Asociación Cultural Wenceslao Roces

 

Wenceslao Roces: Un intelectual Comunista

Por José María Laso Prieto

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Publicado en Mundo Obrero. Marzo de 1993.

Preparado para su edición digital por Carlos Glz. Penalva

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El 2 de Febrero se ha celebrado en el club de Prensa Asturiana de Oviedo, organizado por la Fundación Isidoro Acevedo - equivalente en Asturias a la Fundación de Investigaciones Marxistas- un homenaje público al intelectual comunista Wenceslao Roces. En el acto participaron los filósofos Adolfo Sánchez Vázquez y Gustavo Bueno, el ex-comisario político y escritor Santiago Álvarez, el novelista mexicano Arturo Azuela, el historiador Francisco Erice y el autor de esta reseña.

En el amplio público asistente, estaban representados los sectores más significativos de la actividad cultural en Asturias. Los integrantes de la Mesa-homenaje desarrollaron distintos aspectos de la vida v obra de tan ejemplar comunista.

Todos coincidieron en considerarle como unos de los más desatacados asturianos del siglo XX y un ejemplo elocuente de coherencia intelectual y política. El público supo apreciar y premiar con abundantes aplausos tanto la profundidad y el rigor de las intervenciones (de los filósofos, G. Bueno y Sánchez Vázquez, como la brillantez literaria de la exposición de Arturo Azuela. También se valoró la amplitud del conocimiento de la personalidad de W Roces que había alcanzado Santiago Álvarez, en momentos críticos de la guerra civil española y el exilio, y las precisiones históricas aportadas por F. Erice y l. M. Laso.

 

LA TRAYECTORIA POLITICA DE UN INTELECTUAL COHERENTE

Como la Fundación Isidoro Acevedo tiene el proyecto de editar, en colaboración con la F.I.M., un libro en el que se recoja en su integridad el homenaje realizado en Asturias a Wenceslao Roces, vamos a dedicar el espacio disponible a valorar la figura humana y la actuación política, y profesional, de tan consecuente comunista. Nacido en Sobrescobio (Asturias) en 1897 y brillante estudiante de la Universidad de Oviedo - donde obtiene el premio extraordinario de licenciatura- se doctora en la Universidad de Madrid y amplia sus estudios en Alemania. Desde 1923 se dedica a su cátedra ole Derecho Romano en la Universidad de Salamanca, obteniendo un gran prestigio profesional por su magistral traducción de las "Instituciones de Derecho Privado Romano" de Rodolfo Sohn. Y es poco después, al abrírsele un brillante porvenir, como docente e investigador, cuando Wenceslao Roces lo sacrifica todo en función de un imperativo ético: la lucha contra la injusticia. La cometida contra su colega Miguel de Unamuno, sancionado con el destierro por su rechazo de la dictadura del general Primo ole Rivera. Cuando sus compañeros abandonan a Unamuno temerosos de perder sus cátedras, el profesor Roces no sólo se solidariza con él sino que le acompaña a Madrid y pasa en su compañía la "noche triste" de la víspera del destierro. Como consecuencia, es desposeído de su cátedra que sólo recobra con la proclamación de la República. A partir de ese momento, y sin descuidar sus actividades intelectuales, se dedica.plenamente a la lucha política emancipadora.
En 193() funda y dirige la Editorial Cénit haciendo de ella la pionera de la publicación de textos de los clásicas del marxismo y de la novelística revolucionaria ole la época.

Todo ello va concienciando políticamente a Wenceslao Roces y, coherentemente – al proclamarse la II República Española - ingresa en el Partido Comunista de España donde continuó militando hasta su fallecimiento el 29/3/1992. Durante décadas fue también miembro del Comité Central del PCE. En 1934, como consecuencia de su apoyo a la insurrección asturiana de octubre, se ve obligado a un primer exilio. Se dirige a la URSS donde, durante sus dos años de permanencia, logra dominar la lengua rusa, que luego utilizará eficazmente en sus traducciones. Regresa a España, al vencer el Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936. Con el inicio ole la guerra civil 1936-1939, pasa a desempeñar tareas gubernamentales. Así, en septiembre de 1936, es nombrado subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública, en el Gobierno de coalición antifascista que preside Largo Caballero. De hecho, lleva el ministerio, ya que el ministro -Jesús Hernández- se dedica básicamente a las tareas de la dirección del PCE durante la guerra. La apertura de la enseñanza secundaria y superior a los trabajadores, la campaña de alfabetización en el Ejército Popular de la República, la cartilla del miliciano, la difusión activa del arte y la cultura en los medios populares, etc. fueron algunas de las realizaciones del profesor asturiano en el desempeño de su cargo. Además, en palabras de Fernando Orgambides -en la reseña necrológica que el diario “El País” publicó – “… a la persona de Wenceslao Roces se debe la cuidadosa protección y salvación de los fondos del Museo del Prado que permanecieron intactos a pesar del cruel enfrentamiento que tenía dividida a España". En la fase final de la guerra civil, desempeñó también las funciones de magistrado del Tribunal Supremo de la República Española.

