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Wenceslao Roces en 1977        Hablar de Wenceslao Roces en el marco de este proyecto exige agradecer al doctísimo ilustre polígrafo don José María Laso Prieto su paciencia y su colaboración. Ha contribuido con su presencia y aliento a la primera actividad de nuestra asociación, también es quien nos ha abierto la puerta a la investigación del ilustre personaje que hoy es nuestro emblema. Don José María Laso nos ha proporcionado, entre otras cosas, el que es el punto de partida indispensable para todo interesado en la figura de quien fue incansable traductor. El artículo de Benjamín Rivaya « Comunismo y compromiso intelectual: Wenceslao Roces », tal es la fuente a que nos referimos, publicado por la Fundación de Investigaciones Marxistas, es hoy por hoy el único estudio sistemático sobre el insigne asturiano. Además de este trabajo, pocos textos más: artículos de periódico - los más escritos, de nuevo, por José María Laso -; un artículo recogido por Adolfo Sánchez Vázquez en su evocador libro « Del exilio en México. Recuerdos y reflexiones », Grijalbo, Mëxico D.F., 1997; una necrología en el Diario El País; su nombre en largas colas del racionamiento histórico, citado a vuela pluma para rellenar espacio, parece. Poca cosa para quien fue en palabras de Benjamín Rivaya uno de los intelectuales más relevantes del siglo muerto.

        La respuesta a la pregunta por este silencio en su torno apunta en la mayoría de los casos a la labor callada pero necesaria que realizó este catedrático de Derecho romano: su nombre conservado en las primeras páginas de tantas obras de filosofía, pedagogía jurídica, economía política quizá a costa de ser olvidado siempre. Es ese incesante trabajo de verter al español lo más interesante de la producción extranjera en los diversos campos que interesaron a Roces, lo que al final ha jugado en su contra para prevalecer en la memoria de sus compatriotas y de los hijos de estos: nosotros. Por qué dedicó su vida a la traducción compaginada con la diaria actividad política - tan poco dada a conservar nombres - olvidando la investigación es algo que Sánchez Vázquez explica por la necesidad del sacrificio. " Alguien tiene que hacerlo ", Wenceslao Roces tomó esta alternativa sobre sus hombros pero, ¿por qué?. Esto, a juicio de Rivaya, y al nuestro, carece de sentido, lo importante es que " su labor traductora es tal que hizo avanzar la cultura española de forma asombrosa. Toda su inmensa obra se dirigió a engrandecer una cultura empequeñecida, la española ".

        Desde estas páginas - web - no pretendemos sino recuperar a este personaje, " todo un hombre ", en la medida de lo posible para nuestro presente. Iniciamos así una línea de investigación que, con la digitalización de sus aportaciones teóricas, tal vez de sus traducciones y de su entorno en adecuada forma, nos permita progresar a la actualidad más furiosa y cotidiana.