marxista. No se sentía a gusto en el marxismo. Tras sus estudios de medicina en Alemania, se vinculó a un socialismo humanista, un socialismo liberal". Múgica comentó también "el fuerte sentido de Estado de Negrín, como vertebrador de la nación en el horizonte europeo, y el apoyo de la Unión Soviética a precio de oro pagando el armamento, mientras que el franquismo lo hizo a la Alemania nazi con materias primas." Es de subrayar que el ovetense Enrique Moradiellos, profesor de la Universidad de Extremadura, tiene un ensayo sobre Negrín--todavía inédito--que coincide en sus tesis con las del profesor Miralles. Sis lo convierte en libro sería una valiosa aportación a la rehabilitación de Negrín. Por nuestra parte, ya publicamos en la década del ochenta, un artículo en la misma dirección. Además presentamos al célebre comisario político Santiago Álvarez, que trató personalmente a Negrín, cuando presentó su biografía de Negrín en el CLUB DE PRENSA ASTURIANA. Es significativo que, en un párrafo de mis Memorias, considere al Dr. Negrín como un gran dirigente de guerra, comparable a Churchill y Stalin por su firmeza e inquebrantable, voluntad de resistencia al nazi fascismo y visión estratégica.

El prestigioso historiador Paul Preston, es el prologuista del interesante libro de Miralles. En tal prólogo, Preston sostiene que "Quizás la biografía cuya ausencia resulta más escandalosa es la de Juan Negrín; como dice Ricardo Miralles, "la figura política de Negrín no ha merecido todavía la biografía que está reclamando a voz en grito". "Denostado por muchos por haber sido, supuestamente, un mero instrumento dócil del comunismo soviético en España, el arquitecto de la división interna del PSOE y el causante, con su política de resistencia a ultranza, de un final desastroso para la República, Negrín es en cambio reconocido por otros, entre los que me incluyo, como el gran estadista en la lucha contra Franco y sus aliados fascistas. ( ...) Ahora tenemos en nuestras manos lo que aquel librito prometía. Ricardo Miralles, con su habitual modestia, se cuida de describir este espléndido libro como la biografía necesaria, quizás por que no se permite especular con la formación infantil y psicológica de su personaje, y se inhibe en cuanto a la vida sentimental de Negrín, limitándose más bien --que no es poco- al médico, al socialista, al ministro de Hacienda y al presidente del Gobierno de la República. Sin embargo, dentro de esta limitación autoimpuesta, el hecho de que el profesor Miralles haya podido utilizar algunos documentos rusos, los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores y los particulares de Marcelino Pascua, Vicente Rojo, Luís Araquisatain, Diego Martínez Barrio y otros, le permite acercarse, como no ha podido hacer ningún otro historiador hasta la fecha, a la meta tan codiciada de la biografía completa de Negrín". Cuando el doctor Negrín asumió la presidencia del Gobierno republicano, en mayo de 1937, estaba convencido de que con una estrecha colaboración con los soviéticos proporcionaría la única posibilidad de supervivencia, por no hablar de victoria, para la República. Como recuerda Miralles, esta fue una percepción compartida por Manuel Azaña, Indalecio Prieto y otras muchas figuras republicanas y socialistas. La superioridad material de las fuerzas de Franco, con el apoyo generoso de Hitler y Mussolini, frente a las dificultades logísticas de la República a pesar de la ayuda rusa, supuso que Negrín, por mucho que fortaleciese al Estado republicano, no iba a poder parar la serie creciente de derrotas." Ello significó que quienes habían apoyado tal política se volviesen después contra Negrín.