Para percibir plenamente el temple comunista de Wenceslao Roces, es útil aportar una anécdota que relata Santiago Álvarez: «Pero Wenceslao Roces no era ni se consideraba un intelectual por encima de los demás. Era un combatiente y se consideraba como tal. La anécdota que sigue refleja su forma de ser y actuar. Se había perdido Barcelona. Los ministerios ya no funcionaban. W Roces, con otros camaradas por decisión de la dirección del PCE, fue incorporado a la dirección de Mundo Obrero. Cuando el frente llegó a Gerona, desde el Estado Mayor del V Cuerpo de Ejército Enrique Lister dio la orden de que los redactores de MO se retiraran a Francia. No había otra opción. Ya no tenía objeto su permanencia en las proximidades del frente. La casi totalidad lo hizo así, pero W. Roces se vino a nuestro puesto de mando para ponerse a nuestras órdenes, por si lo necesitábamos. E. Lister, que en aquellos dramáticos momentos no estaba de muy buen humor le respondió: "Te agradecemos tus buenas intenciones, pero ]o que menos necesitamos aquí son profesores de Derecho Romano”. Wenceslao se sintió muy molesto por la respuesta. Tomándole el brazo, le expliqué que era una broma que le gastaba Lister. Le pedí que fuese hacia la frontera con los demás, pues sería absurdo que un hombre de su valía intelectual sufriese las consecuencias de la situación que entonces teníamos en el frente. Al final le convencí y me obedeció. Por mi parte, confieso que nunca olvidé aquel gesto suyo de entrega a la causa en un momento tan difícil». (Santiago Álvarez no incluye en su relato el dato significativo de que, poco antes de la conversación con W. Roces, en aquella misma posición, una bala le había volado de la cabeza la gorra de plato propia de los comisarios).

Gustavo Bueno, José María Laso y Santiago ÁlvarezAl finalizar la contienda civil, Wenceslao Roces inició su segundo exilio. Al instalarse definitivamente en México, reanudó su actividad docente. Se integró en la Universidad Nacional Autónoma de México, como profesor de Derecho, de Filosofía y de Historia, Décadas mas tarde, al completar su vida académica, fue nombrado profesor emérito de la UNAM. A su vez, el presidente de la República le otorgó, en reconocimiento a su labor docente, el Collar y la Banda del Águila Azteca, máxima condecoración que México otorga "... a los extranjeros distinguidos que han trabajado empeñosarnente, cada cual en su puesto, por la grandeza del país". Otra faceta de su labor en México, fue su tarea como traductor. Después de haber alcanzado renombre internacional por su traducción de “EL Capital” de Marx, dice de él el profesor mexicano Ortega Medina: "El doctor Roces se distinguió en México por dos cosas: por su entrega a los universitarios, y por sus magníficas traducciones del alemán, inglés, francés, ruso y otras lenguas modernas. Traducir ha sido una de las principales actividades de su vida y México le debe versiones impecables de las obras básicas de Hegel, Marx, Engels, Mommsen, Ranke, Grigorovits, Luckács, Cassirer, Braudel, Buhler, Jaeger, Macaulay y otros autores. Enumerar tan solo las que ha realizado para el Fondo de Cultura Económica será desplegar un amplio abanico del pensamiento esencial - el de ayer y el de hoy- de Occidente". En 1977 Wenceslao Roces regresó Asturias, para participar en las primeras elecciones democráticas postfranquistas. Figuró, en representación del PCE, en una candidatura conjunta de izquierdas que resultó electa. No obstante, poco después el profesor Roces renunció a su condición de senador. En tal decisión influyo la agudización de su sordera crónica, su edad avanzada y su prolongado arraigo en la sociedad mexicana. A su regreso a México, Wenceslaoo Roces reanudó con nuevos bríos, sus tareas de traductor y de profesor emérito de la UNAM Así, a todo lo largo de su estancia en México, dejó bien alto su pabellón ole intelectual comunista.


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